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viernes, octubre 21, 2005

Egoismo político y social.

Cada vez más estoy convencido de que este mundo -salvo honrosas excepciones- se está volviendo como una cabra. No se si es debido al exceso de información que recibimos cada día o a la estupidez congénita de la población, pero la realidad es esa. Más vale que los políticos se peguen un pellizco bien fuerte allí donde más duele, se callen, dejen de gastar recursos del Estado gratuitamente en Estatutos y en recursos de inconstitucionalidad banales con que fastidiar al otro partido, y se dediquen a arreglar lo que realmente afecta a la gente, que para eso se les vota y para eso viven del cuento público.

Si trabajasen los políticos como Dios manda, a favor del ciudadano y no únicamente para sus intereses políticos personales, a lo mejor no hubiese sido multado por un guardia urbano un conductor cuando presenciando un accidente llamó a los servicios de urgencia a través de su móvil. ¿Broma? No, realidad. Los maleantes más peligrosos hacen lo que les da la gana; los Farruquitos asesinos pagando ya están redimidos de sus cargos y los estafadores corren como Pedro por su casa, pero eso sí, los niños con monopatín serán multados con 3000 euros y si encima ayudas a alguien en carretera, como hayas utilizado tu móvil, multazo que te crió.

Esta sociedad hipócritamente dirigida por cuatro vividores metidos a políticos, promociona lo malo respecto lo bueno, castigando con mano de hierro las faltas más leves como recurso chulesco destinado a esconder ante la población la impotencia -o desidia- de su nula capacidad de controlar los delitos clamorosos y deleznables. Si tú compras un CD en el top manta, eres un delincuente; el proxeneta que explota a las prostitutas, simplemente un empresario del sexo. De paranoia.

Los políticos, a lo suyo, a hacer amistades entre los altos jerifaltes económicos, en busca de una cómoda ubicación con la que seguir chupando del bote una vez políticamente jubilados. Y mientras tanto, los bancos y cajas se forran con el sudor y la angustia de la gente de la calle, obteniendo unos beneficios estratosféricamente inmorales a costa mayoritariamente de una necesidad básica como es la vivienda. Sólo los beneficios de este año de La Caixa y el Banco Popular, si fuesen repartidos equitativamente entre todos los españoles, tocarían a más de 40 euros per cápita. ¿A cuanta gente necesitada no ayudaría ese dinero a vivir un poco mejor? ¿Es aceptable esa injusticia?

Pues así con todo, y los políticos, que debieran de ser los primeros en dar ejemplo, son los primeros mangantes en aprovecharse de su holgada situación. ¿Tan difícil resulta que todos pensemos algo más en los demás y dejemos de mirarnos el ombligo obsesivamente? Si así fuera, seguramente encontraríamos la felicidad que tan ansiosamente anhelamos.

Carpe Diem, sí, pero Memento Mori.

7 comentarios:

scape95 dijo...

Qué país, o nación, o nación de naciones, o subconjunto de naciones, o lo que sea ésto...

Pero da igual que pongas o quites fronteras. En cada pueblo, en cada ciudad, en cada parlamento, siempre habrá políticos torpes e ignorantes que nos joderán la vida.

oserlaj dijo...

hola, te había escrito pero no sé qué habré hecho mal, que se ha borrado todo. Básicamente te comentaba que con tu post de hoy has resumido parte de la esencia de tu blog, que para mí no es otra que "los políticos no se ocupan de lo verdaderamente importante". Me ha gustado.

Un saludo!

Ireneu dijo...

Cierto, Oscar, esa es una de las esencias, pero no es la única. Ya las ireis viendo.

Me sabe mal que se te haya perdido el comentario, porque sabe a rayo frito cuando pasa, pero en fin... que se le va a hacer!

Un abrazote, compi.

Ireneu dijo...

Scape, todos los políticos son iguales, pero los nuestros son más iguales que ninguno, joder!

Manuel dijo...

Está muy bien tener a mano un cabeza de turco para cargarle todos los males propios y ajenos, y los políticos son el género ideal. Fácil, pero muy demagógico. Así que si un guardia urbano multa, la culpa es del político (¿o pides que sea legal hablar con el móvil mientras conduces?). Y si un juez dicta una sentencia injusta (o que a ti te lo parece), la culpa es evidentemente del político. Esto los italianos lo tienen muy bien recogido en su conocida frase: non piove, porco governo.

