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sábado, diciembre 02, 2006

Imbecilidades letales.

Ayer fue el Día Mundial contra el SIDA, día institucionalizado para recordar a todo el mundo que más de 40 millones de personas están infectadas de este virus. Sin embargo, y a pesar de los constantes llamamientos, el número de infectados sigue creciendo: 4.3 millones de personas se han contagiado durante el 2006, la mayoría de ellos heterosexuales que no han usado preservativo. ¿Por qué?

Una de las causas la hemos de encontrar en la propia irresponsabilidad y zoquetería humana. Si sabiendo que el preservativo te inhibe en gran medida del contagio ¿qué excusa banal se puede utilizar para, justamente, no utilizarlo? ¿El placer? ¿Racanear en su compra? ¿Orgullo de machito? Evidentemente, cuando se han dado cuenta de que han sido infectados, se acuerdan de Santa Bárbara, pero la cuenta atrás ya ha comenzado. El riesgo es el riesgo. Se siente.

Por otro lado, el hecho de que una gran proporción de los infectados esté en países en desarrollo (África e India principalmente) implica que la falta de una economía mínimamente desarrollada haga imposible la llegada del preservativo a una parte importante de la población mundial, creando una bomba de relojería en forma de foco de infección endémica que no hace más que irradiar afectados al resto del mundo. De poco sirven las políticas de prevención en los países desarrollados si su gente no se está de echar un “polvito” a pelo con lo primero que se mueva. La pobreza, por tanto, mata... al rico también .

Sin embargo, lo que tiene más delito es la posición de la Iglesia Católica, la cual, aún a sabiendas de las graves consecuencias de esta pandemia, niegue conscientemente el uso del preservativo o de cualquier método de contracepción. Por lo visto, la curia vaticana quiere que aumenten su “socios” a toda costa. Que estén todos infectados y que vivan menos que un gato callejero les trae sin cuidado. Aunque si lo miramos bien, resulta hasta lógico: como ellos “eso” lo usan poco, pues con ellos no va la cosa. Vaya jeta.

Total, que en el tiempo que le haya llevado leer este texto se habrán infectado 15 o 20 personas en el mundo, y a pesar de saberlo, aún habrá inconscientes que no usen el preservativo porque “quita sensibilidad” y otros aún más inconscientes todavía que demonicen el preservativo porque va contra la “ley de Dios”.

La ignorancia es atrevida. La imbecilidad, letal.


Depende exclusivamente de tí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí...la imbecilidad es de cada uno.

Anónimo dijo...

La idea extendida de que "a mi no me va a pasar" se puede aplicar a este tema y a muchos otros como el no llevar el cinturón de seguridad.

Lo de la iglesia no tiene nombre, yo lo tacharía de delictivo.

Un saludo.

Adri dijo...

Habría que matizar que la postura de la Iglesia es la de la abtención. Para ellos, el preservativo no es malo porque sea una defensa frente a algunas emfermedades, sino es malo porque de forma indirecta contribuye al aumento del numero de relaciones sexuales extramatrimoniales. Si no quieres tener el sida, se fiel a tu mujer,y viceversa.

Sin embargo y aunque en la teoría esto sea cierto, ya sabemos que los seres humanos cometemos errores. Y es que del dicho al hecho hay un trecho, y mejor usar un preservativo y vivir para lamentarse de que le has puesto los cuernos a tu mujer, o a tu marido, que ver como por un trozo de latex se te escapa la vida.

Saludos!