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viernes, octubre 29, 2010

Miedo.

Si alguna vez había pensado que los tiempos más negros y catalanófobos de la época de Aznar no pueden volver, lamento decirle que está totalmente equivocado. El Partido Popular no pretende renunciar a su modus operandi habitual y ahora, no sólo ha vuelto a las andadas, sino que se ha quitado la careta: odian todo lo que huele a catalán. Punto.

Ha sido en el momento en que se han visto con más legitimidad después de la sentencia en contra del Estatut y que han visto que Ciutadans por un lado, una facción del PSC por el otro y los partidos de extrema derecha se reparten el electorado españolista en Catalunya, para que desde Madrid se haya levantado la infame veda de la caza del "polaco". Han de dejar bien claro que Catalunya es española y que ellos, los más españoles de todos, no dejarán que la colonia se independice de ninguna de las formas, y para ello han puesto toda la Brunete, tanto mediática como judicial en marcha.

Con la excusa de defender los derechos y la igualdad de los castellanoparlantes en esta tierra, no dudan en pasarse por el forro el juego democrático, la voluntad popular, su propio voto y el sursum corda para conseguir aniquilar todo aquello que no lleva los colores y la impronta del imperio.

Después de llevar a los tribunales el Estatut, la ley de la paridad castellano-catalán en el cine, la prohibición de los toros, el reglamento de uso lingüístico de la diputación de Lleida y del Ayuntamiento de Barcelona, ahora pretenden presentar demanda contra los reglamentos de Tarragona y Girona, los cuales están en uso desde el 96 y el 92 respectivamente. ¿Ustedes creen que les importa lo más mínimo que el mismo PP votase a favor de estos reglamentos en su momento? Ni los despeina.

Esta gente se ha quitado de un plumazo todo atisbo de democracia y, como en el 36, en que sus padres y abuelos no dudaron en pegar un golpe de Estado y saltarse la legalidad republicana para imponer a todo el país SU visión retrógrada, grotesca y folclorista de una España que hace ya muchos años que dejó de ser alguien en el mundo, pretenden imponerse a una gran mayoría a golpe de dudar sistemáticamente de todo lo que sea ajeno a sus intereses españolizadores. La igualdad y la Justicia les importa un comino.

Estamos ante una campaña de recuperación de las "virtudes españolas" en el país por parte de los nacionalistas españoles, en que lo catalán -hable catalán o castellano-, por lo subversivo que resulta para una unidad tanto territorial como de pensamiento facilmente controlable, no es más que el enemigo a batir. Desgraciadamente, no se están queriendo dar cuenta que cuanta más fuerza haya en un sentido, más reacción habrá en el otro y más se dispararán las ansias independentistas de la población atacada.

Vuelven otra vez los malos tiempos. Más vale que, en esta sociedad catalana tan mezclada y castellanizada -aunque lo nieguen los populares- no salten los mismos genes orgullosos y soberbios que ellos esgrimen, pero en sentido contrario y, eso, no lo duden, sí que da miedo.

Y mucho.

Lema electoral del PP en Catalunya.