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jueves, julio 25, 2013

La peligrosa belleza de Antelope Canyon

La naturaleza proporciona lugares y espectáculos que son dignos de admirar, sobretodo en época estival. Sin embargo, hay sitios que si bien tienen un aspecto pacífico y una belleza incomparable, pueden volverse tan traicioneros y letales en la misma proporción de su belleza. Tal es el caso de Antelope Canyon.

 Una de las fotos más bellas que corren por internet son los rayos de sol que iluminan el estrechísimo y abigarrado cañón de Antelope Canyon (El Cañón del Antílope). Este cañón, pequeño afluente del río Colorado, se encuentra en la reserva de los indios Navajos, cerca de la ciudad de Page (Arizona) y tiene su origen en los procesos de erosión producidos por el agua y el viento, exactamente igual que su primo mayor, el Cañón del Colorado.

El agua del río Antelope, al circular sobre las planicies desérticas formadas por areniscas rojas, ha ido excavando este estrecho paso aprovechando las fracturas existentes en el terreno. El problema está en que, debido a ser justamente una zona de clima árido, las lluvias son poco abundantes pero muy concentradas en verano y con un carácter muy violento. Ello provoca unas riadas súbitas que llegan a llenar el cañón, erosionando fuertemente las paredes del mismo. Esta violencia geomorfológica se alterna con periodos de total calma, momento en el cual, los visitantes pueden visitarlo con tranquilidad.

Entrada al cañón superior
Antelope Canyon se divide en dos partes, el superior y el inferior. El superior o "Corkscrew Canyon", ubicado hacia la cabecera del río, con una longitud de unos 200 metros, unos 18 metros de altura y unas anchuras de unos pocos metros (permite hacer el recorrido en 4x4), es accesible en plano y es el más ancho de los dos, lo cual permite visitas guiadas colectivas. Es el tramo que mejor luce en las fotografías, dado que tiene la anchura suficiente para que los juegos de luz sean posibles desde marzo a octubre.

Entrada a la parte inferior
Por su parte, el inferior, es el más estrecho y largo. Con un recorrido de unos 800 m y una anchura en el sitio más estrecho de unos 50 cms, este tramo, hasta la instalación de unas escaleras metálicas, solo se podía acceder por medio de métodos de escalada. Es el menos visitado, el menos vistoso (la luz del sol no llega con tanta nitidez al fondo), pero el más aventurero y, sin duda, el más mortífero.

En el tramo inferior es donde se han producido las peores catástrofes, ya que las inundaciones son súbitas y catastróficas. En agosto de 1997, un guía y 11 turistas -mayoritariamente franceses, pero también suizos y suecos- fueron arroyados por una muralla de agua de 6 metros que arrasó el cañón en el justo momento que lo estaban visitando. Había estado lloviendo los días anteriores, por lo que el suelo estaba saturado de agua, ello propició que una tormenta que se produjo a unos 8 km de allí creara una ola que los arrastró hasta el lago Powell, lugar donde desemboca el río Antelope. El resultado fueron 11 turistas muertos (dos de los cuales no se han llegado a encontrar nunca sus cuerpos) y un único superviviente, el guía, el cual se salvó al poder trepar por las areniscas.
Sin embargo, no ha sido la última vez, ya que más adelante se han producido diversos incidentes con diversos heridos, que han obligado a la prohibición de las visitas sin un guía debido a la peligrosidad de la zona y a la temeridad de los propios visitantes.

Sea como sea, la zona se ha convertido en un reclamo turístico masivo, lo que provoca auténticos overbookings en el momento de visitarlo y el pago de un peaje para poder admirar -con demasiada brevedad- la belleza natural de la zona. Por su parte, siempre hay alguien que sale beneficiado, y en este caso son los indios indígenas, ya que de las visitas saca pingües beneficios la administración de la reserva de la Nación Navajo, que es la que gestiona el parque. 

Más allá de lo estrictamente pecuniario, la belleza de este espectáculo de la naturaleza es algo que vale la pena admirar y, sobretodo, respetar.


Antelope Canyon, una maravilla peligrosa




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