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domingo, enero 02, 2011

El dedo del Zar airado.

En el año 1843 se inició la construcción del ferrocarril que uniría las ciudades rusas de Moscú y Petrogrado (actual San Petersburgo). Esta linea ferroviaria de 650 kms, que como tantas otras se construyeron por toda Europa por aquella época, destaca por tener un trazado prácticamente rectilíneo si no fuera por una misteriosa curva de 17 kms que existe hacia mitad de recorrido y que parece que no tenga demasiado sentido. Un zar y una regla parecen estar involucrados en dicho trazado.

El recorrido entre Moscú y San Petersburgo es un territorio complicado debido a sus numerosas zonas pantanosas. Justamente por eso, en el momento en que los ingenieros presentaron el proyecto al Zar Nicolás I, el trazado presentaba una gran cantidad de curvas y sinuosidades varias habida cuenta la necesidad de salvar las diversas zonas de marismas que se encontraban en el camino.

El zar -que no era exactamente un dechado de simpatía-, cuando vio el trazado propuesto por los técnicos ferroviarios montó en cólera, ya que alargaba el recorrido en demasía. Con toda la mala leche del momento, Nicolás I cogió una regla y, poniéndola encima del mapa, marcó una línea recta uniendo Moscú y Petrogrado, ordenando a los ingenieros cual tenía que ser el trazado a construir ya que lo reducía a un tercio del original. Los ingenieros se acojonaron vivos.

Tanto miedo cogieron los técnicos a la ira del monarca ruso, que decidieron seguir exactamente el trazado marcado por el zar, hasta el punto de incluir dentro del recorrido la marca que dejó accidentalmente el dedo de Nicolás I en el momento de dibujar la nueva línea...¡a esas alturas, no iban a rectificar al mismísimo monarca!

Sea como sea, la linea se construyó con el arco, al que se llamó Desvío de Verebe, y constituyó en su momento la línea de doble vía más larga del mundo. Dicha curva sobrevivió más de 150 años hasta que el 24 de octubre de 2001 se procedió a suprimirla y trazarla recta debido a que los trenes de alta velocidad rusos no admitían bien dicha sinuosidad. Y es que, en la Rusia de hoy en día, los designios de los zares producen más bien poco miedo.

La "señal" que dejó el dedo de Nicolás I

1 comentario:

Miguel dijo...

Casualmente he leido la leyenda en la página Strange Maps (en ingles) http://bigthink.com/strange-maps/580-the-legend-of-the-tsars-finger
La historia es buena, pero al parecer irreal: La linea de tren se termino en 1851, en vida del zar, pero la curva en cuestión se realizo en 1877 para evitar una excesiva pendiente.