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jueves, enero 05, 2006

El carbón de los Reyes.

Ayer por la noche estuve viendo el primer episodio de la serie "Vientos de Agua", y la verdad que me resultó bastante impactante, no en si por la producción de la serie, la cual es bastante modesta aunque bien conseguida, sino por la recreación de la durísima vida de la minería asturiana del carbón de los años 30. Ese panorama que se nos presentaba en la serie no era ni mucho menos exagerado. Minas de una precariedad escalofriante, explotaciones llevadas a cargo por personal que se jugaba la vida en cada golpe de pico y que si no morían de un estallido de una bolsa de grisú, morían de silicosis o sepultados por avalanchas de rocas.

En un lugar en que la vida pendía de un hilo, donde no existían los más mínimos servicios médicos y donde los patronos de las minas, en sus cómodos salones de ciudad no daban más valor a la vida humana que su rendimiento en carbón, es normal que ser de izquierdas, rojo -como la sangre que derramaban-, fuera obligación humana. Dios no existía tan cerca del infierno. Solo existía en las limpias iglesias pagadas con dinero de los ricos.

Vale la pena recordar cuales son los orígenes del movimiento obrero en España, para que nadie se piense que cuando uno es de izquierdas lo es por que sí. Existe -al menos hablo de la gente de izquierdas que conozco- un “rebote” ante las injusticias sociales, ante la prepotencia, ante la hipocresía de una clase adinerada que utiliza a la gente necesitada simplemente para exprimirlos como un limón sin tener en cuenta que son personas y no números de DNI. De una clase acomodada y comodona que no duda en jugar con la vida y los derechos de las personas con tal de rebajar un exiguo tanto por ciento el gasto en salarios, y no hace más que derrochar el dinero en viajes de empresa y caros salarios de ineptos jefes. Eso es lo que mueve a una persona a ser “rojo”: el abuso de poder.

A la derecha le importa un huevo el bienestar de tal o cual país, lo único que le interesa es sacar dinero y eso es lo que la une. Allá donde haya una derecha, el beneficio económico es lo primero, las personas, simples esclavos del cual sacar provecho. Maquillado más o menos por el “quedar bien”, ya que no resulta “chic” ser un Pinochet cualquiera, pero es lo que hay. Que un pobre sea de derechas solo es comparable en tontería a que un negro sea del Ku-kux-klan o a que un judío sea Nazi. Patético.

Y si alguien tenía alguna duda, solo tenemos que ver el ejemplo del accidente de la mina de carbón en Virginia (EE.UU.). Trece muertos en un desprendimiento. La compañía explotadora no tuvo ningún problema a darlos como vivos cuando no tenía ninguna certeza de ello y ahora resulta que están muertos. Han jugado con los sentimientos de 13 familias como quien juega al parchís. Pero eso a los jerifaltes no les afecta lo más mínimo en sus seguras oficinas enmoquetadas, simplemente se han equivocado otros.

A sus hijos, Papa Noel les ha traído videoconsolas. A 13 familias los Reyes les han traído carbón.

4 comentarios:

Filos en Mundo de Sofía dijo...

Algunos no llegamos ni al carbón, aunque espero que este año me vaya mejor porque no me creo haber portado tan mal.

saludos.

Elva*

Ireneu dijo...

Ese carbón no se lo deseo a nadie, Elva. A nadie.

Gracias por la visita.

Oceanida dijo...

Es increible la sensibilidad que tienen estos tipos...de verdad, hacen aguas por todos lados.
Un abrazo Ireneu.

TST dijo...

Buff... quería haber visto esa serie y... lo olvidé.

Gracias por este post.