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sábado, julio 17, 2010

No es poco.

¡Uiiiisss! Casi no lo consiguen, pero al final los partidos catalanes (léase Tripartito y CiU) han conseguido consensuar en el Parlament un texto como resolución contra el fallo del Tribunal Constitucional por lo del Estatut. Les ha costado Dios y ayuda llegar a un acuerdo, pero Montilla ha sido hábil y ha conseguido encontrar el punto medio de todos los partidos. Después de la manifestación del 10-J era lo mínimo que debían hacer.

El texto que se ha consensuado ha sido una variación del preámbulo del Estatut, que fue aprobado en su momento por el Parlament, y como aquel texto fue aprobado por todos los partidos catalanes (a excepción de los ínclitos PP y Ciudadanos, emperrados en jugar otra liga) ahora no se podían negar a darla por buena. Se ha de reconocer que Montilla, aquí, ha sabido jugar sus bazas.

Los partidos, siguiendo su secular “tacticismo” (palabreja que se ha puesto de moda, y que designa el hacer las cosas exclusivamente por interés electoral) ya estaban dispuestos a ir cada uno por su lado, unos por demasiado, otros por demasiado poco, haciendo nuevamente el ridículo más espantoso ante la ciudadanía. Ciudadanía que los mira con lupa, incrédulos de que sean capaces de organizar algo más que no sea el reparto de las cómodas poltronas electorales. Sorprendentemente, no lo han hecho. ¿Es posible que hayan sido capaces de escuchar algo?

Por de pronto, en Madrid se han sorprendido del hecho en sí, acostumbrados como están a que nuestros políticos se tiren los trastos a la mínima de una forma baldía e improductiva, anulando -de facto- una tras otra todas las reivindicaciones de la sociedad civil catalana. ¿Cuál será el próximo paso? ¿Tomarán, finalmente, en consideración las reclamaciones catalanas? Difícilmente, porque si la política catalana está anquilosada, la española está enquistada en una ochocentista política colonial. Sin embargo, este atisbo de unidad de acción abre puertas.

Posiblemente la primera puerta que se abra sea la de la confrontación, pero si lamiendo no ha sacado nada el perro hasta ahora, no cabe más opción que enseñar (por poco que sea) los dientes. Ahora bien, ¿Serán capaces de morder todos a la vez o bien habrá dientes que se troquen de mantequilla a las primeras de cambio?

De momento, al menos, han abierto la boca todos a una.

No es poco.

Justito, pero entró.