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jueves, mayo 04, 2006

Interés general, cerrilidad particular.

Definitivamente, en este país, si no estamos locos nos falta bien poco. O si no, ¿cómo tildarían a una sociedad que pretende conseguir un nuevo estatuto, y quien más ganas tiene de conseguirlo decide votar en contra?; o bien a una sociedad que se queja de las centrales nucleares y térmicas por peligrosas, cuando le ponen un campo de molinos de viento se oponen contra ellos como si fuera peor que el infierno?; o bien aquella sociedad que coincide en que se ha de dar protección a la naturaleza y que cuando así se hace monta la de san quintín porque no van a poder hacer regadios en aquellas tierras? Absolutamente de locos. Locos, eso sí, asquerosamente interesados.

Todos coincidimos con que se ha de hacer mejoras a todo lo que nos rodea, pero llegada la hora de la verdad, aquí, ni Dios es capaz de hacer el más mínimo sacrificio por nada ni por nadie. El bien común, esa riqueza general intangible, pero que nos pone a cada sociedad en cabeza o a la cola del ranking, nos la trae absolutamente floja mientras a mí me moleste lo más mínimo. Así, avanzaremos por los cojones.

El Estatut, bien que no es el mejor posible, significa un cierto avance, tal vez pequeño, pero avance al fin y al cabo. Pues no. A alguien le parece poco y en vez de avanzar un poco, prefiere pararse del todo. En mi pueblo, no avanzar es pararse en el mejor de los casos, cuando no significa retroceder directamente. Progresismo inteligente, si señor.

Nos estamos quejando de la peligrosidad de la energía nuclear, y cuando aparece una fórmula rentable, poco agresiva con el medio, renovable y de vida limitada, como son los molinos de viento, resulta que nadie los quiere por ser un atentado al "paisaje". Está visto que hay a quien la explosión de Chernobil les afectó bien poco mentalmente.

En Almenar (Lleida) se oponen al ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) porque en aquellas tierras no podrán beneficiarse de los regadíos de un nuevo canal que se han sacado de la manga. Prefieren el maíz para hoy que el ser una zona turística por sus reservas naturales para mañana. La cerrilidad y el interés especulativo de una gente que en toda la vida ha tenido un chorro de agua para beber, conque ni menos para regar -justamente la causa de que se mantenga el paisaje sin tocar- hará que se prefiera destrozar a mantener algo que en el futuro puede ser centro de atracción internacional. Pero que no padezcan, cuando los pantanos estén permanentemente secos, la tierra volverá a sus orígenes. Ellos, posiblemente ya no estén allí.

Y así estamos, el mundo al revés, simplemente por intereses monetarios irracionales. Intereses que parecen mucho hoy, pero que mañana se verán bien a las claras que es una miseria. Hemos decidido tomar las indemnizaciones de nuestra prejubilación como si fuera inacabable. Si seguimos comprando caras chorradas inservibles, pronto tendremos que mendigar para vivir.

El tiempo lo dirá.

3 comentarios:

SantiNoBrain dijo...

Egoistas y envidiosos, y aún así no hemos conseguido extinguirnos...
Yo aún confío en el ser humano, no dudo de que llegaremos a la autodestrucción.

Scratty dijo...

Creo que todos somos un poco egoístas, y si podemos conseguir un beneficio, para qué pensar en los demás. El problema principal radica en que la mayoría es bastante egoísta, no sólo un poquito, y mira por su interés y, como mucho, por el de sus hijos. Los que vendrán luego, que se las apañen.

odyseo dijo...

Pero eso es el resultado de la educación que hemos recibido o estamos dando: yo primero, después yo, y por último, yo.

Saludos