Publicidad

viernes, junio 23, 2006

La última maragallada.

Corta vida política ha tenido el presidente que tuvo la suerte -más que la pericia- de desbancar a Pujol de su veinteañero trono. Unos dirán que es bueno y otros que es malo, pero desde mi particular punto de vista creo que Maragall, más que un político brillante ha sido una persona simpática, pero al cual la presidencia de la Generalitat le queda un tanto grande: no es un estadista al estilo Pujol.

Se puede decir que el PSC, Zapatero y CiU le han hecho la cama para que abandone la presidencia, pero más bien creo que él solito se mató y entre todos se murió, o lo que es lo mismo, que sus continuas "maragalladas" le han hecho cavarse a pulso su propia fosa y a sus detractores, simplemente les ha hecho falta darle el empujón.

La indiscreción del 3%, los jueguecitos con las coronas de espinas, las dudas en el asunto del viaje a Perpinyà de Carod, la expulsión de ERC del tripartito, son asuntos que podrían haber sido perfectamente evitados, unos por pecar de inexperto, otros por falta de previsión y contundencia en las decisiones. Demasiadas malas jugadas que han llevado a la clase política catalana al borde del vodevil y que han obligado a los altos mandos tanto de CiU como de PSC a solicitar su relevo. Seguir con él hubiera sido el cataclismo para la ya tocada seriedad de la clase política de Catalunya.

No obstante, Maragall se lleva algo que no han conseguido arrebatarle nadie, el nuevo Estatut de Catalunya. Pasqual ha puesto todo su empeño en conseguirlo, ha ardido como una tea políticamente hablando, pero lo ha sacado. Alguien puede pensar que es una lástima que no pueda ser él mismo el que lo implante, pero dado el desgaste tremendo que ha conllevado, han de ser otras manos si no más hábiles, sí al menos diferentes. El trabajo que se propuso lo ha finalizado con éxito y ya está bien.

¿Quién será el próximo presidente de la Generalitat? No tengo ni idea, pero sí tengo claro que otra reedición del tripartito no creo que se vuelva a producir, más que nada porque tanto ERC, como PSC serán castigados por el voto flotante en beneficio de CiU. Un CiU que ha dado una cierta imagen de saber estar en su sitio en los momentos clave, y un Mas que dirigido por Pujol en la sombra ha sabido aprovechar las debilidades de la auténtica casa de putas que en algunas ocasiones se convertía el gobierno Tripartito, para colocarse medallas y dar una imagen de seriedad que no se transmitía desde la generalitat.

Montilla, más que posible candidato por parte del PSC para la presidencia, a mi humilde pensar no va a salir adelante, pero no por su "charneguismo" -el cual sería "perdonado" por el grueso de sus posibles votantes-, sino por ser un hombre demasiado gris, serio y poco comunicativo, que llena más de dudas que de ilusiones a un posible votante.

El resultado -incierto- lo tendremos en nuestras manos los que vayamos a votar. Y a ver si no nos "columpiamos" tanto en los que votamos, que ya cansa votar por uno mismo con que ni menos tener que responsabilizarnos por los de los demás.



Y mira que le salió maja la foto...

No hay comentarios: