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lunes, agosto 16, 2010

Piratas del planeta.

Si ha habido algo que siempre me ha indignado profundamente han sido las imágenes en que la mano del hombre destrozaba el medio ambiente o daba muerte indiscriminada a animales. Imágenes de las matanzas de ballenas (con sus arpones explosivos), focas (a martillazos para no dañar la piel), tiburones (cortándoles las aletas y tirándolos por la borda aún vivos), delfines (por los japoneses, para que no se coman la pesca), entre otras salvajadas aberrantes, siempre despertaban -y despiertan- un sentimiento de impotencia y rabia malamente contenida, que me llevaban a pensar que con tantos grupos terroristas que hay por el mundo, y no había ninguno que acabase a bombazo limpio con los furtivos o pasase a cuchillo a los responsables de semejante barbaridad -uno es pacífico, pero cuando le tocan lo que no suena...-. Pero...¡oh, sorpresa! resulta que sí lo hay: los piratas-ecologistas del Sea Shepherd Conservation Society.

Este grupo, capitaneado por Paul Watson, nació en 1977 como escisión de Greenpeace, al cual critican que únicamente se dediquen a llamar la atención sobre los problemas medioambientales y no a impedirlos en la medida de lo posible, ya que lo que realmente necesita nuestro planeta es protección, venga de quien venga. Sea como sea, los métodos utilizados por estos "ecoterroristas" son ciertamente expeditivos.

En su haber cuentan con haber hundido 10 balleneros desde 1979 (dos de ellos españoles), el abordaje de barcos pesqueros furtivos, destrucción de redes y artes de pesca ilegales, bombardeo de barcos balleneros con el lanzamiento de bombas de ácido butírico (bombas fétidas a lo bestia), pago de recompensas por la caza de furtivos, etc...

En este año, han conseguido que la caza de 1035 ballenas por parte de Japón -con la excusa de estudios científicos-, en los mares antárticos haya estado parada durante 31 días, y que de las 1035 ballenas (entre rorcuales, ballenas jorobadas y otras especies) solamente pudieran cazar a 507. Teniendo en cuenta que para salirles rentable la temporada, necesitaban "estudiar" a 700 cetáceos, resulta que Sea Shepherd les ha provocado unas pérdidas a los japoneses por valor de más de 100 millones de euros. No hay que decir que las potencias balleneras están que trinan con esta gente, a la cual intentan parar como sea, aunque sea hundiendo sus barcos, tal como ha pasado en la Antártida al ser destrozado un trimarán de dos millones de dólares por uno de los balleneros afectados. Sin embargo, esto no los arredra lo más mínimo.

Durante este verano, han hecho un seguimiento de la pesca del atún rojo en el Mediterráneo, y han conseguido liberar más de 800 atunes, una gran mayoría de medida inferior a la permitida, que habían sido pescados de forma furtiva por pescadores italianos en la costa libia. Tras confirmar que habían sido pescados de forma ilegal, los activistas han cortado las redes y , a pesar de los ataques de los furtivos -embistiendo a su buque insignia el "Steve Irwin", y atacando a los "ecopiratas" con garfios- han liberado los atunes, que ahora deben campar a sus anchas por el Mare Nostrum.

La Sea Shepherd se mueve en la delgada línea roja de la "alegalidad", y mantiene pleitos de diversa índole con los gobiernos de muchas de las empresas que se han visto "afectadas" por las actividades pro-ambientalistas. Una organización que piensa que en este mundo el máximo de población humana tiene que ser de mil millones de personas, y que cree que el hombre es un auténtico virus para el planeta, promete meterse en muy grandes líos para conseguir sus ideales... y no los evitan en absoluto.

Personalmente, creo que la violencia no es el camino de nada, pero cuando hay intereses creados que se pasan las normas y las leyes por el arco del triunfo, el seguir una estrategia de "buenismo" no conduce a nada más que a hacer el problema aún más gordo y a tomarnos a todos por imbéciles. O si no, que se lo digan a los Aliados con Hitler en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial.

Greenpeace hace una gran tarea -yo mismo he sido socio y los apoyo-, pero muchas veces da la impresión que lo único que buscan es un protagonismo que les permita recaudar fondos, lo cual les quita cierta parte de razón; Sea Shepherd, una gran desconocida, posiblemente en la práctica haga más por nuestro planeta; planeta que está seriamente amenazado por nuestro propio y autodestructivo egoísmo.

Estos días están atracados en el puerto de Barcelona. Los reconocerá por su barco negro y su bandera negra con la calavera. Merece la pena visitarlos; la Tierra aún tiene defensores.


Concienciar está bien. Actuar, mejor.