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lunes, enero 28, 2008

¿Cuanto pagas, paisa?

Resulta increíble, pero ahora resulta que los políticos han convertido la democracia en un puro mercadeo de votos al mejor postor. Por un lado, que si te darán 400 euros, por el otro que si quitarán impuestos, un día que si las viudas, otro que si los inválidos, otro que si... ¡hombreeee! ¡ya está bien! ¡qué poca vergüenza!

Esa tan preciosa democracia por la que nuestros padres y abuelos tanto lucharon, ha sido reducida por los políticos, tanto de una banda como por las de otra en un simple "¿cuanto pagas, paisa? " como el de cualquier sin papeles vendiendo bolsos de marca auténtica más falsos que el bigote de Groucho Marx (si, si... era pintado).

Antes se curraban sus programas electorales y los hacían llegar a los ciudadanos, ahora, por no haber, no hay ni diferencias sustanciales entre los programas de los diversos partidos y solo se diferencian en la cantidad de marketing que se gasta cada formación. Los de izquierdas, acaban haciendo políticas de derechas aunque no lo prediquen demasiado y los de derechas acaban predicando como si fueran de izquierdas. Todo está globalizado... ¡Pero si ya hasta la Iglesia hace manifestaciones! ¡El acabose, vamos!

Lo importante es que ganemos nosotros -dicen los políticos-, el medio y las formas son prácticamente indiferentes siempre que seamos nosotros los que acabemos apoltronados y sigamos chupando de la teta gorda. Hoy prometemos 400 euros, mañana la rebaja del IRPF y pasado te vendemos los agujeros de los donuts a peso si las encuestas dicen que hemos bajado un poco en intención. ¿No es para correrlos a gorrazos?

Tengo la impresión que los políticos están tan alejados de la vida real como los 80 céntimos del café de Zapatero o el sueldo ignoto de Rajoy, y no se están dando cuenta que lejos de quedar como políticos serios, ante el grueso de la población simplemente están quedando como meros mercachifles haciendo el ridículo más espantoso.

No es de extrañar que por las mañanas la gente lo primero que busquen sean las noticias de política. Algunos ya preguntan ¿a cuanto se cotiza hoy el voto?.

Hoy, millones, pasadas las elecciones, nada.

¡País!

Político español en campaña electoral
¿Cuanto pagas, paisa?

jueves, enero 24, 2008

50 euros, 5000 pesetas.

Ustedes se acuerdan de cuando un café 110 pesetas? Cuando entró el euro hubo mucho espabilado que hizo la traducción de 110 ptas= 1,10 euros y aunque fuimos muchos los que lo denunciamos, la cosa quedó como tal, jodiéndonos, como siempre que pasa alguna cosa de estas.

En aquel entonces la cosa nos parecía un atraco a mano armada, y pagabas de mala gana aquellas 73 pesetas de más que pagabas por un café aguachinado. De aquello hace ya 6 años, y aquel sablazo nos ha quedado, pero si nos fijamos bien, aquel 110=1,10 o aquel 3000= 30, a fecha de hoy, es una realidad absoluta: 30 euros se han convertido gracias a la magia de la inflación y de la pérdida de poder adquisitivo de estos años en las 3000 pesetas de entonces. Horroroso.

Es curioso cómo la gente hemos mantenido nuestra paridad mental de lo que valían las cosas en pesetas, mientras que no hemos actualizado el precio de esa misma peseta dado que no tenemos datos prácticos que nos lo permitan hacer. Ello nos provoca un desorden de la percepción de los precios mayor de lo que de por sí ya han sido.

Como ejemplo un botón: En el periodo 92-95, yo mismo vendía el calzado deportivo (las bambas, vamos) a 3500 pesetas. Estaban bien de precio y se vendían bien. Los modelos más caros se vendían sobre las 5500 ptas. Hoy las bambas medianitas se cotizan sobre los 30 euros y las más altas sobre los 60 euros. Curioso, pero cierto.

Sin embargo, ahora viene lo peor: actualmente las bambas de una calidad similar a las que daba por 3500 ptas, las estoy dando a 15,70 (2612 ptas) y la gente...¡ las encuentra caras!. El conjunto de la sociedad española se ha empobrecido de tal forma que lo que hace 15 años era barato, ahora resulta caro, y a veces, inalcanzable por la mayoría. De locos.

Sabido es que el gobierno de turno siempre tiene la culpa de que llueva y de que no llueva, pero algo se ha hecho mal para que estemos así. Posiblemente la alambrada de 6 metros que hay en Ceuta y Melilla no ha podido sostener la avalancha de mierda que históricamente los países occidentales hemos abocado tras esa reja. Ahora vemos los resultados, todos de mierda hasta las cejas, la economía en caída libre, el mundo hecho un vertedero y la sociedad occidental al borde del colapso.

