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viernes, septiembre 15, 2006

Plaga sin competidores.

Hace unos días comentaba con mi chica, a cuento de haber visto la plaga de medusas en una cala de la Costa Brava, que el problema estaría solucionado si se encontrase beneficio económico a dicha especie. La base de mi razonamiento era, que tal es la pasión que produce el vil metal en el ser humano, que si se pudiera sacar cuartos de las medusas, seríamos capaz de extinguirlas en cuatro días de tal avidez que pondríamos en el empeño. Pues bien, hoy leo el diario ADN y me encuentro con un artículo encabezado de la siguiente manera “El terror de la playa en el plato” y, efectivamente, aunque parezca increíble se le ha sacado un rendimiento a tan peligrosos y molestos bichos: comérselas.

Por lo visto las medusas ya son un negocio en ciertos países, como EE.UU. o China, en los cuales el tráfico de medusas para usos culinarios mueve millones de dólares, y aquí, son una plaga, no sabemos que hacer con ellas y nos gastamos lo que no tenemos en sacarlas, triturarlas y enterrarlas para que no molesten. Para más inri , resulta que las medusas mediterráneas, la mayor parte son comestibles, lo que aumenta extraordinariamente su valor y más que aumentarán si se consigue extender su utilización gastronómica. En pocas palabras: su perdición.

Si todo va hacia donde parece apuntar la situación, se podría aseverar que los días de la medusa están contados, ya que la explotación en masa de este recurso no tardará en llegar hasta ser esquilmada. El hombre, una vez más, habrá demostrado que la plaga mayor de este planeta es él, y que no permite -ni permitirá- competidores de ningún tipo.

Temblad ratas, langostas y cucarachas. El ser humano tiene hambre.


Con unas patatas fritas y un chorizillo están buenísimas.

1 comentario:

Oceanida dijo...

Omnibulada quedo.

Lo que no pase aqui...

Un abrazo.