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jueves, octubre 19, 2006

Pringadillos de la Edad del Pavo.

Hoy se ha hecho público un informe en el que se constata que la edad en que los jóvenes barceloneses comienza a fumar cannabis ha bajado hasta los 13 años, así como que entre los estudiantes fumadores habituales de esta sustancia se ha detectado una disminución de la memoria, del rendimiento escolar y un aumento de las depresiones entre ellos. Cuando menos, inquietante.

Se puede llegar a decir que los efectos que nos dicen son las verdaderas causas del porqué fuman nuestros jóvenes, y tal vez se tenga razón, pero no me lo creo. La gente fuma porros, no tal vez por que lo “necesite” mentalmente, sino muchas veces por puro snobismo. Por ser más guay, o más mayor que los otros, y ello les lleva a consumir una sustancia que poco -por no decir nada- tiene que ver con el “costo” original. Y lo dice alguien que no lo ha probado en la vida - y ni piensa hacerlo.

Hace 20 años, cuando te cruzabas con alguien que estaba fumando un porro, ese porro desprendía un olor característico, acre, que podía molestar a los de pituitarias más sensibles por su potencia, pero que tenía un puntillo de agradable. Ahora, ese mismo porro huele fatal, un olor nauseabundo y que no tiene ningún punto de comparación con los porros que se fumaban aquel entonces. ¿Qué ha pasado?

La respuesta es sencilla, lo que se está fumando ahora, no es “costo”, es cualquier otra mierda, pero no cannabis. El aumento incontrolado de la demanda ha provocado que los productores y traficantes de drogas, para aumentar su beneficio, reduzcan la cantidad de materia prima que lleva, es decir, la están adulterando. Los críos actuales en la edad del pavo (es decir hasta los 40) están enganchados a una sustancia que alguien les ha dicho que es para hacer porros, y se lo están creyendo.

Por querer “huir” de la realidad, por querer rebotarse de la sociedad que les aprisiona, por querer “no-ser-menos-que”, están cayendo dentro del consumismo más vacío, burdo y malintencionado que esa misma sociedad está siendo capaz de generar. Hace 20 o 40 años, fumarse un porro era ser rebelde, un símbolo de modernidad y ruptura con el pasado. Hoy simplemente significa ser un pringadillo consumista más, uno más dentro del carrusel.

Animalejos.


¿Desde cuando la rebeldía es consumista?

3 comentarios:

Sergio Fidalgo dijo...

pues sí... al final todo se integra y se convierte en un objeto de consumo más.

Pepa en la muela dijo...

El parlamento holandés sabe más que tú. Y la legalización es justamente para terminar con el tráfico y la hierba adulterada. ¿Y consumismo? Todo es consumismo, incluyendo los blogs y la conexión a Internet que te permite leer esto. Todo porro es político.

Ireneu dijo...

Pepa, no lo niego, pero si solo unos pocos consumieran, la calidad de lo que fumaseis no tendría nada que ver con un cacho de resina mezclada con polvo de ladrillo y talco.

Reitero, fumar porros, ahora, lejos de ser el elemento "político" como dices, es un signo de ser un pobrecillo y un simple "pringado".