Publicidad

jueves, agosto 12, 2010

Marruecos, adalid de la distracción.

Marruecos ha puesto el grito en el cielo por los supuestos apaleamientos de ciudadanos marroquíes y subsaharianos en la zona fronteriza de Melilla, y ha escrito diversos comunicados de repulsa al gobierno español por ello. Si proviniesen de otro país, posiblemente debiéramos prestar atención, pero Marruecos es cualquier cosa menos una democracia al uso, y su forma de actuar habitual es el lanzamiento de cortinas de humo, cuanto más espesas, mejor. Esta vez no ha sido una excepción.

Resulta cuando menos curioso que un país que hace unos meses no tenía ningún problema en disolver a fuego y sangre los campamentos de subsaharianos apostados en el entorno inmediato de Melilla y Ceuta, ahora, de golpe y porrazo, le venga un ramalazo de santidad presentándose como adalid de los derechos humanos de los pobres subsaharianos. ¿Un día te degüello y al otro día te doy besos? mmm....

La libertad de prensa de Marruecos es, como mínimo, curiosa. Los medios de comunicación pueden hablar de todo lo que quieran menos criticar a Alá, Mahoma y... Mohamed VI, el Rey, pudiendo ser reprimidos con dureza si así lo hicieran. Como el Rey de Marruecos manda -no es como el de España-, el hecho de prohibir la crítica al rey implica, en realidad, que no se puede hablar de política en absoluto, siempre y cuando no sea para alabar la gestión del rey. Paralelamente, se puede criticar a discreción todo lo que tenga que ver con los países vecinos y lo malos que son o, como hizo hace unos días el propio Mohamed VI, de lo malos que son los saharauis, a los que calificó de terroristas. Y por aquí vienen los tiros.

Durante el último mes, a propósito del conflicto del Sahara, se le han abierto diversos frentes al gobierno marroquí. A parte de solicitar continuamente a Argelia que cese de financiar el Frente Polisario (Argel los utiliza para debilitar a Marruecos con el cual sostiene un pulso sobre el liderato del Magreb), la Unión Africana ha condenado oficialmente -por voz de su comisario para la Paz y la Seguridad, Ramdhane Lamamra- la calificación de los saharauis como terroristas, habida cuenta que esta organización panafricana (compuesta por todos los estados de África menos Marruecos) reconoce la legalidad de la existencia del Sahara Occidental como estado de pleno derecho. Evidentemente, una noticia que no hace gracia se haga muy público.

Paralelamente, Human Right Watch, ha pedido la libertad de tres activistas saharauis encarcelados por Marruecos desde 2009, reclamando un juicio justo que no está asegurado que se produzca. La repercusión internacional de esta entidad defensora de los derechos humanos tampoco es muy del agrado de la corte de Mohamed VI, igual que tampoco lo es que el presidente del Sahara, se haya reunido al más alto nivel con el presidente de Mauritania. ¿Forma de desviar la atención de todo este embrollo?: ¡Qué malos son los españoles que tienen Melilla y encima pegan a los nuestros y a los pobres negros que quieren llegar a España!. Sencillo.

Partiendo de la base que todo lo que no interese a la monarquía -que controla totalmente los partidos de la oposición democrática- no va a ser publicado, los periodistas llenan sus espacios de cualquier cosa que no les sea lesivo para ellos, en un acto de servilismo de mera supervivencia. Los movimientos de los saharauis han de ser acallados y, de esta forma, la opinión pública marroquí no se entera lo más mínimo de lo que no interesa al jefe del Estado, el cual bastante tiene con mantenerse en el poder a base de nacionalismo (Sahara, Melilla, Ceuta...) y control de la oposición (cierre de periódicos, encarcelamiento de periodistas, represión de movimientos islamistas y nacionalismo bereber, etc...).

Y es que tan malos no seremos, cuando el mismo rey Mohamed VI, condecoró a cuatro monjas españolas residentes en Marruecos la semana pasada,¿no?

Aisss... ¡esta política!

Los españoles pegan a los marroquíes y negros...¡qué malos!.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ireneu , eres más claro que el agua. es un análisis real de la situación que hace que el rey MVI esté tan nervioso y busque una excusa ante sus mal perder y su peculidar forma de hacer " politíca" , sobre todo él, que no le gusta la política.
A España siempre le toca sufrir el amago de la asfixia y al pueblo saharaui la tortura más cruel.
Pero yo creo que ya se le están acabando las cartas ( me imagino que sacará de la manga otras que tendrá en los jardines de palacio guardadas para mejores ocasones). El Sahara será libre a fuerza de resistencia de l@s saharauis y mientras tanto rogamos que España so siga sufriendo estos desaires permanentes.
Una saharaui española