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jueves, julio 27, 2006

Usureros de guante blanco.

A colación del comentario hecho en el post de ayer por Fidalgo, me ha venido a la mente el asunto de las financieras “milagro” que están saliendo como setas durante los últimos meses. Todos los medios de comunicación están plagados de anuncios de ellas y te taladran en el sentido de hacerte creer que tienes menos dinero del que realmente tienes, para provocarte la necesidad de adquirir sus servicios. Pero…¿cómo puede ser que se peleen por conseguir que pagues menos? El asunto, evidentemente tiene truco.

Usualmente, lo que produce la asfixia económica de las familias es el incremento del endeudamiento con las entidades financieras. Dicho de otra forma, lo que nos agobia es tener que pagar la hipoteca del piso, el plazo del coche, los préstamos de la reforma del piso, las liquidaciones de la visa o el crédito para el viajecito al Caribe -con el que fardar delante de los vecinos-, que puntualmente nos pasan los bancos a nuestras cuentas cada mes. Dichas cuotas por separado no son gran cosa, pero todo a la vez se hace una pesada losa. Es entonces cuando las financieras te ofrecen su “milagro”: Te cambian el tener que pagar, por ejemplo, 1500 euros mensuales por pagar 700. Las familias se lanzan a esa “solución” como Carpanta delante de un pollo asado con guarnición y caen de lleno en las bruces del lobo.

El milagrito del Niño Jesús que ofrecen estas entidades hipotecarias se basa en la dilatación en el tiempo de la deuda, más que en el aumento de la cuota. Normalmente las hipotecas están suscritas entre 25 y 40 años, pero el resto de deudas raramente superan los 5 años. Si imaginamos que la cuota de la hipoteca es de 500 euros, y el resto suman unos hipotéticos 1000 euros más, ello significa que en una situación normal, en un periodo de 5 años pasamos de pagar 1500 euros a pagar solo 500. La financiera, sin embargo, cobra la cuota de 700 euros durante toda la duración de la hipoteca, porque al fin y al cabo lo que hace el cliente es renegociar una nueva hipoteca.

En definitiva, que te bajan la cuota los primeros años, pero te incrementa un tanto por ciento muy elevado la cuota a pagar durante una barbaridad de años. El beneficio que se desprende para estos usureros de guante blanco -detrás de los cuales en la mayoría de las veces se esconden las propias entidades bancarias- es simplemente tremendo, mientras que el pobre desgraciado que se ve en la obligación de asumirlo, se ve endeudado hasta el día del juicio final por una cuota tan solo un poco más baja que la original.

Total, que nadie da duros a cuatro pesetas y que como he dicho tantas veces, el desgraciado y el pobre las pagan doble, y esto no es más que un claro ejemplo de ello.


Titas, titas, titas...

3 comentarios:

Sergio Fidalgo dijo...

Coño... ya me citas y todo! Todo un honor!

malaputa dijo...

si surgen como setas es que es negocio, y si es negocio es que anda todo dios con el agua al cuello, la duda es ¿cuándo reventará todo?.

Juan Puche (Natur films) dijo...

Intentamos desmantelar la trama organizada del estafador Antonio Arroyo Arroyo y su entresijo financiero. Necesitamos todo el apoyo posible para que mucha gente no pierda sus casas y no caigan más gente en la estafa. Si podéis aportar algo, información, datos, ideas... estaremos encantados de recibirlas.
Muchas gracias