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viernes, octubre 07, 2005

La sospechosa amenaza del lobo.

¡Vaya por Dios! Ahora, justamente ahora, que George Bush tiene unos índices de popularidad que lo dejan a la altura del betún, desde fuentes oficiales se dice que tienen “constancia de una amenaza cierta de atentados” en el metro de Nueva York y que anden con cuidado. Se ha de ser tonto, o estadounidense, para no ver cual es el juego de los adláteres de este ignorante borrachín metido a presidente que está jugando a ser el emperador del mundo.

El estado de nervios que la sociedad americana está soportando tras las reiteradas llamadas desde la Casa Blanca del tipo “que viene el lobo” ante la posibilidad de repetición de otro 11-S, es de tal calibre, que no es de extrañar que ante cualquier situación de mínima sospecha, primero cosan a balazos a cualquiera y después le pregunten. Con este recurso fácil, el gobierno republicano ha encontrado la forma más cómoda de tener a toda la población acojonada, a sus pies y apoyándole en lo que sea menester. Impresionante.

Cuando las cosas vienen mal dadas para su presidente o bien interesa desviar la atención pública de otras situaciones de compromiso para el gobierno, no tienen más que decir que existen “posibilidades fidedignas” de ataque desde el exterior para que toda la gente se olvide de lo que tengan que olvidarse. Da lo mismo que, con ese anuncio, hayan conseguido convertir en “certeza absoluta” una ambigüedad infinita, la población ha escuchado “ataque”, que es lo que importaba, y ya no se plantearán nada más. Darán su apoyo incondicional a su presidente y con ello se olvidarán de que su popularidad está por los suelos, de que su gestión de los desastres de los huracanes ha sido nula, que la economía ha caído en picado e incluso se olvidarán de sus miles de muertos en Irak. La jugada es perfecta, pero humanamente vomitiva.

El gobierno Bush está utilizando el terrorismo de estado como método para que su lucha particular contra el terrorismo no le afecte en lo más mínimo, y lo que es peor, su población ciega por el miedo actúa como el fiel rebaño que le pertenece. Bush y su camarilla han convertido un país “libre” en un país donde la disidencia está castigada y la libertad de pensamiento un simple juego de palabras, sacrificados en bien de los intereses de una oligarquía política y económica que se encuentra a años luz de las estructuras de la sociedad a la que gobierna, al no existir ningún lazo de unión con ella más allá de los votos.

El miedo imbuido desde el gobierno ha invadido Norteamérica de tal forma, que si esas gentes tuvieran el problema de ETA como lo tenemos en este país, la mitad ya se hubiesen suicidado. Por suerte, por esta parte del mundo no somos iguales.

Que se lo pregunten al “amigo” de Bush.

3 comentarios:

|ntenso dijo...

Totalmente de acuerdo.
Es escandaloso ya no sólo por lo ruin, sino por lo descarado, el uso que está haciendo el gobierno estadounidense (entre otros, tampoco nos limitemos a ver la paja en el ojo ajeno) del miedo entre su población. Juegan con uno de los instintos más primarios y más poderosos de la gente para controlar sus reacciones, sus actos y limitar su capacidad de discernir.

Por si fuese poco, lo más terrorífico es que lo de este hombre cada vez se asemeja más a lo de otros locos de que han pasado con horror la historia: http://barrapunto.com/journal.pl?op=display&id=16766&uid=13719

scape95 dijo...

Como siempre, coincido contigo.

Este invento no es nuevo, lo ha hecho desde siempre los dictadores: inventar un enemigo (o exagerar su poder) para que la gente tenga miedo y no piense en otras cosas.

El inadaptado dijo...

El atentado supuestamente es mañana. Me muero de ganas de saber qué excusa inventarán cuando vean que no pasa nada de nada, cuando no detengan a nadie, cuando alguien reclame una copia de la declaración de los terroristas que anunciaron el atentado y nadie se la de...