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miércoles, octubre 13, 2010

Los bonos salvadores.

Con el anuncio por parte de la Generalitat de la emisión de bonos se ha abierto la caja de los truenos para la oposición. En este momento pre-electoral (yo diría electoral directamente), cualquier cosa que haga o deje de hacer el gobierno actual puede ser utilizado en su contra, y esta medida polémica pero original no iba a ser menos.

Las acusaciones de CiU de que se van a encontrar las arcas peladas, no pueden ser tomadas más que como un intento de hacer daño electoral al tripartito, máxime porque si tan mal van a encontrar el erario de la Generalitat...¿alguien en su sano juicio querría coger las riendas de la poltrona con tanta ansia como lo hacen ellos? O no están tan mal, o bien otros intereses les mueven.

Resulta curioso que en una comunidad de escalera, la gente se pelee por no coger la presidencia y menos si los problemas de tesorería son evidentes. Sin embargo, a un nivel tan alto, los políticos tienen tantas más ganas de acceder al poder cuanto más mala sea la situación económica de la administración que pretenden alcanzar. ¿El mundo al revés? Evidentemente, no.

Por muy mal que vaya una administración, los recursos que mueve son inmensos, y el poder que se deriva del gestionar dichos recursos es tremendo. Durante los años en que CiU mandó, tejió una red de clientelismo basado en la financiación de la red asociativa y cultural de Catalunya que le sirvió para mantenerse en el poder durante más de 20 años. Valga como ejemplo la Creu de Sant Jordi otorgada a Millet durante la época Pujol y que tuvo que devolver una vez destapado el chanchullo del Palau de la Música.

Por otra parte, hemos de tener en cuenta las características propias de la economía de Catalunya, en que se está intentando actuar como si fuera un país independiente cuando, en realidad, no lo es en absoluto. El querer gestionar una autonomía como si se tuviera el pleno control de la gestión económica acaba generando toda una serie de problemas de financiación, deudas, dimes y diretes, que se reflejan en los problemas políticos entre las administraciones: si tienes un déficit fiscal elevado, y no puedes trabajar con tu dinero libremente, sino cuando les interesa a otros, resulta normal que en un momento u otro te encuentres con problemas de solvencia, como es el caso. El nuevo Estatut tendría que haber servido para paliar el problema, pero evidentemente, desde Madrid no iban a renunciar a perder el grifo, ergo el poder.

Sin embargo, la emisión de deuda por parte de la Generalitat, lo que permitirá es una autogestión de ese dinero que genera Catalunya. Es decir, sin depender de Madrid, el dinero recaudado será gestionado íntegramente por la administración catalana y podrá contar con una serie de recursos propios independientes de la administración española. Que la emisión actual tenga que devolverla otro partido político y que el interés sea muy alto es harina de otro costal, pero que es una solución de financiación muy hábil por parte del Conseller Castells, no se puede negar en absoluto.

Ahora simplemente toca esperar a ver los resultados. Si la cosa funciona, no faltarán administraciones autonómicas que se apunten al carro ganador y lo que en un principio fue criticado como una soberana tontería -a pesar de que el Estado lleva emitiendo Deuda Pública desde hace decenios- será una cosa normal, como tantas veces ha ocurrido antes.

Quien va delante es el primero, definitivamente.

Uno de los bonos de la Generalitat.