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miércoles, agosto 04, 2010

La destrucción de una mentira.

Sor Teresa Forcades ya nos avisó que lo que estaba pasando con el virus de la Gripe A  no era una pandemia mortal -como se estaba vendiendo en todos los medios de comunicación mundial-,  sino algo similar al contubernio judeo-masónico, y por ello fue presionada y acallada por los grandes lobbys farmacéuticos. Un año después, que el Ministerio de Sanidad español tenga que destruir 4 millones de dosis de la vacuna porque no puede endosárselos a nadie y les cuesta un dineral conservarlas, le da toda la razón a la religiosa, dejando en evidencia los turbios tejemanejes que las farmacéuticas, la OMS y los gobiernos se manejaban para meter miedo a toda la población mundial. Nada es gratuito. Esto, menos.

El tufo a podrido que desprendía todo el asunto de la Gripe A durante el 2009 se ha acabado por demostrar que era por algo y lo que se vendió a nivel planetario como más mortífero que el dimetilmercurio tiene, en realidad, menos peligro que una hamburguesa del MCDonalds. Ahora nos quejamos de que los gobiernos han de incinerar (¿cómo leches van a quemar un líquido acuoso?) la barbaridad de dosis que encargaron al ridículo precio de lanzamiento de 7 euros cada una, cuando la estacional vale 0'70 €, con lo de despilfarro inútil de recursos en período de crisis se trataba. Y aquí está el quid de la cuestión.

En un período de crisis en que el miedo había atenazado toda la economía mundial, el miedo tendría que sacarnos también de ella o al menos ayudar a que se saliera. Al sector financiero, no había ningún inconveniente en inyectarle capital público a punta pala, ya que son la base de la economía y como en un "castell" cualquiera, si la piña se debilita, toda la construcción se viene abajo. Sin embargo, esta misma sociedad...¿vería con los mismos ojos la donación a espuertas de dinero público a las empresas y laboratorios farmacéuticos? No, evidentemente. 

Curiosamente todos los países se encargaron de "proteger" a la población de una enfermedad que no era en absoluto letal, y cuanto más ricos eran los países, más dinero "invirtieron" en la industria farmacéutica. Por su parte, la OMS, en connivencia con los diferentes ministerios de sanidad, cambió sospechosamente la definición de "pandemia" muy poco tiempo antes de declararse esta, rebajando el umbral de seguridad hasta extremos ridículos para permitir que se pudiera tratar la Gripe A como una epidemia global, aún a sabiendas de su benignidad. El descubrimiento del intento de endiñar el virus dentro de las mismas vacunas, tal como cuenta Forcades en su video, retardó la extensión del virus pero ya todo estaba en marcha y no podían dar marcha atrás. Eran demasiados millones de euros en juego para parar la maquiavélica maquinaria.

Los medios de comunicación, ávidos de carnaza en forma de sensacionalismo que les ayudara a vender más, se aprovechó de la situación e hizo de altavoz de la malevolencia de la enfermedad  hasta límites insospechados. La gente, cagada, haría todo lo que los lobbys de la información, la industria farmacéutica, la financiera y los gobiernos quisieran. Los gobiernos, por su parte, quedarían como los salvadores del mundo ya que la Gripe A daría a la población el plus de confianza en la política y los políticos que con el advenimiento de la crisis había caído en picado. Pero algo se torció.

Los rumores del "tongo" empezaron a correr por Internet, haciéndose públicos un montón de detalles incongruentes de la extensión de la pandemia, demostrándose la red como un medio de comunicación alternativo e independiente que de persona a persona eludía toda la telaraña tejida por los medios de comunicación tradicionales que, dicho sea de paso, de independientes tienen bien poco. De esta forma la población llegó a la conciencia del engaño que había sufrido y se negó en redondo a las vacunaciones masivas -incluso en algún caso obligatorias- que se habían planificado.

El último capítulo -al menos de momento, y en España- se escribe ahora en que se han de destruir 4 millones de dosis inútiles porque las actuales medidas de contención del gasto público no permiten mantener indefinidamente los stocks acumulados, dejando con el culo al aire a todos aquellos que por intereses meramente comerciales y especulativos jugaron con el miedo y la salud de las personas. ¿Habrá depuración de responsabilidades? En absoluto. 

La gente ha vuelto a su letargia habitual aumentada por las calores soporíferas del verano y cuando vuelva, nadie hablará del asunto siguiendo todo como desde el invierno hasta ahora: plácidamente. Los laboratorios cobrarán las vacunas puntualmente y reactivarán sus economías a base de seguir repartiendo beneficios entre sus accionistas y los gobiernos seguirán adelante como si nada hubiera pasado ejercitando sus duras caras y anchas espaldas.

Pero yo me seguiré preguntando... ¿cómo hostias van a quemar el agua?

Os juramos que lo hicimos por vuestro bien.

1 comentario:

dezaragoza dijo...

El calor va a hacer que las proteínas y los componentes químicos de esas vacunas cambien de forma y en algunos casos de composición inhabilitando sus propiedades. Así van a "quemar" un líquido acuoso.

No solo Forcades (que también colgué en mi blog) sino colegios de enfermería y medicina de todo el mundo pelearon contra la vacuna y avisaron por internet y por todos los medios posibles de su peligro. Porque hay que recordar que la pandemia no la querían evitar sino provocar mediante, precisamente, esas vacunas.

Por esta vez nos hemos librado por los pelos, vamos a ver qué viene la próxima.