Publicidad

miércoles, abril 27, 2005

La objeción de la conciencia inmoral.

Yo cada dia flipo más y mejor con la soberana caradura que le echan algunos politiquillos metidos a alcalde. Ahora resulta que, con el fin de no casar a los homosexuales, dicen que harán objeción de conciencia. O lo que es lo mismo, que se saltarán a la torera una ley aprobada en un parlamento democrático por el simple hecho de que a ellos no les gusta. Increible.

Si ellos, que son los representantes de la ley y el orden, que son los que han de acatar y hacer acatar las leyes que se promulgan, se oponen a una ley legal y democrática, la próxima vez que me venga una multa o me venga un impuesto, no lo pagaré por el simple hecho de que no me gusta. Haré objeción de conciencia, como ellos.

Esa LEY que me obligan a hacer cumplir so pena de hacerme la vida imposible porque es LEY, es la misma LEY que ellos han de cumplir y que quieren incumplir con argumentos peregrinos. Hay muchos alcaldes que aún viven en otro tiempo y aún quieren imponer la LEY del embudo: lo ancho para mi, lo estrecho para el pueblo.

Un alcalde, si no está dispuesto a ejercer lo que su cargo implica, ha de dimitir por incapacidad objetiva para ejercerlo. Si quiere seguir con su privilegiado -y bien pagado- puesto ha de comulgar con las ruedas de molino que el estado -democrático y legal, no olvidemos- le imponga. No hay más vuelta de hoja.

Si la gente de a pie hemos de pagar las recepciones, los viajes y las juergas de nuestros representantes a base de obligarnos por LEY a soltar un dinero que no nos sobra, ellos han de asumir su función. Y al que no le guste, ancha es Castilla.

De todas formas me creo que, con el apego obsesivo que tienen a las poltronas, pocos habrán que no casen a los homosexuales. Al tiempo.

6 comentarios:

El inadaptado dijo...

Los que han hecho objección de conciencia es que todavía no han caido en la cuenta que, cuantas más bodas civiles, más dinero para el ayuntamiento.

Mira lo deprisa que ha dicho Gallardón que el si va a oficiarlas...

malaputa dijo...

Me parece que Gallardón es un lobo con piel de cordero, pero listo.
No sé qué tiene que ver la conciencia con un acto civil...

oserlaj dijo...

O me he vuelto loco, o son gilipollas. Así de claro. Qué tendrán que ver las convicciones religiosas y lo que dicte el cardenal vejestorio de turno con el cumplimiento de la ley.
De todas formas creo que Gallardón no tiene problemas en casar a una pareja de gays o lesbianas. Lo malo del PP es que, al haber pocos partidos de derechas realmente importantes en España, engloba a diferentes facciones. Ahí su fuerza y ahí su debilidad.

Estoy deseando que la ley sea vigente para ver a más de uno sentado en el banquillo por no merecerse el puesto que se le ha dado. ¡Un saludo!

laceci dijo...

Pero si es que da lo mismo que se nieguen, si el objetivo es casarte por lo civil, hay un montón de funcionarios en el ayuntamiento para casarte, así que de nada les sirve negarse a ello. Lo que llaman objeción de conciencia se traduce por ganas de tocar las pelotas al gobierno que no apoyamos pero se van a joder porque si al final es ley, quien se quiera casar se casará...
Y lo que me he reido cuando algún político del PP ha aprovechado la nueva ley para salir del armario... A ver si ahora lo van a hacer dimitir por ello...jejeje

Ireneu dijo...

Lo dicho,chicos, que tienen una jeta que se la pisan. Y es lo que dice Oserlaj, el PP aglutina desde la derechona franquista mas recalcitrante a la derecha europeista y moderna, por lo que algunas veces parece haya individuos como el Gallardon que en algunas cosas pasan al Psoe por la izquierda y otras aparecen especímenes como el alcalde de Pontons o como el Trillo.

Tambien hay que recordar que no solo en el PP hay personajillos como el Caldentey, el Psoe tambien los tiene, e incluso CiU.

La política es cuestion de morro y pocos escrúpulos. Los buenos políticos no llegan a soportarlo a no ser que sean genios. Sino no se explica que caraduras como el Zaplana lleguen a donde lleguen.

malaputa dijo...

Mejor no nombremos a Zaplana, por favor...