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jueves, enero 15, 2009

Cachondeo "entropa".

Viendo las noticias que nos dan día a día, si hay alguna conclusión matemática a la que podamos llegar sin lugar a dudas es que, en esta parte del mundo, tenemos muy poco sentido del humor. O si no, que se lo digan a David Cerny, el artista checo que ha hecho el "Pórtico de la Gloria" -gloria suya, claro- de la entrada de la Comisión Europea en Bruselas por encargo del gobierno checo, para "celebrar" la entrada de la presidencia semestral de la Unión Europea. La obra, llamada Entropa, ha hecho muy poca gracia a los estirados jefes de estado europeos, aunque, personalmente, reconozco que tiene su gracia.

Bulgaria representada con letrinas (no me explico porqué), Francia en Huelga, Suecia desmontada en una caja de Ikea, Italia como un campo de fútbol, Holanda como minaretes que salen del mar o Polonia con curas levantando una bandera gay, son solo algunos de los ejemplos de la histriónica representación.

Rumanía es como un parque temático dedicado a Drácula, Alemania como una semi- esvástica (no lo iba a hacer evidente, claro), Dinamarca recordando la caricatura de Mahoma (¡huy!¡huy!), Bélgica como un montón de sandías haciendo el Atomium y a Inglaterra, simplemente no la ha puesto, porque como ellos no son europeos, pues dos piedras... ¿y España? Pues a España la ha representado como una estructura de cemento armado con vehículos de la construcción, en clara referencia al pelotazo del tocho que tan tradicional resulta por estas ¿santas? tierras. Sublime.

Total, que todos los países han puesto el grito en el cielo, incluido el checo, por lo de mofa y befa contra la política de lo correcto del "stablishment" europeo -mecenas de la obra- y a que los 66000 euros del presupuesto, que tenia que ser para una obra conjunta entre 27 artistas y se lo comió el tal David "tó pa" él solito. Todos los países de hoja de perejil, publicidad gratuita del artista en todo el mundo y, encima, el presupuesto enterito en su bolsillo. Dile tonto al andoba.

Y es que nuestros políticos, tan meticulosos ellos con su imagen a fin de no perder un solo voto ante sus votantes, no saben reírse de sus propios estereotipos porque piensan que les va a oler el culo a pólvora en las próximas elecciones. Criticamos a los integristas musulmanes cuando saltan por nimiedades y en cuanto nos dejan con el culo al aire, salimos hipócritamente todos con las hachas de guerra en las manos, como si fuéramos querubines perfectos e infalibles como un Papa cualquiera, cuando en realidad tenemos más fallos que un manual de instrucciones de una radio de los chinos. Y no puede ser.

A mí, particularmente, y si quieren que les diga la verdad, me parece la mar de divertida y original, oigan,... pero igual es porque soy un mal español.

Sí, será por eso.

¡No me negarán que es cachondo!

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