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martes, septiembre 07, 2010

Pajares, Esteso y la huelga general.

No se si tienen ustedes algún amigo extranjero, pero...¿han probado a explicarle el porqué en España se ha convocado una huelga general, pero que los sindicatos la han dejado para después de las vacaciones de verano? Lo más normal es que se pongan a reír, porque la situación parece sacada de una película del Pajares y el Esteso y es que en muy pocas partes, con el cabreo que supuestamente embargaba la sociedad tras los recortes sociales de Zapatero se convoca una huelga general a más de tres meses vista. Mírenlo como quieran, pero la situación es ridícula.
Hoy, los sindicatos franceses habían convocado una huelga general ante los recortes sociales que ha programado Sarkozy, sobretodo el retraso de la edad de jubilación. Las manifestaciones han parado el país vecino, sacando a la calle unos dos millones de huelguistas en todas las ciudades, y han colapsado toda Francia. Lo gracioso es que ya habían convocado una el 24 de junio, y están programando otra para el 18 de septiembre, mientras que aquí, para organizar una, se lo piensan, repiensan y necesitan 103 días (del 16 de junio -fecha del decreto de ZP-, hasta el 29 de septiembre, fecha de la huelga) para organizar algo con cara y ojos. Algo falla profundamente.
Si algo tienen los franceses es que cuando se movilizan, se movilizan de verdad, o si no, que se lo digan a nuestros camioneros durante mediados de los 80. Aquí, por el contrario, o no saltamos ni que nos maten, o directamente nos matamos entre nosotros, y en la actualidad, la gente, más que cabreada, lo que está es resignada al vía crucis que le toca pasar.  Convocar a una movilización general a una población que lejos de presentar batalla a los gobiernos, lo que está es asqueada de la situación, de los políticos y -no olvidemos- de los sindicatos, es hacer oposiciones a que sea un auténtico fiasco.
El auténtico colaboracionismo con los empresarios y con el gobierno que se ha encontrado el trabajador medio en los sindicatos -que incluso para no molestar en exceso a Zapatero han pospuesto una huelga general tres meses- lo único que llevará es a que no se juegue lo más mínimo el puesto de trabajo, ni el paupérrimo sueldo que le llega a final de mes... si es que le llega. Si lo pierde, ningún sindicato le va a dar otro, y como decía "Aída", no está el chichi para farolillos.
Un día de huelga, justificaciones a parte, implica la pérdida del sueldo correspondiente y si no hay ninguna confianza en conseguir nada porque la situación económica no lo permite, sólo los funcionarios y los enlaces sindicales -que tienen cubiertas las espaldas- se movilizarán. Bueno, ellos y los que se vean forzados por los piquetes si es que hay gente suficiente interesada en forzar el cierre generalizado y, de esta forma, no hacer auténticamente el panoli ante toda la opinión pública nacional e internacional.
Una huelga general -debido a su altísimo coste social y pecuniario- se tiene que hacer en caliente, cuando la situación se ha vuelto insostenible y hay un clamor de indignación en las calles; indignación que ha de ser canalizado por las organizaciones sindicales para hacer llegar el mensaje de la ciudadanía a los gobiernos y responsables económicos. 
En la situación actual, prácticamente no se produce nada de lo anteriormente descrito: con los tres meses de retardo, la reacción ante las reformas aprobadas se ha enfriado totalmente -ya nadie se acuerda de lo que se había aprobado-; en la calle, la gente está más preocupada por la liga que por la huelga ya que durante este tiempo la gente se ha tenido que buscar la vida como ha podido y la indignación se ha trocado en resignación pura y dura; y los sindicatos no pueden erigirse en altavoces de nada, ya que de tanto que se les ha pedido actuar y han hecho oídos sordos a las reclamaciones de los trabajadores, han perdido buena parte del apoyo social que hubieran tenido en su momento. Aunque considerando que en la huelga general del funcionariado de junio, ya les salió una auténtica chufa, las expectativas no es que sean demasiado halagüeñas que digamos.
Hoy, Montilla ha desvelado el misterio de la fecha de las elecciones catalanas, el cual ya parecía el tercer misterio de Fátima de tanta tontería que se le ha puesto encima. Al final será el 28 de noviembre de 2010, o traducido a fechas comprensibles para el gran público, el día del Barça-Madrid, síntoma evidente de que dada la pacificación -por no decir aborregamiento- de nuestra sociedad, las fuerzas de orden público no tendrán absolutamente ningún problema en compaginar el control de los comicios con el control de un partido de fútbol calificado como de alto riesgo. En los años 80 seguro que iban a haberlo hecho también.
En resumen, que no va a pasar nada de nada, y en este escenario de "inexistencialismo" social, UGT y CC.OO. se atreven a hacer parar al país en el momento en que se inicia una levísima recuperación. Incluso lo ha dicho el propio "capo" de los "cocos", Ignacio Fdez. Toxo: "La huelga general es una gran putada, lo raro sería que nos aplaudieran".
Ni en una película del Pajares y el Esteso, de verdad.

La huelga general les saldrá de película.