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lunes, diciembre 28, 2009

La impunidad del vaivén.

¿Cuantas veces le han cambiado en los últimos tiempos de empleado bancario en su caja o banco habitual? ¿Conoce a alguien que le haya atendido en su oficina de toda la vida desde hace más de 5 años? Es un auténtico privilegiado si lo tiene, ya que en una oficina cualquiera, como tarde más de 3 meses en ir ya prácticamente no conoces a nadie. ¿Porqué este vaivén tan loco de empleados temporales? ¿Porqué tener que estar padeciendo constantemente la inexperiencia de un empleado bancario en tu trato con los bancos? No le dé más vueltas, el único que tiene a ganar con este cambio es la entidad; el cliente siempre pierde. Y por eso lo hace.

Si usted tiene una cuenta desde hace miles de años en su oficina habitual, el mero hecho de ser un cliente fiel, y con un historial amplio le ofrece una serie de privilegios que no pueden ser equiparados a los de un recién llegado. Eso es innegable. Sin embargo, este mismo historial suponen un freno a la implantación de según qué políticas de reducción de gastos o de cambios en el sistema de gestión de la oficina que únicamente benefician a la entidad.

Pongamos un ejemplo. Si quieren doblarle la comisión que paga por una tarjeta, que en los últimos 20 años no se la han modificado, su historial personal es un obstáculo para hacerlo libre e impunemente. El hecho de que nunca se le ha hecho es una razón de peso importante para reclamar ante la oficina, sobre todo en el caso de clientes más o menos pudientes y de historiales largos. Si el empleado conoce al cliente desde el año de la catapún, sabe exactamente cuales fueron los términos de aquella negociación y siempre queda feo ante un cliente decir "diego" donde se dijo "digo". Y aquí está el quid de la cuestión.

Un becario o trabajador que sea nuevo en la oficina (no hace falta que sea en la empresa), no conoce a nadie de la oficina a la que va a trabajar y, por tanto, no tiene ninguna implicación "sentimental" con los clientes. El hecho de que usted tenga su cuenta desde hace 50 años le da exactamente lo mismo que si la tiene hace 15 días, por lo que hará exclusivamente lo que le proporcione una cierta estabilidad, o lo que es lo mismo, lo que le diga la empresa.

Si la empresa dice "a subir comisiones a todo el mundo", el novato lo aplicará sin bacilar, ya que si no lo hace, lo más normal es que el banco no le renueve el contrato temporal o lo metan a otra oficina. Es en aquel momento en que el cliente "de toda la vida" pierde todos sus privilegios en manos de alguien a quien el estatus del cliente le importa un bledo, ya que bastantes problemas tiene para mantener el suyo. El banco o caja, de esta forma tan sutil, se asegura que el empleado, por cuatro duros y por miedo, hará lo que le digan y al cliente se la meterá doblada, haciéndolo pasar por donde quiere ahorrándose un montón de dinero. Sublime.

Resulta indignante que los que tienen el dinero nos hayan metido en esta crisis, pero aún resulta más indignante que nos mantengan en ella a base de jugar con todos nosotros, se aprovechen y, encima, nos hagan pagar a todos por su ambición e ineptitud.

Para odiarlos.

Política bancaria actual.