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domingo, julio 11, 2010

Grandísimos.

España, como era de esperar, ha sido la campeona del Mundo de Fútbol. No se le puede poner ningún pero, porque ha sido netamente la mejor, con un equipo conjuntado, alegre, y que por encima de todos los condicionantes han sabido jugar al fútbol divinamente y han sabido ser personas. Si te gusta el fútbol, como es el caso de un servidor, te ha de gustar esta selección. No hay más que decir.

A parte quedan las politizaciones que siempre son inherentes al deporte Rey, que despierta tantas pasiones en favor y en contra que desvirtúan lo que es un simple juego de equipo. Ahora los unos utilizarán esta victoria igual que los otros hubiesen utilizado la derrota, pero este equipo, por encima de las banderas que interesadamente ondearán en su nombre o en su contra, es un gran equipo de fútbol y ha dado un espectáculo que ningún otro ha hecho.

Iniesta, con un chute sacado de ningún sitio, ha conseguido romper la pegajosa y marrullera telaraña de los holandeses, que se han ganado la animadversión de los que gustamos del fútbol. Pero Iniesta ha metido un segundo gol que nos ha llegado a los aficionados pericos hasta el corazón, cuando ha tenido el gesto de dedicar el gol que ha dado un Mundial al fallecido jugador del Espanyol, Dani Jarque. Grandísimo Iniesta.

Uno puede estar en contra de todo lo que sea culé por su prepotencia reiterada, en contra también de la Selección Española por la utilización política de su imagen por los elementos más facciosos y retrógrados de esta sociedad, pero he de reconocer que hoy he sido de "la Roja" y me he emocionado cuando después de 118 minutos de sufrimiento, ha llegado el merecido premio.

Por mucho que quieran los unos y los otros, mis ideas políticas y convicciones no se han movido un ápice. Continúo siendo el mismo perico catalán hasta la médula que se enorgullece de la manifestación celebrada ayer, pero que también salta de alegría cuando los que considera "suyos" han conseguido un éxito tan sonado y merecido.

Ahora, muchos habrá que venderán mi alegría de forma partidista, pero les puedo asegurar que no soy el único en Catalunya que se siente así. ¿Porqué? Como dijo alguien, el corazón tiene razones que la cabeza no entiende. No le de más vueltas, no tiene sentido.

Felicidades, chavales. Felicidades, "La Roja".

Grandísimo Iniesta.

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