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viernes, abril 01, 2005

Un guarro siempre será un guarro.

Si hay alguna cosa que saca de mis casillas -aparte del comunicado del Vaticano diciendo que el Papa se encuentra consciente, lúcido y sereno tras pasar en la misma noche una infección de orina, una parada cardio-respiratoria, tener Parkinson y estar con sonda gástrica-, es la candidez extrema de las campañas institucionales a favor del civismo.

Toda la vida, a quien ha dejado la mierda (lease, suciedad de cualquier tipo) fuera de su ubicación específica, se le ha llamado "guarro" (o su traducción correspondiente en cualquier lengua), ya que la pereza de depositar los residuos en su sitio no es prioritaria al mantenimiento higienico de un lugar. Entonces... ¿porqué se anda con cursilerias en los paneles que intentan evitar la propagación de estas actitudes antihigiénicas? ¿alguien piensa que son efectivas campañas como "seamos cívicos", "las paredes no caben en la lavadora" o "recoger los excrementos no es tan complicado"? Yo sigo viendo las paredes enguarradas, los papeles tirados por el suelo y las aceras llena de mierda de perro como siempre.

El que deja que su perro se cague en medio del paso es, sencillamente, un GUARRO. No cabe miramientos con esa actitud y todo lo que sea quitar hierro a una actitud insalubre va en perjuicio de todo el mundo. "SO CERDO, RECOGE LA MIERDA QUE HA HECHO TU PERRO" o "GUARRO,DEJA LA BASURA EN EL CONTAINER QUE ESTÁ VACIO", ¿se imaginan un panel de este tipo?, posiblemente no sirva para nada -al fin y al cabo, mas mierda que hay en las calles no puede haber-, pero sonrojaria a mas de uno y se estaría atacando directamente al individuo (o individua, no es cuestion de racismo) que perpetra el acto.

¿Que a los susodichos le sienta mal? Que se jodan, que no lo hagan. Ya estoy harto de ver dia tras dia cómo gente en posesión de todas sus facultades físicas y mentales dejan las bolsas de basura fuera del container -tengo uno delante de mi tienda- sin ni siquiera mirar si hay sitio para dejarlas dentro. La comodidad ante todo, y los huevazos mas grandes que el caballo de Espartero.

Situaciones como la siguiente son habituales, y todos hemos visto alguna: Iba por una calle de L'Hospitalet y veo una señora de unos 45 años con la que debiera ser su hija de unos 9 años y un perrito de esos que en el Pais Vasco llaman "lamecoños". El dicho "lamecoños" (me encanta la denominación, lo siento) dejaba sus "pertenencias" en medio de la calle y cuando acabó, la mujer, la hija y el perro siguieron su camino como si tal cosa. En ese momento, yo, que iba detras, la llamé: "¡Señora!¡Señora!". La mujer se paró y me miró. Yo le dije "Se le ha caido esto." y le señalé la mierda dejada por el can. La perpleja mujer, calló, se giró cogió a su hija y continuó su camino altiva y como si no fuera con ella la cosa.

Desde estas lineas, y dado que las administraciones no van a hacerlo, yo le digo a esa mujer: ¡¡¡GUARRAAAAAAAAAAA!!!

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