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martes, mayo 27, 2008

Desgraciadamente, llueve.

Aunque parezca un contrasentido, lo peor que ha podido pasar para que de una vez se arreglase el problema estructural de suministro de agua a Barcelona, ha sido que llueva a mares como lo está haciendo en las últimas semanas. Nuestros políticos, tan preocupados ellos en mantener a toda costa sus poltronas al precio que haga falta, se están encontrando con que todo lo que les estaba poniendo entre la espada y la pared y obligando, sí o sí, a tomar medidas necesarias, pero totalmente en contra de sus intereses electoralistas, se están desvaneciendo a la velocidad del 1% diario que se están llenando nuestros embalses. Indignante.

Resulta un gozo para la vista ver como bajan los ríos de la periferia de Barcelona, y cómo está todo de verde en una espectacular borrachera de agua de una naturaleza que no está acostumbrada a estos regadíos a manta venidos del cielo. Sin embargo, esto, que otras partes de Europa es el pan nuestro de cada día, aquí es meramente casual. Cuando llegue julio o agosto, el agua se secará a una velocidad tremenda y volveremos a estar en las mismas. ¿Y que habrán hecho nuestros políticos para evitarlo? nada. Sencillamente.

Si tomamos en consideración que aún con el mes de mayo más lluvioso del siglo (¡Del siglo!) aún no llegamos a tener los niveles de hace un año, ello significa que el problema no es climático y sí meramente de infraestructura y de escandaloso malgasto de agua. El clima ayuda, pero los partidos políticos, los que han de servir al país, son los responsables directos de la falta de agua. Que no me vengan con la historia de que he de poner la botella dentro de la cisterna para tener agua, mientras los oligopolios de la agricultura y la industria despilfarran el 90% del agua embalsada: a estas alturas, ya no cuela.

El uso del agua es un tema meramente político y, por tanto, les toca a ellos el marrón de solucionarlo, les guste o no. Lo que pasa es que la mayoría de politiquillos locales y no tan locales, se han metido en este "embolao" simplemente por ser más cómodo y seguro que estar abriendo zanjas a pico y pala en una calle, aunque no tengan preparación para otra cosa. La sequía, los estaba poniendo en un brete: si no hacen nada, adiós a la poltrona; si lo hacen, también. La lástima es que cada gota que cae del cielo, les permite endiñar el muerto al que venga detrás y salirse de rositas. Y en eso están.

Canalizaciones, expropiaciones, reducciones de gasto por decreto, presupuestos extraordinarios... todo un rosario de medidas impopulares que atacan directamente al "amiguismo", al "clientelismo" y a los intereses creados de los partidos, que ninguno quiere tocar por el bien de la poltrona propia. De mientras, la casa sin barrer, ya que la lluvia se encarga de borrar todos los restos de mierda de nuestros gobernantes de las calles; con la sequía no había agua para hacerlo.

Desgraciadamente, llueve.

La iglesia de Sau desde abajo. La pesadilla de nuestros políticos.

lunes, mayo 26, 2008

Vivaldi, Chikilicuatre y los necios contertulios.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, he estado de acuerdo con Federico Jimenez Losantos, cuando desbarra sobre los "progres de salón", "los maricomplejines" y similares. Estos días posteriores a Eurovisión, aún habiéndose alcanzado el mejor puesto desde hace unos cuantos años (el 16), continúan saliendo los típicos "contertulios" que haciendo gala de un snobismo sin precedente, hablan pestes del Chiki-chiki y, lo que es peor, del actor que lo interpreta, de TVE y de la Sexta. Es lo más patético que se ha visto en años.

Estos charlatanes de la caja tonta que, sin criterio diferencial alguno, parece que sientan cátedra cuando expresan su opinión personal delante de una cámara, abogan para atacar a David Fernandez y compañía con cosas tan peregrinas como "el orgullo patrio", "el ridículo", la "telebasura", el "arte", la "calidad"... y hasta incluso a que como la democracia es así, nos hemos de chupar estas mierdas, simplemente porque los imbéciles de turno no han sabido escoger otra cosa. Hasta aquí se puede llegar.

El Chiki-chiki, por mucho que duela a muchos, es un fenómeno de masas y como tal, ha removido a toda la sociedad. Eurovisión, por su parte, es un simple show televisivo cuyo único fin es hacer audiencia, dinero, y en último lugar, la competencia -musical y de buen rollo- entre los países integrantes. Claro está que todos los países quieren ganar, pero en un festival en que cada país presenta un registro diferente, lo único realmente evaluable es la puesta en escena y la calidad del espectáculo observado. Y ahora vienen estos a decir el qué? ¿Que somos malos españoles e idiotas a morir por llevar este "show"?. Por Dios.

