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domingo, diciembre 10, 2006

La hipócrita falta de calidad.

Usted necesita unos zapatos nuevos, y cuando va a comprarlos, ve que los precios son de un disparatado solo comparable a los precios de los pisos. A estas alturas, encontrar un par de zapatos por debajo de los 30 euros es una auténtica utopía. Cualquiera que sea la zapatería, y por cochambroso que sea el zapato, los precios oscilan entre los 50 y los 150 euros. Sin embargo, es curioso que las zapaterías regentadas por chinos, los zapatos más caros se estén cotizando sobre los 20 euros. Los comerciantes autóctonos alegan que los zapatos chinos tienen muy poca calidad y que por eso son más baratos, pero la realidad es bastante diferente.

Actualmente, todo, absolutamente todo, viene de China: televisores, ordenadores, mp3 , aparatos audio, ropas, calzado, artilugios para la cocina, juguetes, artículos de papelería… todo. Sin embargo, el consumidor, muchas veces no se fija donde está hecho sino en la marca que lo ampara. No es lo mismo una chaqueta Nike o Adidas, confeccionada en China o en Vietnam, que la misma chaqueta de marca impronunciable fabricada en esos mismos países. Mientras que las unas son “Nike” de casi 200 euros, las otras son unas vulgares “chinas” que no llegan a 30, sin darnos cuenta que hay muchas posibilidades de que las mismas manos sean las que las han confeccionado.

En el caso de los zapatos pasa exactamente lo mismo. Las grandes marcas ya llevan decenios trabajando con los países del extremo oriente, y sin embargo nadie se ha exclamado por llevar unas Reebok confeccionadas en Pakistán o en Indonesia, ya que lleva unas “Reebok”. La única diferencia estriba en que durante muchos años, sólo las grandes marcas han sido las que han podido comerciar con estos países, pero ahora el mercado se ha abierto de tal forma que cualquier pardillo puede comprar y vender productos chinos o coreanos, para desgracia de los confeccionistas de calzado locales, que han visto que han tenido que reducir plantillas y reducir costes por la bajada de las ventas.

Curiosamente, estas mismas empresas abocadas a la clausura se han tenido que despabilar y han pasado de ser confeccionistas a dedicarse a importar. Sus mismos productos, confeccionados en China, les salen a un tercio del precio que les costaba confeccionarlos aquí, y convenientemente personalizados no hay nadie que sepa diferenciar donde han sido confeccionados. La empresa española vende producto español vendido a precios españoles, pero confeccionado y comprado a precios chinos. El negocio redondo.

Sin embargo, el gran problema se les viene encima cuando comerciantes chinos venden productos -entre ellos zapatos- chinos, a precios chinos en España. Es en ese momento cuando los mismos que se aprovechan de los precios chinos pero a escondidillas (si su producto español sospechosamente no pone Made in Spain en ningún sitio, puede tener la completa seguridad de que es “chino”), hipócritamente lanzan el bulo de que esos productos tan baratos son malos, creando a propósito una opinión mala hacia ellos. La lucha contra la competencia es feroz.

La naturaleza humana es la que es y no se puede hacer nada contra ella. Si a los cuatro días esa zapatilla Adidas se le parte en siete trozos, es “una que les ha salido mala”; Si es una de marca española, “qué raro, mira que son de aquí”, pero como sea una “china”, lanzaremos un peyorativo “¿Qué puedes esperar de los chinos?”. Lo gracioso del asunto es que las mismas manos que han hecho unas pueden haber sido las que han hecho las demás, pero con marcas diferentes..

La compra, como muchas veces he comentado no es un acto sensato, sino más próximo a la ludopatía que a un acto de reflexión y necesidad. O si no, fíjese en las fechas que se nos aproximan, en que el acto de filantropía navideño ha quedado reducido a consumir tanto como podamos.

Normal, es que lo ha dicho el Corte Inglés…


El zapato es el mismo. Cójalo como quiera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué hay de los materiales que utilizan unos zapatos y otros?, ¿fabrican los chinos todos los zapatos con los mismos materiales?.

Ireneu dijo...

Ni más ni menos que los demás. Sólo que los españoles, como no pueden jugar la baza del precio, han de jugar con la calidad, ya que pueden pedir más por ellos y la mano de obra les cuesta lo mismo.

Según parece hay un acuerdo tácito para que los chinos ocupen el mercado del calzado económico y los autóctonos del de calidad. Es una forma inteligente de abrirse mercados y no padecer más restricciones arancelarias de los que ya sufren. Al fin y al cabo, los chinos venden y fabrican calzado económico, mientras que del mercado de calidad, tan solo se dedican a la fabricación. De 4 pasos, controlan 3 -no está mal- y estás pagando como si solo controlasen 2. Mientras mi cliente gane dinero conmigo, yo seguiré ganandolo.

El mundo del comercio es cruel para el consumidor, ciertamente.

Anónimo dijo...

pues sí, el consumidor siempre pringa.