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lunes, octubre 25, 2010

Montilla y su anti-campaña.

Si hay alguien que tenga poca credibilidad entre la población de este país son los políticos, y si encima se obstinan a decir cosas que se ven más falsas que un duro sevillano, se entiende entonces que la gente no se crea en absoluto que Montilla, llegado el caso, no decida reeditar el tripartito. Encima, el hecho de que diga que no cambiará "principios por votos", cuando es harto sabido que los políticos, por un voto, te venden a su madre y se visten de lagarteranas, tampoco no ayuda mucho a dar credibilidad a lo que dicen.

Ignoro si Collboni, el nuevo director de campaña de Montilla, sabe realmente lo que está haciendo, porque la impresión es que toda la campaña está girando en su contra, en vez de a su favor, dando la sensación de que quien la ha ideado no sabe que es lo que se está cociendo a nivel de calle. Si no fuera así, no se entendería que alguien se jacte de ser normal en un momento en que lo que se necesita es gente especial y con carisma que nos saque a todos de la gran depresión en que se nos ha metido. A priori parece que es tirarse piedras a su tejado.

Si a esta campaña sumamos el "Artur Mas de lo mismo" o los videos, en que si hay un personaje principal no es otro que Artur Mas, resulta que si alguien se mira la propaganda de unos y otros, al único que ve es el líder de CiU. La publicidad de Convergencia, presenta a Mas insistentemente, pero la del PSC... ¡también! Una campaña electoral en que lo fuerte no es la defensa de lo propio, sino lo ataque de lo ajeno -en un momento en que todo parece señalar a que el competidor va a ganar sin problemas- no puede dar buenos resultados electorales, se mire como se mire, si es que quieren verdaderamente optar a la reelección

Parece que la cúpula del PSC haya dado la batalla por perdida aún antes de las elecciones catalanas y esté deseando meterse en la oposición para recuperarse de las importantes quemaduras de estas últimas dos legislaturas. Negarse en redondo a un nuevo tripartito y una campaña que parece que esté diseñada por CiU, señalan insistentemente en este sentido. Más que nada porque si no es así estaría denotando una auténtica chapuza tanto a nivel de campaña electoral como a nivel de gestión política interna, y en ninguno de los dos casos se daría una buena impresión a un electorado desmovilizado y, lo que es peor, desmoralizado, que difícilmente va a sentirse con la obligación moral de ir a votar.


Pregunta que se hará Collboni después de las elecciones.

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