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jueves, marzo 31, 2005

El Papa: ni morirse ni querer que viva.

No se puede por menos que calificar de patético el espectáculo que está dando la Iglesia con el asunto del Papa. El no-va-más fue la última "comparecencia" del Santo Padre (¿santo?) desde la ventana de su habitación. El pobre hombre, balbuceando Dios sepa qué (se le atribuyó un "welcome", pero podia ser cualquier cosa), convulsionandose ante el ahogo que sufría era centro de atención del mundo entero. Como persona, me sentía avergonzado ante tamaña manipulación del sufrimiento humano por una organización político-social.

Karol Wojtyla, no es Jesucristo, sino una persona gravemente enferma,pero la Iglesia se empeña en hacerlo servir como cabeza de turco en su cruzada "pro-vida" (promovida hasta la saciedad por el propio Papa, ultraconservador donde los haya), y se ha encontrado en un duro dilema. Si hace sensu strictu lo que promulga, habrá Papa hasta entrado el siglo XXII, ya que la ciencia permite mantener la vida indefinidamente (la calidad de esta vida, queda aparte), siendo un grave obstaculo para las aspiraciones de los "lobbys" eclesiasticos de la curia vaticana. Para su interés, convendría que Juan Pablo II muriera para que, una vez sin Papa, escoger entre ellos el que mas apoyos tenga. Si no muere, y dimite, puede ocurrir que el actual mejore y cree problemas al nuevo Papa, cosa que ningún candidato a Papa desearía, ya que estaría totalmente supeditado al juicio de valor de alguien que ha sido antes su predecesor (Celestino V, dimitido en 1294, fue encerrado por Bonifacio VIII en un castillo hasta su muerte).

O intereses "purpuras" -cardenalicios-, o intereses "pro-vida". Y si encima el Papa, se niega a dimitir (se comenta que dijo, que si Jesús no bajó de la cruz, el tampoco dimitiría), el follón se hace bastante gordo. Y si quieren hacer el mogollón más grande, tengan en cuenta que el último Papa dimitido fue Gregorio XII -hace casi 600 años , el 1415- y ninguno de los papas dimitidos lo fue por causas de salud.

Para complicar aún más la troca, antes existia la "muerte natural", es decir que alguien se moria porque le "tocaba" y ya no se daba mas vueltas al asunto, pero ahora, toda muerte tiene un porqué y se busca activamente esa razón; si alguien pretendia darle al pobre Wojtyla, un poco de batido de arsénico, lo va a tener mal.

Y de mientras, el espectaculo del papa moribundo en la lejana ventana, ayuda a los que creemos que lo importante no es vivir más, sino vivir mejor a reforzarnos en nuestras posiciones. El ejemplo supremo del vivir a cualquier precio es el mejor ejemplo para no sostenerlo.

Que curiosa paradoja nos pone la vida.