50 euros igual a 5000 pesetas, hoy por desgracia, si. Y virgencita, que me quede como estoy!

Economía doméstica en acción, mejor que funcionen los paracaídas.

viernes, enero 18, 2008

Complejos tercermundistas.

En uno de aquellos PPS que corren que "pesan" dos o tres megas cuando podrian ser de 20 kb y no perderian ni un ápice de su sentido, he leido lo siguiente:

Esto es la carta que escribió una señora al programa de Luis del Olmo para que la leyeran en directo:
"Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs, y los repartos de cine castings, este país no es el mismo: ahora es mucho, muchísimo más moderno.
Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.

Yo, en el colegio, hice aeróbic muchas veces, pero, tonta de mi, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor.

Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap... Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos.

Ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino feelings. Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sandwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el raffting, en lugar de acampar, hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.

Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico.

El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero siempre encuentra un parking. El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking y el representante, el manager.

Los importantes son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands, los ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, y hasta nannies, cuando el hablante moderno es, además, un pijo irredento.

En la oficina, el jefe esta siempre en meetings o brain storms ¡casi siempre con la public-relations, mientras la assistant envía mailings y organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yogurt light y el body-fitness.

El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se jartan a bitter y a roast-beef que,aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos que la carne.

Ustedes, sin ir más lejos trabajan en un magazine, no en un programa. En la tele, cuando el presentador dice varias veces la palabra O.K. y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show, bien distinto,como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno. Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, te permiten hacer zapping.

Estas cosas enriquecen mucho. Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra "SIESTA."

Espero que os haya gustado... yo antes de leerlo no sabía si tenía stress o es que estaba hasta los cojones".


No habría nada que objetar a la carta si no fuera que el trasfondo es únicamente de miedo al cambio y de conservadurismo recalcitrante. Hablar bien tendría que ser de obligado cumplimiento moral, porque significa comunicarse con propiedad con el resto de la gente, pero negarse a ver la evidencia de una globalización lingüistica a nivel mundial y no aceptar las influencias exteriores es muy típico de según qué elementos reaccionarios.

Yo hago aerobic, estoy estresado y hago bonsai, y le puedo asegurar que no soy ningún pijo irredento, más que nada porque hacer aerobic no es hacer gimnasia (aunque sea un tipo de gimnasia), estar estresado no significa estar hasta los cojones (aunque lo esté) y hacer bonsai no es tener árboles en tiestos (la explanada delante del Sant Jordi estaría lleno de "bonsais").

Ah! y simplemente reseñar que algo tan castizo o más que la siesta, es el potaje y mire por donde, ésta palabra es de origen francés: "potage". Nada es lo que parece.

Lo que vale es lo de toda la vida, lo moderno, si implica cambio, es malo y quien utiliza las palabras que no son genuinamente españolas, es un mal español. Lo bueno es lo de aquí, y lo de afuera es absolutamente horrible y degenerante, ¿porqué decir "gay" cuando puedes decir "maricón", so pena de herir a alguien al decirlo?.

Qué curioso... a eso, en mi pueblo, de toda la vida lo llaman racismo.

Gente haciendo "puenteando".

miércoles, enero 16, 2008

La derrota de la derecha.

Hace unos años, a principios de los años 80, la revista Interviu publicó en portada que la derecha se había tragado al centro, en referencia al descalabro de UCD y al aumento de votos de Alianza Popular (el antecesor directo del PP actual). El miedo a una nueva confrontación y la inquietud respecto el futuro, hicieron moderar a los españoles durante la Transición, haciendo que la gran mayoría del voto tendiera al centro: centro-izquierda con el PSOE y al centro-derecha con la UCD. De mientras, las opciones más extremistas, tales como la Falange Española de Blas Piñar, el Partido Comunista de Carrillo y la Alianza Popular del incombustible Manuel Fraga sufren descalabros considerables, no llegando a alcanzar las expectativas. Aquella España no quería saber nada de macarras ni de vendettas.

Después del 23-F, el centro-derecha se destruye víctima de luchas intestinas que hacen que las facciones más conservadoras, ubicadas entre Falange y UCD abandonen a Suarez a su suerte y pasen a formar parte de Alianza Popular, refundándose a sí misma creando primeramente Coalición Popular y posteriormente el actual Partido Popular. Pasada la primera época de miedo, las aguas vuelven a su cauce, es decir, la derecha nacionalista española "sale del armario", y aunque no quiere saber nada de Ynestrillas y Piñares varios (sus métodos violentos ya no son "guays") la tendencia al extremismo es evidente, ya que deja únicamente un partido de derechas "de toda la vida" con representación parlamentaria. Por el contrario, en la izquierda, el hundimiento -pero no destrucción- del PCE relega a éstos como facción extremista de la izquierda y al PSOE como moderada.

