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viernes, noviembre 10, 2006

Dos ruedas de cinismo.

Hoy, el ayuntamiento de Barcelona en un momento de lucidez postelectoral (qué curioso que no lo haya aprobado hace un par de semanitas), ha decidido poner freno al incivismo sobre la bicicleta. Multas de hasta 450 euros por atar una bicicleta en un farol, señal o árbol. 450 euros puesto que se toma como “leve” porque como sea tomado como “grave” te pueden caer hasta 1800. Una regulación se necesita, ciertamente, pero esto es algo que sólo un político que no conoce lo más mínimo la realidad de la bicicleta urbana puede elucubrar.

El hecho de ir habitualmente con bicicleta por Barcelona ya de por sí merece un premio. La cantidad de obstáculos que puede llegar a encontrar alguien que vaya en bici por una ciudad es de tal calado que hacerlo habitualmente es un auténtico dispendio de valentía, serenidad y principios, ya que la vida te la juegas cada vez que sales a la calle.

Yo no lo hago para ir habitualmente, pero sí lo hago los fines de semana, cuando el tráfico es menos intenso y me encuentro con una verdadera selva de incivismo no tanto por los ciclistas y sí, la mayoría de las veces, para con los ciclistas. Que multen a un ciclista por dejar la bici atada a una señal, y no se multe por poner la vida de un ciclista en peligro, es un auténtico disparate.

Los carriles bici están llenos de obstáculos, gente paseando por ellos, mobiliario urbano, salidas de metro, desaparecen súbitamente, señalizaciones de locura, coches que aparcan encima, semáforos eternos… un conjunto de cosas que hacen prácticamente imposible una circulación fluida y segura por ellos.

Si te bajas a la calzada tienes los coches émulos de Farruquito, los que giran sin mirar, el que abre la puerta a la buena de Dios, los que te pitan para que te apartes porque ir a 30 para ellos es ir como las tortugas, los que como ven que eres una bicicleta no dudan en salirte al paso cinco metros antes de llegar a ellos, los rebufos de camiones y autobuses, los…

Y mira tú por donde, lo que molesta en Barcelona, no son los carriles bici inexistentes, ni los hechos con el culo, deprisa corriendo y mal porque son una medalla para el regidor de turno que en su vida los va a pisar porque para eso tiene coche oficial. No. Lo que molesta es el pobre usuario de la bici que tiene que dejar su bici atada a un poste jugándose a cada momento que se la “vuelen” antes de que llegue a atar el candado. Eso sí, aumentarán las plazas de parking para bicicletas, que como sean como muchas que hay en las que no se puede atar la bicicleta de lo bien que están puestas, también van a servir de mucha ayuda.

¿No será que lo que realmente quieren con esta norma es hacer borrar de un plumazo el problema del robo continuo de bicicletas en las calles? Problema que pone de manifiesto la inutilidad de la Guardia Urbana en resolver el problema, así como las nulas intenciones de aumentar el presupuesto para solventarlo. Si no hay bicis en la calle, no hay ladrones de bicis, y si no hay ladrones, la seguridad ciudadana aumenta y el regidor y alcalde de turno se pueden poner las medallas tranquilamente. La ecuación cuadra a la perfección.

Es duro el decirlo, pero a los ayuntamientos no les interesa promocionar en lo más mínimo las bicicletas. Las excusas son de lo más variado, pero mientras que de los coches obtienen unos réditos infinitos que les ayuda a pagar los caros caterings consistoriales a cargo del erario público, de las bicicletas no obtienen nada más que gastos y dolores de cabeza. Y si bien el problema del coche en la ciudad es acuciante, lejos de tomar medidas estrictas que lo arreglen, se hacen los suecos y prolongan en lo posible su circulación de cara a que una supresión súbita del transporte motorizado privado no les haga caer en la bancarrota a más de un ayuntamiento.

Eso, sí, como ates tu bici a un árbol, 450 euros del ala.

Es que no les sales rentable, claro.


Delincuentes en acción. Tanto pagas, tanto vales.

2 comentarios:

ciudadan@s dijo...

Un post estupendo y necesario. Gracias por escribirlo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Te leo molesto y me parece que tienes motivos para estarlo.

Se ve que ellos no se montan nunca en bicicleta.

saludos