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martes, agosto 17, 2010

La fragilidad del globo sonda.

Pensar que, en España, los impuestos se deben equiparar a los europeos es una cuestión de opinión, y posiblemente sea cierto. Que convoques a los empresarios más importantes de la construcción a una reunión de urgencia y la desconvoques sine die a pocas horas de la misma, es posible que sea una cuestión de agenda justificada. Pero lo que en ningún caso es justificable es que un gobierno funcione a golpe de improvisación y de globos sonda como lo está haciendo el gobierno de Zapatero.

El globo sonda de la subida de impuestos, justo en plena época vacacional, donde la repercusión de las declaraciones se reduce al mínimo exponente, no hace más que demostrar la necesidad imperiosa de sacar cuartos de donde sea que tiene el gobierno. Tal es la necesidad de dinero fresco, que manda a tomar vientos todos los principios que un supuesto gobierno de izquierdas tendría que llevar por bandera, pero antes de meter la pata hasta el corvejón, tira la piedra cuando menos peligro hay y espera las repercusiones. Si no pasa nada, se tira para adelante; si se los comen vivos, mejor lo dejan para más tarde. Eso no es forma de gobernar, se mire como se mire.

Sin embargo, no nos engañemos, este estilo de actuación no es exclusivo de los socialistas, ya que el PP en su momento, no dudaba de utilizar el mismo sistema. Sistema chapucero y cobarde que lo único que denota es la nula capacidad de un gobierno para establecer una política definida más allá de los tacticismos electorales del momento y para dejar bien a las claras la falta de liderato del país.

Hoy son las subidas indiscriminadas de impuestos, y hace unos días el pago de peajes en las autovías. Sea como sea, tal lanzamiento de bulos o pseudoopiniones, aunque sea en una época en que los periodistas se encuentran mayormente de vacaciones, no deja de hacer mal a la confianza en los políticos por parte del electorado. El gobierno está perdido en según qué temas y necesita conocer la repercusión electoral de sus actos, síntoma evidente de que lejos de hacer lo que tiene que hacer -aunque sea doloroso para alguna de las partes- quiere hacer política de galería para de esta forma tener al electorado contento y seguir en el cargo ad aeternum.

Para más INRI, la suspensión sin causa aparente de la reunión con los empresarios de la construcción, la cual había sido pregonada a los cuatro vientos a pesar de que estos habían solicitado que fuera hecha con la máxima discreción, lo único que indica es la más absoluta deriva de la política del ejecutivo actual.

Un país, en las circunstancias de crisis -quasiendémica- actuales, necesita de un gobierno serio con una política clara de futuro, de cara a dar confianza a la ciudadanía y salir del pozo. Las elecciones españolas aún quedan muy lejos, y tal vez por ello Zapatero hace todo tipo de pruebas de “bajo riesgo” para ver dónde puede meter tralla con el mínimo de repercusión. La lástima es que no sirven más que para crear inseguridad y no para gobernar efectivamente y ello les pasará factura indefectiblemente.

¿Lo peor? Que el bipartidismo español actual sólo permite salir de la olla para caer en las brasas.

Y encima pretenderán que salgamos de la crisis y todo. 

Esto no es forma de gobernar.