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viernes, marzo 05, 2010

Hoy, cuento: La nieve.

¡Qué aburrido es vivir en este pueblo, copón!. Con lo que me gusta ver nevar desde la ventana de mi habitación y en este sitio que me ha tocado vivir solo nieva una vez al año, y siempre que sea bisiesto. ¡Qué mala suerte!

Aún me acuerdo de que, en mi juventud, caían unos nevazos que se cagaba la perra. Pasaban horas y horas nevando, y yo jamás me cansaba de ver este espectáculo que me brindaba la madre Naturaleza. Caía una nevada tras otra, apenas paraba que volvía a caer con fuerza insistente cubriendo una y otra vez el tejado de mi casa, hasta que la acumulación hacía que cayera al suelo. Pero eso eran otros tiempos. Lejanos. Perdidos.

Yo no sé porqué será pero de unos años para aquí, todo ha cambiado. Aquellas grandes nevadas han desaparecido totalmente, y solo de vez en cuando cae una pequeña nevadita, que por breve y poco intensa no merece ni el llamarse "nevada". Sin duda, tanto maltrato a nuestro medio ambiente tenia que pasar factura y ahora, con el cambio climático, nos estamos dando cuenta de todo el mal que el hombre, ese gran lobo planetario, ha estado infligiendo con ansia al planeta. Se lo merece.

En fin, que aquí estoy mirando por la ventana por si vuelve a caer, y puedo disfrutar como en los viejos tiempos. Pero... ¡Atención! ¡Todo se está moviendo! ¡Se ha levantado tormenta y están empezando a caer copos! ¡!Y se va intensificando!! ¡¡¡Que bonitooooooooooooooo!!!

-¡¡¡María!!! ¿¿Quieres dejar la bola de nieve tranquila en la estantería?? ¡Que la romperás!


¡Que bonitoooooo!