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domingo, mayo 19, 2013

Eurovisión 2013: No pintamos nada.

A ver, seamos claros, si España ha quedado el 25 de 26 en Eurovisión, no ha tenido nada que ver con el vecinismo, la inquina o la envidia. No. Este año hemos quedado el penúltimo con tan solo 8 puntos porque se lo han merecido a pulso. Ha sido la peor interpretación de todo el concurso de este año, incluso peor que la de la última, Irlanda, la cual -todo sea el decirlo- tampoco estaba tan mal. Pero las cosas, cuando se hacen mal, se hacen mal, y, lógicamente, se paga.

El año pasado, Pastora Soler, hizo una muy decente representación, quedando en el puesto 10º, con una muy buena canción. Este año, la canción era una mierda cantada por un grupo -El sueño de Morfeo- que aún me estoy preguntando como ha podido alcanzar el grado de popularidad que ha alcanzado. Por calidad, indudablemente no ha sido. Tendremos que preguntárselo a Fernando Alonso.

La cantante del grupo, Raquel del Rosario, a parte de salir en un amarillo chillón (color odiado por el artisteo desde que Molière murió vestido de amarillo encima del escenario) y descalza -lo cual tampoco vaticinaba nada bueno al recordar el 0 absoluto de Remedios Amaya-  ha salido totalmente nerviosa, ha cantado con la voz temblorosa y totalmente insegura. Cuando ha querido entrar en la canción ésta se ha acabado... y con ella, su participación en el concurso.

La canción no tenía la más mínima opción desde el principio. Era una canción mala interpretada por un mal grupo en un concurso que cada año se pone el listón más alto y donde, en vez de ir para adelante, España va para atrás como los cangrejos, exactamente igual como está haciendo el país entero con esta crisis. Y es que de un país que expulsa sus científicos más valorados, valora a sus misses más tontas y se baña con fruición en su propia mierda social, no puede salir nada bueno. Imposible.

Este año, se han presentado grandes canciones, tales como la ganadora, Dinamarca (una joven copia de Shakira), la de Azerbaiyan (con un Houdini especular del cantante dentro de una caja de vidrio), Noruega, Grecia (con un divertidísimo ska griego cantando  "Alcohol is free", haciendo bueno el dicho de que quien canta, su mal espanta), Rumania (con un curioso "drácula" con voz de castrati), o Finlandia, con una pegadiza canción acabada con un beso lésbico. 

Mención a parte merece la de Alemania, cantada por la conocida Cascada, la cual, si bien partía como una de las favoritas, ha pagado los platos rotos de la política de Merkel y ha quedado en una posición poco más alta que la de España, el 21 con 16 puntos. Pero es que el llamado "Big Five" (gran 5), formado por los fundadores del concurso (Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña y España) no ha quedado demasiado bien parado: Francia,  el 23; UK el 19, España el 25 y Alemania el 21; el único que se ha escapado un poco ha sido Italia, que con un mayestático cantante, ha alcanzado un meritorio 7º puesto.

En fin, que el que acarrea vuelca, y hoy hemos volcado dando 8 vueltas de campana, los 6 puntos que nos ha dado Albania (¿y eso?) y los paupérrimos 2 puntillos de Italia. ¡Ah! Y no nos engañemos, echar mano del fútbol ahora -como he visto algún tuit que recordaba que somos campeones del mundo y de Europa- es, amén de patético,  vivir en el pasado de las rentas de la época de vacas gordas: ahora no ganaríamos ni al mus.

Eurovisión, por mucho que duela, es un reflejo de la geoestrategia a nivel europeo y España, a estas alturas de partida, no pinta nada. Absolutamente nada.

El bajista ya iba pidiendo perdón y todo.

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