El paro, en este país es demencial: bien pronto llegaremos al insoportable 25% de la población activa en paro. Por su parte, a todos los políticos se les llena la boca de las medidas que han implantado para reducir el paro, y se gastan millonadas en tapar las ídem de las grandes empresas que utilizan las ERE como rehén de la sociedad para sacar pingües beneficios del gobierno a fin de paliar una deslocalización que no están dispuestas a evitar. El gobierno actual está a la deriva y conduciendo la crisis a golpe de volantazo. Y así no se va a ningún sitio.
La crisis está golpeando fuertemente, si, pero aquí no se está sabiendo capear el temporal. Nuestros políticos, ni saben ni están acertando en las medidas a tomar, y mientras que por un lado están dando subvenciones a las multinacionales pre-deslocalizadas, gastando dinero público a espuertas para las ruinosas empresas del tocho y sosteniendo artificialmente una flota pesquera obsoleta y excesiva, resulta que no hay ni un solo incentivo para que esa población que queda en paro y quiere volver a trabajar, ponga su taller, pequeño negocio o su tiendecita. Inaudito.
En estos momentos de crisis, la gente agudiza el ingenio ante la perspectiva que las empresas grandes no generan -ni quieren generar- empleo. Es en esta tesitura que la opción del auto empleo es la más eficaz para salir del bache... o eso, o seguir cobrando del paro los dos años que toca, siendo una rémora más para las arcas. Pues no. Antes de bajar los gravámenes a las aperturas, las tasas desquiciantes de los permisos necesarios y las nulas exenciones fiscales a la creación de nuevas empresas, antes de eliminar eso, prefieren que los parados sean una carga al estado.
En vez de esas medidas de facil implantación y de resultados seguros, prefieren invertir millones en unos créditos a las empresas, que gestionados y dados con cuentagotas por los bancos acaban por beneficiar a empresas medianas y grandes ya radicadas y con solvencia, que no necesitarían ese dinero. No tiene sentido.
Por contra, los ayuntamientos están actuando como el propietario de un gimnasio, que por no confiar en la viabilidad de sus clientes cobra una matrícula: Si después no viene, ya se ha sacado una mensualidad extra. Y hasta aquí se pudiera llegar. El ansia recaudatorio de nuestros municipios es tal que quita las ganas de abrir cualquier negocio a cualquier persona que no tenga los recursos, experiencia y conocimientos óptimos para tenerlo. Eso sí, la edad para jubilarse se alargará cínicamente hasta los 90 años.
Con esta política no dan una oportunidad a que se hagan nuevos empresarios, ni a que se abran nuevas tiendas que dinamicen la pequeña economía de la calle, ni a que se ocupen los miles de locales vacíos y sin producción, ni que aumente la población activa, ni que los parados "maduros" encuentren un futuro más allá de "sanguijuelar" del paro... Nada. ¿Es de lógica? ¿No será que nuestros políticos simplemente están mirando el pan para hoy y el hambre para mañana, con el único fin de asegurar sus calentitas poltronas?
Lástima que no pidan los mismos trámites y paguen las mismas tasas para ser diputados. En vez de un parlamento, con una caseta de obras, ya tendrían bastante.


