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jueves, septiembre 02, 2010

Inmigrante inextraditable.

Durante el verano, si hay algo que molesta más que la calor son los picotazos de todo tipo de insectos. Moscas, avispas y mosquitos se llevan la palma, pero entre estos últimos, los que más molestan son los mosquitos tigre por su inusitada virulencia. La sociedad reclama a los ayuntamientos que se domine esta plaga dispersada por el propio ser humano, debido a las molestias que producen, pero, por desgracia, el comodísimo e hipócrita "que me lo arregle la casa grande" que se ha instalado entre nosotros con tanta fuerza como el propio mosquito, no sirve absolutamente para nada.

El mosquito Tigre (Aedes albopictus) ha sido introducido por la mano del hombre en la ribera del Mediterráneo gracias a los movimientos continuos de mercancías, pasajeros y naves entre los diversos países. Tanto y tan rápido hemos interconectado todo el mundo entre si, que somos el más importante vector de transmisión de cualquier cosa, ya sea de noticias, de mercancías, de enfermedades, de seres vivos... de todo. El problema es que ello ha propiciado la distribución de nuevas especies allí a donde de otra forma no habría llegado de ningún modo. Igual que transmitimos lo bueno, transmitimos lo malo. Exactamente igual.

El caso es que el mosquito Tigre ha encontrado en el área mediterránea y en los ámbitos urbanos del sur de Europa un perfecto hábitat para reproducirse y prosperar. El gran inconveniente es que, en el momento en que una nueva especie se ubica en un territorio por una u otra causa, aquella especie -y sobretodo si es tan ínfima como un mosquito- es, en la práctica, imposible de erradicar.

Los "tigres" tienen unas costumbres muy diferentes de las de los mosquitos autóctonos, ya que los de aquí tienen tendencia a volar alto y a posarse sobre las paredes, lo cual conjuntamente a que estamos acostumbrados a su picada, los hace relativamente poco molestos. Los recién llegados tienen la mala costumbre de volar a no más de un metro de altura, con un vuelo totalmente errático y a camuflarse totalmente entre las ropas más oscuras, lo cual los hace indetectables a la vista e imposibles de cazar con las formas habituales. Si a eso añadimos que tienen un periodo de reproducción mucho más rápido que los autóctonos (en unos 10 días podemos tener una nueva generación), y que no estamos habituados a sus picotazos -produciendo fuertes alergias-, se comprende el porqué resulta tan molesto para la población.

La gente pide a gritos fumigaciones indiscriminadas, creyendo que eso va a acabar con la plaga, y con lo único que puede acabar es con todo ser viviente y con una intoxicación generalizada ya que no sirve absolutamente para nada, habida cuenta que el principal punto de reproducción está en nuestra propia casa: si usted se va de vacaciones durante 15 días, y llueve durante su ausencia, cualquier cacharro que pueda contener agua se volverá un nido de mosquitos que se habrán reproducido antes de que usted ni se haya dado cuenta. El bicho se encuentra mejor que en su hábitat de origen, y usted no es un depredador especializado. La partida está perdida de antemano.

Sin embargo, podemos seguir una serie de consejos para evitar que el mosquito Tigre nos tome por su restaurante de menú diario viviente:

-Evitar utilizar ropas oscuras. Vale que sus kilos de más se esconden perfectamente tras una ropa negra, pero los mosquitos también lo hacen y aprovechan el camuflaje para picarle con total alevosía y "diurnidad". La moda ibicenca, vaporosa y de colores claros dejan en evidencia la existencia del mosquito tigre. No impedirá su picada, pero le ayudará a detectarlo.

-Vaciar los cacharros con agua del exterior. Por poca agua que haya es un buen sitio de reproducción. No podrá evitar la proliferación (un tubo de antena, o un alero con un dedo de agua no es detectable más que por el mosquito), pero siempre les pondrá las cosas más difíciles. De momento no se tiene constancia de que se reproduzcan en las cañas de cerveza de las mesas de los bares.

-Utilizar antimosquitos (pastillas, líquidos o sprays). Embadurnarse de Aután cada día no es barato y es una molestia para la pituitaria, pero reducirá muy mucho que se le aproximen a picarle y es mucho mejor que si se fumiga indiscriminadamente. Que se lo digan a los trabajadores afectados por fumigaciones diversas.

-Instalación de mosquiteras. Si las instalamos en todas las ventanas y puertas conseguiremos que no se nos cuelen en casa libremente reduciendo las posibilidades de que las mosquitas (porque son las hembras las que pican) nos acribillen cual diana de dardos.

...y poco más podemos hacer.

Sea como sea, la plaga ya la tenemos en casa bien apoltronada, y sólo queda que la naturaleza con sus propios medios tenga a bien erradicarla, es decir, una sequía prolongada o, mejor aún, heladas importantes en el centro de las ciudades son las únicas formas de erradicación masiva de especies alóctonas en nuestras latitudes, entre ellas los molestos mosquitos tigres.

Hasta entonces, no podemos más que adaptarnos en la medida de lo posible a la coexistencia con estos nuevos inmigrantes sin papeles (igual que pasa con las cotorras, caracoles manzana, cangrejos americanos, etc...), ya que lo que ha cagado el hombre, sólo la naturaleza puede arreglarlo... si no nos la cargamos antes, claro.

¿Ya tiene preparado el ajo y el agua? Concienciese, le van a hacer falta de aquí en adelante.

A este inmigrante, Sarkozy no lo puede extraditar.

3 comentarios:

malaputa dijo...

En el 2005 estaban en Sant Cugat y mi estreno con ellos se resumió en unas 35 picaduras, noches de infierno y las piernas y los pies hinchados como chorizos reventones, conclusión, los siguientes veranos me los pasé siempre con pantalón largo.
Dicen que es irremediable, país al que llegan país que colonizan...

Ireneu dijo...

Al final, lo que no conseguirán los talibanes, lo conseguirán los mosquitos... todos con burka! jajaja! Un abrazote, maja!

malaputa dijo...

Déjate de coñas, las picaduras se me hinchaban como puños, siempre tapada... x(