Esta unificación de la derecha provoca que se encuentren mezclados en un mismo partido los de la derecha "de toda la vida" (es decir, adictos al franquismo "reeducados") y los conservadores al más puro estilo europeo. Aznar, Aguirre, o Acebes por un lado, y por el otro Gallardón o Piqué. El pulso ha sido fuerte, pero la vuelta de rosca de la derecha episcopal y extremista, aún más fuerte. Primero fue Piqué el que salió del PP en beneficio de posiciones más radicales (Sirera) y ahora, ha sido Gallardón, el que ha salido escaldado.

El propio Fraga ha dicho que es una mala noticia para el PP, y creo que tiene razón. La extrema derecha se ha tragado la derecha, o lo que es lo mismo, la derecha autoritaria y carrinclona, base en su día del franquismo, ha destruido la derecha conservadora, moderna y europea que encarnaba Gallardón, y eso, en una democracia libre siempre es deleznable.

Si hay algo que no se puede negar es que el actual alcalde de Madrid es un político como hay pocos. Se puede estar o no de acuerdo con sus posturas políticas -desde mi punto de vista inaceptables-, pero al César lo que es de César: la calidad personal de Alberto Ruiz-Gallardón es innegable. O si no, simplemente hay que compararlo con el impresentable de Martinez Pujalte. El uno, diputado por Valencia, portavoz adjunto del partido, reprendido repetidamente y expulsado del congreso de los diputados por "broncas"-amén de doble de "Martinez El Facha", el personaje de El Jueves- y en el otro lado, Gallardón, al cual le niegan agriamente el derecho a ser diputado, se declara derrotado y entristecido y, encima, no duda en pedir el voto para Rajoy. Todo está dicho ya.

Rajoy no es más que un "Don Tancredo", un pelele del bando más españolista y cerril dentro del Partido Popular, que viste de "independencia" la servidumbre más indigna a unos "jefes" que han sido los que le han puesto en el cargo. Eso si, a Pizarro, de segundo de a bordo; los servicios prestados se han de pagar.

Animalejos.

¿Adivinan quien será diputado? Increible.

martes, enero 01, 2008

¡¡¡Feliz 2008!!!

Que esta noche no hayamos tenido que lamentar por estas tierras ningún muerto por accidente de tráfico, ya significa alguna cosa positiva. ¿La gente ha tomado conciencia de los riesgos? ¿Ha aumentado el civismo? ¿Ha hecho un ejercicio de cordura? ¿Ha cambiado la sociedad con la entrada del 2008? No nos engañemos, esta tropa solo responde -como los burros- a las hostias que recibe. Pedir que la gente haga las cosas por conciencia es pedir demasiado y solo respondemos en la proporción en que nos tocan el bolsillo o la cara. Que pena, coño.

Bueno, sea como sea, esta noche los policias de Tráfico han dejado secos los bolígrafos a base de multas y han hecho un poco más ricos a los comerciantes de adminículos para los controles de alcoholemia, la cual cosa, y tal como está el asunto del comercio, no deja de ser un dato para la esperanza.

Pero en fin, al que le hayan endiñado una multa, que se joda, si se hubiese quedado en casa seguro que no le hubiese pasado, y a los demás, los que hicieron acto de contrición por adelantado o bien tuvieron dos dedos de frente y cogieron el transporte público, felicitarles el nuevo año.

Y de verdad, que cada año entiendo menos a aquellos cuya "juerga" se reduce a ponerse hasta el culo de cubatas de garrafón y pastillas rosas, ensordarse los oidos con una música indigerible, echar la pota cuando no pueden más y arrastrarse a su cubil y levantarse a la hora de comer con un dolor de cabeza inaguantable... no es lo que entiendo yo por fiesta, pero dada la pobreza de espíritu de esta sociedad, aún hemos de dar gracias al cielo por su conducta. Podían estar pegando tiros en la cola de una churrería al mejor estilo yanqui...

En fin, ya sea usted homo sapiens o homo gilipollensis -estos últimos no acostumbran a asomarse por allí donde hay más de dos lineas de texto juntas, por lo que creo que no será el caso- que el 2008 sea muy propicio y os de a todos paz de espíritu, felicidad a raudales, y la capacidad de ser críticos con todo aquello que nos rodea.

Será la prueba de que aún estamos vivos.

¡¡¡Feliz 2008!!!

¡¡¡Feliz 2008!!!