Pues no, yo no compro. Políticos los habrá buenos, malos, mentirosos, veraces, falsos, leales ... vamos, como todo. Porque no sé si habeis caído en que muchos de esos políticos antes de serlo tienen profesiones honorables, pagan sus impuestos, no acostumbran a haber estado en la cárcel (algunos sí, como Jesús Gil). Y se ve que es coger el cargo, y hala, se infunden de todos los vicios. Y se convierten (suponiendo que no lo fueran de nacimiento, porque igual esto de la política tiene un componente genético) en torpes, ignorantes, vividores, hipócritas, chulos, mangantes y no sé cuantas cosas más, da igual que fueran médicos, catedráticos de filosofía o fontaneros.

Y claro, a los políticos no les importa lo verdaderamente importante, que supongo que debe ser lo que vosotros creeis que es importante (por alguna extraña razón vuestra opinión vale más que las demás). A lo mejor al señor que cada mañana tiene que salir de su portal tapándose la nariz le parece importante que la gente no orine en su puerta. A lo mejor al anciano que sale a pasear le parece importante que un monopatín o una bicicleta no le arrollen y le rompan el fémur mientras camina por la acera. A lo mejor al señor o señora que sale con el carrito a pasear a su bebé le parece importante poder sencillamente avanzar sin tener que sortear a los manteros, vendan éstos cds o cinturones. O a lo mejor el currante que se levanta a las cinco para trabajar y tiene que aguantar hasta las tantas a los niñatos del botellón le parece importante sencillamente poder dormir. Quizás para ellos, que pueden ser ricos o pueden ser pobres, esos comportamientos no resulta tan leves como para vosotros, porque a lo mejor forman parte de su vida diaria y no de la vuestra.

En todo caso, ¿cómo es que los ciudadanos votan a personas que atesoran esas cualidades que vosotros les imputais? ¿será porque son tontos? (menos vosotros, claro) Quizás es porque todos son iguales y no tienen alternativa, pero entonces la solución es fácil, cread un partido, una plataforma, lo que querais, y presentaos a las elecciones (a nivel local hay montones de candidaturas independientes que han llegado incluso al gobierno de los municipios, no es tan difícil).

Criticar al gobernante es no solo un derecho, sino casi un deber del gobernado, pero la demagogia es un recurso pobre, muy pobre.

Ireneu dijo...

Manuel, cuando alguna persona asciende a los altos cargos lo hace por una sola cosa: por ambición personal.

Y sí, hay gente muy válida en política -lo se de primera mano-, pero si son verdaderamente decentes duran cuatro dias en el cargo, porque no soportan las malas artes de los vividores que solo están en la política para su propia -holgada- supervivencia y el propio -indigno- funcionamiento interno de la política.

Me parece muy bien que pienses que todo eso es demagogia, estás en tu derecho, pero mi experiencia en el campo político-administrativo es algo más que teoría y recurso fácil.

No seas justamente lo que estas criticando.

Manuel dijo...

Supongo que tienes tus razones para opinar lo que dices, pero creo que no por ello debieras generalizar. Y si tu tienes tu experiencia, yo tengo la mía.

Me explico: no tengo ni he tenido nunca ningún cargo público, ni electivo ni de libre designación ni de ningún tipo, pero conozco desde hace muchísimos años a mucha gente que sí los tienen, y con algunos mantengo, amén de una relación de compañerismo político, una relación de amistad personal que me permite asegurarte que ni son vividores ni están en política para sobrevivir, ni les son aplicables ninguno de los adjetivos que tan alegremente les dedicais.

¿Que habrá vividores, mangantes, etc.? Seguro, como en todas las profesiones, igual que habrá personas más capaces y otras que lo son menos. Yo solo me quejo de la generalización. Porque también hay políticos que estan cobrando menos de lo que cobrarían en cualquier empresa privada con igual responsabilidad, con una situación laboral mucho más precaria (su "contrato" político es de cuatro años en el mejor de los casos) y dedicando mucho más tiempo de lo que cualquiera de nosotros le dedicamos a nuestro trabajo (en perjuicio de su familia y su tiempo libre).

Evidentemente están ahí porque quieren, nadie les obliga, no pido para ellos ningún elogio, solo un trato justo. Quizás están ahí como tú dices por ambición, en unos casos personal, en otros ambición de llevar a cabo algo en lo que creen. ¿Pero resulta que ahora es mala la ambición? ¿No es la ambición una cualidad muy valorada en los ejecutivos?

Creo que lo correcto es que cada palo aguante su vela. Quien lo haga mal, quien sea deshonesto, etc. que aguante las críticas y el peso de la ley sobre él. Pero no carguemos sobre las espaldas de las miles de personas que están en política (concejales, diputados, etc.) las faltas de algunos que, aunque sean cientos, no dejan de representar un ínfimo porcentaje sobre el total. Es injusto, y lo sería con cualquier otra ocupación.

Perdona la extensión de mis mensajes, es que es un tema al que soy muy sensible. Saludos,