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viernes, noviembre 19, 2010

La gran cagada de Prometeo.

Pinus longaeva
Entre todos los seres vivos que pueblan la tierra, los más longevos son, con diferencia, los árboles. En Catalunya tenemos diversos ejemplos de olivos que sobrepasan los mil años y otros muchos árboles que son muchas veces centenarios. Sin embargo, la palma se la lleva un Pinus longaeva americano, bautizado como "Matusalén" que tiene la friolera de 4789 años. Aunque el record hubiera sido de otro pino si un estudiante con poca sesera no hubiera metido la pata hasta el corvejón.

Piñas de Pinus longaeva
Era 1964 cuando Donald Rusk Currey, por aquel entonces estudiante de postgrado de Geografía, decidió por su cuenta y riesgo hacer una tesis sobre los pinos de piña de erizo (Pinus longaeva) que crecían en Wheeler Peak, Nevada. La investigación consistía en conseguir muestras de los árboles más viejos de aquella zona para, estudiando sus anillos, buscar pruebas de la dinámica climática durante la Pequeña Edad del Hielo.

Currey sospechaba que los árboles que allí crecían eran de los más viejos del mundo, y cargado con su barrena de 28 pulgadas, empezó a perforar los árboles que creía más interesantes y a tomar muestras de ellos, descubriendo que algunos tenían más de 3000 años. Le llamó poderosamente la atención uno de los árboles, bautizándolo como WPN-114; se había topado con Prometeo.

Muestra de secuencia de anillos
Empezó a taladrar el árbol para poder sacar la secuencia de los anillos, pero la desgracia hizo que después de cuatro intentos y un par de barrenas rotas, no sacara una muestra en condiciones para hacer el estudio. Currey, vista la imposibilidad de seguir con el estudio del árbol, no cejó en el empeño y no se le ocurrió otra mejor idea que pedir permiso a los Servicios Forestales de la zona para cortarlo y sacar una laja que fuera representativa. Incomprensiblemente le dieron el permiso -posiblemente pensando que era un árbol más- y el estudiante, ni corto ni perezoso, lo taló.

La sorpresa vino cuando, tras el conteo de los anillos, se observó que "Prometeo" tenía 4844 años. El angelito en cuestión se había cargado el ser vivo no clónico más viejo del planeta del cual se ha tenido constancia hasta la actualidad. Para más inri, en conteos posteriores, se ha llegado a darle la edad de 4862 años, e incluso se especula con que pudiera haber tenido más de 5000 años debido a la fusión de una parte de los anillos más internos. Una desgracia.

Contaje de anillos de árbol
Pasaron unos años, pero cuando trascendió la barrabasada, la opinión pública, indignada, se puso en pie de guerra y hubo un gran movimiento popular para preservar el santuario de los árboles más longevos del mundo. 22 años después, la zona obtuvo el estatus de Parque Nacional de Great Basin con el apoyo especialmente activo -se supone que por remordimiento- del mismo Currey.

Aún a estas alturas, nadie se explica ni porqué Currey se cebó con el árbol, habida cuenta que para estudiar la Pequeña Edad del Hielo, un episodio climático que afectó los últimos 600 años, tuvo que estudiar árboles de más de 3000 años, ni porqué un servicio de defensa forestal de nivel estatal accedió a talar un árbol de esas características. Sea como sea, la zona está protegida hoy día e incluso el segundo pino más viejo -el actual más longevo-, "Matusalén", no se sabe con certeza su ubicación, la cual se mantiene en secreto para evitar vandalismos.

Una zarrapastrada cometida con la excusa del conocimiento científico acabó con un ser que nació cuando se estaba construyendo Stonehenge y se desarrollaba la cultura minoica en Creta. Esperemos que el avance de la ciencia permita que también avance en la misma medida el respeto del hombre para con el resto del planeta.

El tocón de Prometeo. Un monumento a la imbecilidad.

3 comentarios:

Sergio Martínez dijo...

Muy bueno. Gracias por compartirlo

Anónimo dijo...

Muy interesante. Gracias por difundirlo

ElFlakoTV dijo...

De hecho de no ser talado tal vez nadie sabria que era tan viejo, no puedes decir que es estupido porque de estar en su posicion tal vez hubieramos hecho lo mismo