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martes, marzo 29, 2005

¡Ya hemos vuelto!

Tras este paréntesis de unos cuantos dias (siempre cortos) en que uno ha desconectado a tope de los ordenadores, del estrés , del "urbanitismo" y de las colas del tráfico (si,si, he sido capaz de evitarlas), nos volvemos a incorporar a este auténtico mundo de locos.

Realmente, no hay nada mejor que salir de la selva que es la ciudad para contrastar el ritmo de vida que llevamos y que exportamos por doquier. Estamos al borde del infarto y del ataque de nervios, y lo que es mas grave, la mayoria de las veces para nada. Estamos en una dinámica de prisas, presiones y mas prisas que no tiene fin y que trasmitimos a todo lo que hacemos, incluso cuando estamos de vacaciones. ¿O quien no se ha puesto nervioso en una carnicería de pueblo cuando la tendera está media hora con la que tenemos delante? Pensamos que lo está haciendo mal, pero no pensamos que somos nosotros los que hemos de bajar el ritmo, ya que no tenemos prisa para nada, pero la costumbre es fuerte.

Lo mismo ocurre en la carretera. A mi, personalmente, me gusta mucho disfrutar de los viajes, ir tranquilamente, sin prisas tontas ya que lo que me gusta es conducir, no correr. Sin embargo hay mucha gente que piensa que conducir significa ser como Carlos Sainz, es decir, ir siempre contrarreloj para acabar por no llegar jamás en primer lugar. Es entonces cuando observamos adelantamientos fuera de toda lógica, en sitios peligrosos, saltandose todas las limitaciones de tráfico y todas las rayas habidas y por haber, impaciencias que hacen ir a un palmo del de delante... hasta que ocurre la tragedia, y todo se convierte en lamentaciones.

Muchas veces son gente joven que ávidas de mostrarse con mas "cojones" que nadie para fardar ante las "chatis", los acaban perdiendo (y haciendolos perder a los demás) colgados de cualquier arbol tras darse cuenta que saber conducir es algo mas que saber apretar un acelerador . Otras veces son gente madura que dormidos en su confianza se piensan que conducir es automático y que su coche es el "Kit" (el Coche Fantástico) y tomará todas las medidas de seguridad por nosotros. Y aunque la mayoria de señalizaciones de las carreteras sean un auténtico disparate (a ver si hay huevos de seguir, en una carretera nacional, las limitaciones de velocidad que te marcan 80-60-40-80-20 en un lapso de 200 metros), se ha de reconocer que la responsabilidad última siempre es del conductor. Un conductor que nunca va solo, y que, por desgracia nunca se mata solo.

En fin, es el modus vivendi urbano, mas,mas,mas... sin darse cuenta que el verdadero objetivo, no es la cantidad, si no la calidad.

Si en vez de correr mas, se hubiera propuesto la gente el objetivo de conducir mejor, a estas horas, habría más gente con la posibilidad de leer estas lineas de las que hay.

Una auténtica pena.

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