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martes, julio 04, 2006

Vidas rasgadas.

35 muertos en Valencia por el descarrilamiento de un convoy de metro. Para helársele la sangre a cualquiera. Alguien, tranquilamente, que va o vuelve a su casa en uno de los medios de trasporte más seguro, ya no llega a su punto de destino porque se ha accidentado en el metro. 35 vidas rasgadas y 35 familias desgarradas por el infortunio o el azar y no podemos más que solidarizarnos con los familiares y lamentarlo profundamente.

Sin embargo, resulta cuando menos curioso que este accidente se haya producido prácticamente por gracia divina, ya que según el Conseller de Transportes de la Generalitat Valenciana -y descartado un atentado por todas las administraciones- ni se ha roto una rueda, ni ha sido por exceso de velocidad, ni se ha caído una parte de la bóveda, ni el tren estaba sobrecargado, y encima el tren funcionaba a la perfección… ¿cómo se ha podido entonces accidentar?

Este accidente ha sido el más sangriento de todos los habidos en las diferentes líneas de metro de toda España y, por supuesto, por algo ha sido y se han de averiguar las causas. No obstante, mucho me temo que los muertos nadie los quiere y se los van a estar pasando de mano en mano como la falsa moneda hasta que al más tonto le caiga el mochuelo. Y en eso están.

Primeramente se dijo que podía haberse debido al desmoronamiento de parte de la pared del túnel, lo cual implicaba culpar a la Administración. Poco después, desde la delegación del Gobierno se dijo que era el exceso de velocidad y la rotura de una rueda lo que lo produjo, pasando la pelota al conductor del convoy -herido leve-; el sindicato de ferroviarios puso entonces el grito en el cielo, acusando a la administración de la falta de mantenimiento de las instalaciones y al final, desde la Generalitat (valenciana, no confundamos) se declara que no ha sido nada de lo que se decía. La pelota ha desaparecido, y todos los cargos de responsabilidad siguen en sus cómodos puestos hasta que avancen las investigaciones. Birli-birloque político in action.

De mientras, las víctimas siguen subiendo, ya son 41 y aún dicen que tardarán en sacar todos los restos mortales, y que continuará in crescendo la macabra cuenta. Víctimas inocentes de un accidente sin sentido. Sentido que ahora sí tendrá la próxima visita del Papa.

Requiescat in pace.

Actualización: Afortunadamente, la cantidad de fallecidos final ha sido de 41 y no ha aumentado en las últimas horas. El conductor del convoy murió en el mismo instante del accidente, aunque las primeras informaciones decían que había resultado herido; los políticos ya tienen a quien culpar.


Mi más sincero pésame.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi pésame a los familiares...hoy el dolor es de todos.
viñeta alusiva:
http://static.flickr.com/45/181077260_a90fe09102.jpg

debolsillo dijo...

AVISO: Voy a ser muy demagógica
¿el dinero que va a costar la visita del Papa no lo podrían haber usado en arreglar unas infraestructuras al parecer en muy mal estado?.
Lo avisé.

Saludos.

anita dijo...

A mi me encanta tu blog!

oserlaj dijo...

Ha sido una desgracia. Reconozco que mi mente retorcida llegó a relacionar en un primer momento la visita del Papa, la estación de Jesús y el terrorismo islámico.

Pero la realidad es igual de mala: la dejadez humana de las autoridades competentes han conseguido que una línea cutre de metro rompa los sueños de muchas familias. Mi pésame a ellos.

Anónimo dijo...

Muy acertado en la actualizacion que has hecho. Recuerdese el caso del talgo que se estampo con un mercancias en albacete. Siempre tiene la culpa el conductor, o maquinista (muerto) nunca es culpa del mal estado de la via o error de los vivos como fue el caso de Albacete.

Oceanida dijo...

Un abrazo para ti y todo mi carino para Valencia.