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viernes, julio 21, 2006

Verdades sin raza.

Posiblemente Zapatero, como presidente de Gobierno, no debía haberse puesto el pañuelo palestino por encima aunque realmente lo sintiera. Posiblemente tenía que haber controlado a quien le puso en semejante compromiso. Pero lo que no tenía -ni debía- hacer de ningún modo es callarse como han hecho la mayoría de gobiernos europeos y achantar con la tropelía prepotente que está cometiendo Israel en el Líbano. Y no lo hizo.

A nadie le gusta que le canten las verdades, y al gobierno israelí, evidentemente tampoco. Israel, en este momento, no es el ultrajado aunque desee fervorosamente serlo y las interesadas declaraciones de Bush y sus adláteres así parezcan demostrarlo. Israel, a día de hoy es culpable de destruir enteramente un país, de arruinarlo, con la excusa de un par de soldados, que bien poco les importa.

Y a los capos israelíes no les ha gustado que se lo dijeran. Preferían el silencio servil de quienes tienen demasiado que agradecer a su dinero y seguir haciendo lo que más le conviene en este momento: destruir la floreciente industria turística del Líbano con la excusa de eliminar a los terroristas de Hezbollah. Dos millones de turistas anuales les dan la razón. La competencia se elimina como sea y lo han hecho. Y desde su querida Sefarad se lo han reprochado. Eso, ellos no lo esperaban y ha dolido.

¿Y cómo se han defendido? Tildando de antisemita al propio presidente por sus declaraciones. Recurso fácil de quien sabe que dichas palabras son poco menos que tabú en el mundo civilizado. Por una vez, y sin que sirva de precedente, Moratinos ha hecho una cosa bien: Recordar que una cosa es criticar duramente una acción a todas luces reprobable del gobierno Israelí, y otra ser un racista y un xenófobo. O como se dice en castellano antiguo, no mezclemos churras con merinas.

Que nadie quiera ver en mis palabras una defensa de las acciones de los radicales chiítas de Hezbollah, ni de los ataques suicidas palestinos, porque no lo es. Cambien las razas, religiones y nacionalidades de los actores de este drama y mantendré la misma postura, porque lo que no es ético ni humano, no lo será de ninguna forma y bajo ninguna excusa. En este caso quien está actuando con prepotencia premeditada, quien está limpiando las bases terroristas destruyendo la economía de una población -de la cual el 40% son cristianos, no olvidemos- a la vez que está limpiando sus arsenales de armamento obsoleto, es el ejército de un país, Israel, y no una cierta religión o raza.

Guste o no, la verdad, hoy, es la que es. Llámenme antisemita si les da la gana.

3 comentarios:

Haters dijo...

Como siempre, te emocionas un poco y exageras más de la cuenta. Pero doy mi bendición a este post. Bien, Hospitalet-boy, bien.

Labot dijo...

a mí no me preocupa saber si son peores los chiíes de Hezbolá o los fundamentalistas hebreos que gobiernan Israel,
lo que realmente me preocupa es lo que NO está haciendo el resto del mundo para evitar la guerra, la muerte de centenares de personas y la destrucción del futuro de todos los habitantes de la zona,

... a veces me da envidia Estados Unidos que parece que es el único país capaz de HACER algo defender sus principios.

Sergio Fidalgo dijo...

¿Los Estados Unidos tienen principios?