Ni el Chiki-chiki es una canción como el "Ave Maria", ni Rodolfo Chikilicuatre es Plácido Domingo, ni Buenafuente es Vivaldi. Y esto, lo sabemos todos, y necio sería el negarlo, pero más necio resulta querer meter dentro del mismo saco a Eurovisión y el abigarrado espectáculo de sus representantes con el espectáculo de los 3 Tenores o el arte del Coro de la Abadía de Silos, y eso es lo que están cometiendo estos snobs ajuntaopiniones.

Ya me he referido anteriormente al fenómeno Chikilicuatre, y no es cuestión de repetirse, pero la gente ha escogido según sus gustos, y lo que es más importante, sabiendo lo que hacía. No ha sido una cosa pasajera o inconsciente, esta canción -o llámesele como quiera- ha sido la venganza contra todos aquellos pijos, pseudoartistas y técnicos en naderías varias, que han estado imponiendo su interesado criterio (Rebeca, la productora de los D'nash, estaba detrás de la ganadora a priori,Coral -la 2ª tras el Chiki-chiki) de espaldas al gran público, haciendo caso omiso al hecho de que Eurovisión no es un concurso de carusos, sino un concurso de videoclips en directo.

El quedar primero o último era lo de menos, pero el inocentón surrealismo que desprende Chikilicuatre y su sano divertimento ha calado hondo en la sociedad y tardaremos mucho tiempo en olvidarlo, igual que no hemos olvidado La Macarena o a Rosa. Ya les gustaria a estos tertulianos de dudoso criterio quedar en el candelero histórico igual que el Chiki-chiki.

¿Aún alguien dudaba que la envidia es deporte nacional?

Y la de "Mi Barca", en La Noria, criticando al Chiki-chiki... ¡endevé!

jueves, mayo 22, 2008

Ya era hora.

No hay partido monolítico que 100 años dure ni que aguante dos legislaturas sin estar en el poder, y la crisis que está viviendo el PP en estos días es una de las pruebas más claras de esta situación.

El PP, tras el descalabro de las últimas elecciones, en el que los conservadores pudieron comprobar cómo el techo electoral de un nacionalismo español sin más programa que el "España se rompe" se había alcanzado, tenía, por fuerza, que hacer una rectificación de rumbo si realmente quiere llegar a ser alternativa real de poder en España. Y eso, mal que duela a más de un recalcitrante, es lo que ha puesto en marcha Rajoy. La política es un poco como el futbol, donde quien gana los partidos acostumbra a ser quien domina el centro del campo. En esto, igual.

El grueso de votantes de un país se sitúan en el centro, y disminuye cuanto más hacia los extremos -izquierda o derecha- nos desplazemos, por lo que las opciones políticas más moderadas acostumbran a ser las más votadas en cualquier estado democrático. Sin embargo, parece que este detalle no había sido observado por la cúpula pepera, que en su obcecación nacionalista española, obvió que un discurso extremista lo único que podía hacerle era mal, como así ha sido.

Para una España trabajadora y de clase media-baja, a la que el principal problema vital es llegar a fin de mes, lo único atrayente es una política tranquila y estable cara a mejorar las perspectivas personales de vida. Dentro de esta circunstancia, es normal que haya tendido en las últimas elecciones hacia la posición más moderada, la del PSOE. Pero no nos engañemos, no ha sido por convicción política socialista, sino como contraposición a una postura radical y clasista que estaba personalizada en el Partido Popular.

Rajoy ha visto donde están los lastres y los impedimentos para alcanzar el poder: en el radicalismo de los "Aznar boys". Por ellos perdieron el poder en el 2004, y por ellos las han perdido en el 2008, demasiado para una clase burguesa acomodada acostumbrada a mandar en este país.

Acebes, Zaplana, San Gil, Ortega Lara... toda la linea dura, la extrema derecha pepera, no ve con buenos ojos un giro para el centro y como claro ejemplo de su propia idiosincrasia, o están con ellos o contra ellos. No aceptan otra idea que no sea la suya -eso de "democracia" no va con ellos- y, antes de girar hacia una derecha europea y moderada que les pueda permitir el acceso al poder, prefieren irse.

Aguirre está perdiendo terreno a favor de Gallardón. La derecha rancia y españolista, está perdiendo el mando del único partido de derecha de España, en favor de una democracia cristiana de centro- derecha, moderna y europea.

Ya era hora.


Los monolitos también se rompen.