Publicidad

lunes, octubre 22, 2007

Primos y cinismo.

Estos días atrás le estaba dando a la cabeza que si no sería interesante que para dar los papeles de residencia a los inmigrantes se les obligara a dar un curso obligatorio en el que aprendan a leer y escribir (caso de no saber), y tuvieran conocimiento de la realidad histórica y social de este país. Con ello estaríamos consiguiendo que supieran realmente lo que se cuece aquí, y pudieran saber las reglas habituales de comportamiento en un país totalmente distinto al suyo y reducir el analfabetismo de las personas que llegan dándoles una oportunidad que en sus países la mayoría de las veces no tienen. Sin embargo tras visionar el vídeo en que un tarado le pega una somanta de palos por las buenas a una chavala ecuatoriana en los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya, y las declaraciones de Rajoy con su primo el científico, he llegado a la conclusión que antes de sacar del analfabetismo a nadie de afuera, antes tendríamos que sacar del analfabetismo a la propia sociedad española.

¿Con qué validez moral puedes pedir a nadie que se comporte en tu tierra de una forma concreta, cuando resulta que cualquier imbécil racista y xenófobo tiene la santa cara de meterle una paliza a una joven chiquilla cuyo mayor pecado era estar viajando en aquel vagón? ¿Con que arrestos puedes pedir a nadie que se integre cuando un juez de tu tierra deja en libertad al atacante -reincidente por diversos delitos- "con cargos", mientras que la pobre chica no se atreve ni a salir de casa? ¿Podemos acusar a los inmigrantes de establecer guetos cerrados en nuestros barrios, cuando por la calle pululan -con el beneplácito judicial- engendros como estos que blandiendo la bandera a modo de espada vengadora de una patria y una sangre, no tienen escrúpulos en verter la de cualquiera como si tuvieran derecho de pernada sobre todo aquel que resida en su zona de caza? ¿Hasta qué punto somos cínicos para poder dar lecciones a nadie?

España, Catalunya incluida, tiene un gran trecho que recorrer para ser un sitio decente por el cual valga la pena estar orgulloso, porque es evidente que esto falla más que los servicios de cercanias de Renfe en Barcelona -que ya es decir- y estar orgulloso, a estas alturas, es como estar orgulloso de ser de Sierra Leona, el país más pobre del mundo: una gilipollez.

Ah! y simplemente aconsejarle al Sr. Rajoy que se dé prisa en ir al Glaciar del Aneto, que como tarde un poco, sólo lo va a ver en fotografía, ya que en menos de un siglo ha perdido la mitad de su volumen. También recordarle que a principios del siglo XX teníamos el glaciar más meridional de Europa en Sierra Nevada (el glaciar del Veleta), pero ahora lo tienen los italianos (Il Calderone) en los Apeninos, con una latitud semejante a la de Andorra, pero con menos hielo que mi nevera. Eso, a lo mejor, su primo no lo sabía.

O como dijo aquel sabio bigotudo... ¡Vaya tropa!

1 comentario:

SantIP dijo...

Deja, deja, que vale más que Rajoy no salga de casa. Ni él, ni su primo "el científico".