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sábado, diciembre 04, 2010

Las "sin" razones de los controladores.

Los controladores parece que han vuelto a su puesto de trabajo gracias a la Guardia Civil que ha ido a los aeropuertos y se ha abierto el espacio aereo, pero aún la cosa está atascada, y el perjuicio económico y moral que han provocado al país y a los afectados, es de los que hacen época. Y como visto está que a los controladores les importa un carajo los daños que provocan con su infame actitud, siempre y cuando saquen su muy buena tajada, pues me parece muy bien que se les fuerce a trabajar. Un poco de su propia medicina, no les va a ir muy mal.

Sin embargo...¿sabemos que es lo que quieren? A continuación enumero los privilegios que según Rafael Simancas pretenden mantener con esta huelga salvaje que puede hundir -ojo que es serio- la poca confianza que los mercados tenían en la economía española:

  • Contabilizar como horas extraordinarias hasta un tercio de su jornada de trabajo habitual, a fin de alcanzar unos salarios de entre 300.000 y 1.000.000 de euros anuales, por jornadas de trabajo efectivo que rara vez superan las 10 horas semanales. Eso sí, con cargo al tesoro público y a los impuestos de los ciudadanos.
El Gobierno de Aznar les tapó la boca con billetes, ahora no están dispuestos a que se los quiten, claro. Muy solidario en momento de crisis, sí, señor.

  • Jubilarse a partir de los 52 años percibiendo el salario íntegro, horas extraordinarias incluidas.
Llámenles tontos. Están tan estresados que han de jubilarse antes que nadie. Un recadero de una empresa de transportes, por lo visto tiene menos estrés, pero este se tendrá que jubilar a los 90...¡anda que no!

  • Organizar su propio régimen de trabajo y su propio régimen salarial, de tal manera que sean ellos mismos, a través de su “sindicato”, quienes determinen cuándo, cómo y cuánto se trabaja, y cuánto se cobra, independientemente de las necesidades del servicio. Buscan, por ejemplo, acumular jornadas de trabajo y guardias para asegurarse vacaciones de dos semanas por cada tres días de trabajo efectivo.
Los jeques árabes, a su lado, serían unos curritos cualquiera. Ellos deciden cuanto trabajan y cuanto cobran. ¡Ahí! ¡Con dos cojones!

  • Garantizar el control por parte de su “sindicato” del acceso a la profesión y la formación de los nuevos profesionales, a fin de solo sean sus familiares y amigos quienes se incorporen a la “casta” de privilegiados.
Ya tenía yo mis sospechas de que más que una casta de privilegiados, en realidad eran primos segundos de Don Vito Corleone...

  • Convertir la legislación vigente en papel mojado ante sus reivindicaciones, de tal manera que cualquier disposición legal aprobada legítimamente por los representantes de los ciudadanos deba derogarse frente a sus chantajes."
 Una reivindicación sindical como otra cualquiera de cualquier otro trabajador, evidentemente.

En definitiva, que con el decretazo impuesto por el Ministerio de Fomento, lo que se pretendía era recortar estas prebendas justamente. ¿Hasta qué punto, esperando que los controladores no fueran tan prepotentes, el gobierno se escudó en una operación salida masiva para hacer imponer el decreto de recorte? Posiblemente el pecado del gobierno haya sido ir de bueno hasta ahora posponiendo la imposición cuanto más tiempo, mejor, y cuando -mal que le pese- ha tocado poner los huevos encima de la mesa, ha preferido no dejarlos demasiado a la vista. Sea como sea, la mafia de los controladores ha quedado retratada y ahora, simplemente es cuestión de ir recuperando la normalidad y no permitir que otra vez las cosas se salgan de madre. 

Cuando no hay billetes para tapar bocas, el gobernar se vuelve mucho más duro. Se siente.

¿Mafia calabresa? No, sindicato de controladores aéreos.

1 comentario:

Eduardo dijo...

Caray, hacía mucho que no veía semejante demostración de subjetivismo, falta de rigor y ganas de intoxicar. Yo que creía que iba a leer una reflexión acerca del conflicto y un análisis real de las reivindicaciones de los controladores, y encuentro bilis escrita...