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lunes, marzo 10, 2008

La soberanía del Pueblo.

Algo se está moviendo en España para que, como dice aquel, todo siga igual. Ello, por un lado, te quita esperanza de que la cosa se enderece un poco, pero por la otra te las da a capazos. ¿Alguien es capaz de entender a esta caja de grillos?

Después de la jornada electoral de ayer, si algo ha quedado claro es que la España pre-franquista de Machado, aquella que debía helarte el corazón en alguna de sus dos versiones, sigue existiendo con una vitalidad jamás vista. Tanto el PSOE como el PP han subido de votos y escaños, provocando una bipolarización de la vida política a nivel estatal que ha acabado con los posibles atisbos de pluralidad que pudieran quedar en esta sociedad. Simplemente es cuestión de ver que de los 350 escaños en juego, tan solo 28 han quedado fuera de las manos de los dos grandes dinosaurios políticos. Inquietante cuando menos.

En este país cainita por antonomasia ha ganado - tendencia política a parte- el si no estás a favor mío, estás contra mí, y una situación política en que lejos de buscar la pluralidad y la discrepancia constructiva, se ha entrado en una espiral de ver que los míos son los héroes, y los de los otros son unos demonios. Esta situación es, en España, potencialmente más destructiva que el advenimiento al poder de cualquier partido independentista o radical, más que nada porque las dos Españas bélicas han vuelto a salir a la superficie después de 70 años y, por desgracia, la historia tiende a repetirse.

Por suerte, en este caso ha ganado el partido progresista respecto el conservador, pero más que nada porque el número de gente que desea cambiar las cosas para mejorar su situación actual es mayor al que quiere conservar lo que ya tienen o volver a un pasado supuestamente mejor. Simple cuestión de necesidades y de votar al mal menor.

Sin embargo, por otro lado, esta sociedad tan bipolarizada ha votado en masa para que TVE lleve a Eurovisión la canción más tirada, repelente, tonta y chabacana que ha pasado por una pantalla de televisión desde el "Toa, toa" de Jesulín de Ubrique: El Chiki-chiki de Rodolfo Chikilicuatre. He de confesar que yo mismo le voté (¡Sí! ¿Qué pasa?).

La canción, como tal, es una auténtica mierda, porque, como canciones, prefería la de La Casa Azul o Marzok Mangui, o como voz la de Coral, pero estamos en Eurovisión y llevar buenas canciones que calan con el tiempo, no es compatible con una "Eurocontest" en que ha de primar el consumo rápido de canciones. Eurovisión es un fast-food de canciones que gana el que es capaz de atraer la atención -por buena o por mala calidad- en el periodo de tiempo de retransmisión de la gala, y solo así se entienden los triunfos de Dana International, Lordi, o el segundo puesto de Verka Serduchka el año pasado.

Este año, dados los éxitos encadenados en los últimos años por los técnicos de TVE, han pasado de todo y han dejado en manos de los españoles de a pié - que sí sabían de que iba la cosa- el elegir la canción representante, para desgracia de carcas Uribarris varios. Este año, nos hemos reído hasta de nuestra sombra y enviaremos una "canción" que o bien nos deja abajo del todo -aunque entre el 22 y el 28 no hay mucha diferencia- o nos mete arriba del todo: arriesgarse a lo mínimo para llegar al máximo. No hay más.

Por suerte, aún no está todo perdido en esta sociedad.



¡Chikilicuatre for president, ya!

miércoles, marzo 05, 2008

Excusas de fiera herida.

Hace un poco de tiempo, leíamos con cierta esperanza el cariz que tomaban el asunto de los secuestrados por las FARC. Las negociaciones iban viento en popa y parecía que incluso el icono de los secuestrados, la política Ingrid Betancourt, secuestrada desde hace más de 6 años, pudiera salir de su cautiverio gracias a las negociaciones que se llevaban a cabo gracias al ínclito Chávez. Sin embargo, ahora, de golpe y porrazo y sin venir a cuento, el presidente colombiano no se le ha ocurrido otra cosa más que meter el ejército en terreno ecuatoriano y, al mejor estilo israelí, dar caza al número 2 de las guerrillas del FARC, Raúl Reyes, echando al traste todas las negociaciones que, por fortuna, tan buenos resultados habían dado y provocando el estado de guerra en la zona. Parafraseando a Hamlet, algo huele a podrido en este asunto.

Sin embargo, si vemos los actores y la obra que están representando, la cosa se vuelve mucho más trasparente: El gobierno colombiano, con el liberal Álvaro Uribe al mando, tiene como mayor valedor el gobierno de Estados Unidos, de quien recibe todo el apoyo militar y logístico; por el otro lado, Venezuela y Ecuador con sus respectivos gobiernos de izquierda populista (Hugo Chávez y Rafael Correa), que son el temor más grande del Tío Sam. Si a esto añadimos que con las negociaciones de liberación, Chávez y Correa se están poniendo las medallas a capazos, ya tenemos todo el teatro montado. En esta situación, no interesa la vida de los secuestrados ni, hasta cierto punto, las actividades de las FARC, ya que todo es un juego de estrategia geopolítica norteamericana.

Washington, desde siempre, ha visto Sudamérica como un jardincillo de su propiedad y ha campado por él a sus anchas. Sin embargo, últimamente le están creciendo los enanos, ya que hay un montón de países que han entrado dentro de una órbita de izquierdismo anti-yanqui más o menos contraproducente para sus intereses: Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú... y la cosa parece que no tiene visos inmediatos de parar.

En esta tesitura, la negociación por el asunto de los secuestrados está dando publicidad a Chávez (y de paso a Francia) y se está volviendo en contra de los intereses estadounidenses en la zona, por lo que era simple cuestión de tiempo de que se boicoteara de alguna forma la liberación de secuestrados, y hela aqui. Utilizando los sistemas que utilizan los asesores norteamericanos con Israel y los palestinos, han cazado al 2º de las FARC en territorio ecuatoriano y ha provocado a los otros. Para el márqueting norteamericano, el mundo ha de tener claro que los malos no son ellos, sino Chávez y compañia. La excusa es lo de menos, y en esas estamos.

El dolar en caída libre al igual que su economía, un mundo globalizado donde la información vuela, economías de centro-izquierda en plena expansión (caso del Brasil) y la gente que cada vez es menos tonta, están poniéndoles las peras a cuarto en su propio terreno. No hay nada peor que una fiera herida.

Miedo me dan.


¡Mira que les gusta enmerdarse a los hijos de Bush!