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martes, agosto 10, 2010

La injusta lapidación del Islam.

Si hay algo que tiene una intrínseca capacidad de manipulación de la vida humana es la religión, y si esta se utiliza por algunos grupos para mantener a una sociedad acogotada y totalmente controlada, nos encontramos con los grupos ultraortodoxos, ya sean judíos, cristianos o islámicos. En Occidente, los radicales cristianos están más o menos controlados; los judíos ultraortodoxos  no parecen ser un gran problema en Israel aunque algunas veces dan por saco, pero los grupos islamistas radicales, sí lo son en todos los países islámicos, desde Marruecos hasta Indonesia. Hoy nos hemos enterado que una mujer viuda de 35 años fue acusada de adulterio y ajusticiada por los talibanes en Afganistán. Aunque parezca lo contrario, el Islam, tiene poco que ver con esta barbarie.

Cuando nos enteramos de esta serie de mezquindades, la tendencia general en Occidente ha sido siempre la de criminalizar al Islam culpándolo de todas las barbaridades que en su nombre se cometen, sin querernos dar cuenta de que hay otras causas mucho más prosaicas y mucho menos religiosas que subyacen tras esos hechos. 

La religión, en este caso el Islam, está instrumentalizada por los grupos radicales para poder imponer su ley en una zona en concreta, aprovechando la mayoría de veces el campo abonado de sociedades analfabetas, empobrecidas y con altos niveles de injusticia social, que ante la perspectiva de una falta total de futuro halagüeño, no dudan en seguir las doctrinas que dan alguna esperanza de una vida mejor, por utópicas o por violentas que sean, tal es el caso de los talibanes en Afganistán.

En una tierra arrasada por los continuos conflictos armados desde mediados del siglo XIX, donde la vida humana vale menos que una piedra y en que el estado es inexistente, sólo las tradiciones y las tribus marcan el camino a seguir. El islamismo radical talibán (talibán, quiere decir "estudiante", y por tanto sus cúpulas de poder no son analfabetas), dada esta circunstancia, ve en la utilización del Islam una forma de imponerse como poder político, y donde la imposición de la visión más restrictiva del Corán -muchas veces falseada e interesada- les permite controlar ampliamente la sociedad y reducir al mínimo las disensiones y la oposición, proporcionando una mínima estabilidad en el poder que hace que, de rebote, cada vez sean más los adeptos a su causa. 

Exactamente igual que ocurre en Afganistán ocurre en todos los países árabes, donde las oligarquías pudientes y corruptas no están interesadas en conseguir un reparto de la riqueza mínimamente equitativo, generando grandes bolsas de pobreza y de insatisfacción social que hacen de los afectados una presa fácil del radicalismo religioso.  Argelia, Egipto, Palestina, Irán, Pakistán, etc... son claros ejemplos de esta plantilla de forma de actuar, que se repite una y otra vez en todos los conflictos. Para más INRI, los grupos radicales muchas veces son totalmente antagónicos entre si (el régimen teocrático iraní, por ejemplo, tiene a los talibanes afganos como enemigos acérrimos), por lo que atribuir simplistamente al Islam la culpa de todo, no deja de ser más que una mentira.

Porque, seamos francos... ¿usted piensa que alguien culto, que tenga un trabajo estable y bien pagado y que tenga todas las necesidades resueltas se va a meter en según qué "fregados"? Evidentemente, siempre habrá algún tarado que se implicaría, pero igual que no lo haría usted si viniera algún predicador a "venderle la moto", el hecho de profesar otra religión no le hará cambiar una estabilidad por una inestabilidad manifiesta. Esto no es opinión, es un axioma humano. Tan solo en el momento en que esté viviendo en la inestabilidad más absoluta buscará apoyo aunque sea en un clavo ardiendo.

Vale la pena recordar que el nazismo, el fascismo y los bolcheviques, actuaron en Europa como auténticos "talibanes" durante la primera mitad del siglo XX  aprovechando el descontento de una sociedad sin esperanza y con graves problemas sociales en beneficio propio, rigiendo posteriormente autoritaria y criminalmente la vida social y política de sus súbditos. Exactamente igual que lo intentan hacer en la actualidad los grupos radicales islamistas. No hay nada nuevo bajo el Sol.

Es una pena que la gente nos empeñemos en olvidarnos de nuestra memoria histórica, obviando que lo que estamos criticando a los demás, nuestra sociedad lo ha pasado anteriormente. No sacamos nada si giramos la cabeza a la evidencia de que el mayor foco de radicalismo islámico procede del mantenimiento de situaciones de injusticia social, muchas veces propiciados por los intereses de las oligarquías de nuestros propios países (sobre todo relacionados con los hidrocarburos), y culpamos de todo únicamente a una religión. Así, lo único que haremos es dividir y estigmatizar a un colectivo, impidiendo su propio desarrollo como humano entre humanos.

Aunque le parezca mentira, la responsabilidad de decapitar, lapidar o fustigar a una mujer por el "pecado" de  adulterio, no pasa por una religión, sino por la mente enferma de quien lo ordena y por la mano asesina de quien lo ejecuta.

No le de más vueltas, no hay más.

Mismos problemas, mismas respuestas.

1 comentario:

MrDark dijo...

Excelente post !