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viernes, octubre 22, 2010

Simplemente putas.

El hecho de que en La Jonquera se vaya a abrir el prostíbulo más grande de Europa ha destapado el tarro de las esencias del moralismo hipócrita y barato. Ahora todo el mundo se proclama contrario a la apertura del local y se echa las manos a la cabeza porque la Justicia ha tenido que permitirlo a pesar de todas las trabas habidas y por haber. Los problemas de la trata de blancas por parte de mafias y la defensa de los derechos de la mujer han sido las excusas más utilizadas para lanzar al populacho a la cruzada contra el puticlub. Posiblemente tengan razón, pero yo me pregunto...si no hay locales ¿que es más denigrante para una mujer? ¿un local adaptado o estar sentada al pie de una carretera en una silla al sereno cayendo chuzos de punta?

Cierto es que hay mafias que engañan a mujeres de países más o menos lejanos y las obligan a prostituirse contra su voluntad, pero no es la regla general y tomar una parte por el todo siempre es demagógico amén de injusto. Existen muchísimas mujeres que deciden ejercer la prostitución como una forma de obtener dinero fácil, aprovechando la gran demanda de sus servicios y, según parece, esta falta de escrúpulos las convierte directamente en delincuentes y en un elemento molesto para el grueso de la población. No obstante, a cada noticia de violencia de género que sale en los medios, cada vez más tengo la certeza de que el trabajo que hacen las prostitutas es realmente una labor social.

El hecho de la existencia del local de alterne, en realidad, lo que está permitiendo es dar una cierta dignidad a las personas que ejercen la prostitución en la zona, que de otra forma se verían abocadas a ejercer su trabajo en carreteras y con unas condiciones más que deplorables. Como ejemplo baste señalar que algunos ayuntamientos han obligado a las prostitutas a ponerse chalecos reflectantes ante el verdadero peligro de ser atropelladas en los arcenes de las carreteras. Curiosamente, todas lo siguen a rajatabla: son más fáciles de ver por sus clientes.

Sin embargo, lo que resulta más chocante de todo este proceso de estigmatización de los prostíbulos es que existe una demanda realmente bárbara de los servicios de las prostitutas -con un gran movimiento económico alrededor de ellas-, pero hipócritamente no existe ningún interés por parte de las administraciones por regular el ejercicio. Ello te lleva a pensar que si las prostitutas no se oponen en ningún caso a pagar impuestos por ejercer, hacer sus seguimientos médicos, y la policía, en estos locales, acostumbra a hacer seguimientos exhaustivos y repetidos...¿cual es la verdadera razón de negar una cierta dignidad a quien -muy a su pesar en muchos de los casos- se ve en la necesidad de prostituirse? ¿No será que la legalización pone en riesgo, no la vida pública como venden, sino la doble moral de muchos de los que, por una parte, luchan contra las prostitutas, pero por otra hacen un uso abusivo y reiterado? 

Resulta paradójico que la ilegalidad eleve de categoría al cliente al humillar a la trabajadora sexual, la cual -por estar justamente en ilegalidad- pierde todos sus derechos; la legalidad, por su parte, iguala a prostituta y cliente al poner deberes al cliente y derechos a la meretriz... posiblemente esto ya no "mole" tanto.

En definitiva, el oficio más antiguo del mundo no desaparecerá mientras los hombres no tengan necesidad de ser saciados sexualmente, cosa que mientras haya testosterona en sangre -y se acumule en otras partes más redondas-, prácticamente no pasará nunca. Es por ello que, aunque no guste a nadie enseñar los trapos sucios de su sociedad, es necesaria una regulación de la prostitución, y el hecho de la existencia de casas de lenocinio legales y controladas, no es más que uno de los caminos para conseguir una regulación a la cual tienen derecho.

Tener un prostíbulo cerca de casa molesta a la gente puritana, sin embargo, no parece molestarles en absoluto si tienen a las prostitutas cociéndose al sol en arcenes de mala muerte. Está visto que para esa gente, una puta, no es una persona: simplemente es una puta.

Para algunos, no son personas.

2 comentarios:

M.N. (Marien) dijo...

Hola Ireneu;
Permitéme aclarar varios conceptos.
La prostitución si que está regulada en España Los delitos como proxenetismo están recogidos en el Código penal, las ordenanzas municipales que proh
iben a las prostitutas estar en la calle, y finalmente el Decreto Ley de la Generalitat de Catalunya por los que se regulan administrativamente a los prostíbulos y en el que se reconoce el libre ajercicio de la prostitución, es decir lahace lícita.
Lo que no está recogido juridicamente el concepto de prostitución (no consta ni que sea trabajo ni actividad ecónomica) de ahí estas lagunas.
Lo que resulta más divertido de todo es que fue el Gobierno CIU, bajo la presidencia de Jordi Pujol, quién aprobó dicho decreto y ahora resulta que ayuntaientos del mismo color y el propio Mas, reniegan y apuestan por el abolicionismo.

Ireneu dijo...

Ante todo, gracias por tu visita.

Desde mi punto de vista, lo que comentas no puede entenderse como una regulación "sensu strictu" ya que no dejan de ser parches a una situación que no gusta tocar y no está reglada como la actividad económica que es, situación que justamente es la que denuncio.

A parte de eso, desgraciadamente la hipocresía envuelve el trato de la prostitución por parte de las administraciones. Esperemos que algún día cambie la cosa.