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viernes, septiembre 27, 2013

Comet 4: Tragedia en el Montseny

DH-106 Comet 4
DH-106 Comet 4
Cuando era pequeño e íbamos cada fin de semana a Hostalric, me fascinaba la imponente estampa del Montseny. Mi padre me contaba que la cima más alta era el Turó de l'Home y que se llamaba así porque había habido un accidente de avión y había muerto gente. Con el tiempo llegué a saber que este nombre no atiende a ese origen, pero que el accidente sí que existió, siendo el peor accidente aéreo que ha ocurrido nunca en tierras catalanas con 113 víctimas mortales.

Imagen del accidente
Imagen del accidente
En la tarde del día 3 de julio de 1970, el avión De Havilland DH-106 Comet 4, matrícula G-APDN, de la compañía Dan Air, despegaba del aeropuerto de Manchester (Inglaterra) en un vuelo charter en dirección a Barcelona. La aeronave se dirigía hacia la capital catalana para, con sus 7 tripulantes, llevar su pasaje de 105 turistas británicos a pasar las vacaciones en la Costa Brava (ver El archipiélago más pequeño de la Costa Brava: Las islas Formigues).

Ubicación del accidente
Ubicación del accidente
Tras despegar a las 16.08 horas, el avión se dirigió hacia París, donde, debido a un retraso en la gestión de los vuelos, se le obligó a modificar la ruta inicialmente programada. Esta modificación le llevó a pasar por la ruta que pasaba por Cognac (17.25 h), Agen y Toulouse (17.43 h) para, una vez sobrevolada la frontera, pasar la vertical de Berga (18:01) y encarar ya el aeropuerto del Prat. El vuelo no tuvo más complicación y en llegando a Sabadell (18:05), empezó la maniobra de aterrizaje, descendiendo a 2.800 pies (853 m) tal y como le indicaban desde la torre de control de Barcelona ya que lo tenía localizado en el radar e iba a 4.000 pies (1.219 m). Sin embargo, ya no hubo ninguna comunicación más con la torre y el avión no llegó a El Prat.

Cima de Les Agudes (Montseny)
Cima de Les Agudes (Montseny)
A estas alturas, si conoce la geografía catalana notará que algo falla, ya que si estás por Sabadell, estrellarte en el Montseny es harto difícil, habida cuenta que Sabadell está a menos de 20 kilómetros en linea recta del aeropuerto y las cumbres del Montseny están a más de 40. ¿Qué había pasado? Tan pronto como desapareció, se dio la voz de alarma a las autoridades. El avión, simplemente, se había esfumado.

Restos del avión siniestrado
Restos del avión siniestrado
No fue hasta la mañana siguiente, en que el avión fue descubierto totalmente destruido en medio de un hayedo en la falda noreste del pico de Les Agudes (de 1.705 m de altura), en el término municipal de Arbúcies, cuando se pudo comprobar la dimensión de la tragedia. Los restos del avión se mezclaban con los restos desmenuzados del pasaje a lo largo de 500 metros. No había sobrevivido nadie.

Portada de un diario de la época
Diario del 1970
La Guardia Civil, la Cruz Roja, los Bomberos, junto con voluntarios de los pueblos vecinos, se personaron en la zona, pero poca cosa más pudieron hacer que recoger como buenamente les fue posible los trozos de gente esparcidos. Como declaró años después el comandante de la Guardia Civil de Arbúcies -veterano de la División Azul en Leningrado (ver El Pesado Gustavo y el Dora, los cañones más monstruosos de la Tierra)- aquello era peor que el frente de Rusia. Hasta tal punto llegaron a estar destrozados los cuerpos, que se decidió, dada la imposibilidad de recomponerlos y expatriarlos, enterrarlos en una fosa común en el cementerio de Arbúcies.

La explosión lo diseminó todo
La explosión lo diseminó todo
Sin embargo, la sorpresa saltó en el momento de hacer el recuento de los cadáveres; en vez de los 112 pasajeros computados oficialmente por la compañía, resultó que se encontraron 113 cabezas. ¿Quién era el pasajero 113? ¿Era algún pastor de la zona? ¿Un polizón? ¿Porqué nadie lo reclamó? Solo se sabe que hacia el 2012, una familia inglesa de mediana edad buscaba entre la lista de la lápida del cementerio a un familiar suyo desaparecido en aquella época y, al no encontrarlo, se fue sin dejar más rastro. El misterio, por tanto, sigue vivo.

Restos de chatarra en la actualidad
Restos de chatarra en la actualidad
Por su parte, las investigaciones de las causas del accidente siguieron durante más de un año. En las conclusiones se determina que, en algún punto del camino, los aparatos de posicionamiento del Comet 4 fallaron, y que se desvió de la ruta marcada. En esa circunstancia, lo que el comandante (que si bien era la primera vez que hacía el recorrido, tenía 7.427 horas de vuelo) reconoció como Sabadell, en realidad era Berga, y al hacer el giro a la izquierda que le indicaron desde la torre de control del Prat para encarar la aproximación, se encontró con la mole del Montseny, el cual se encontraba en ese momento bajo una espesa nubosidad de retención (ver El desconcertante secador llamado Efecto Foehn). Según los informes periciales, el impacto se produjo a una altura de 1.150 m a una velocidad estimada de 450 km/h, explotando al impactar contra el suelo con los depósitos de combustible auxiliares, destruyendo 50 hectáreas de bosque.

Fosa común en Arbúcies
Fosa común en Arbúcies
No obstante, todavía una serie de cuestiones relacionadas con el accidente no han sido respondidas. A parte del misterio anteriormente citado del pasajero 113... ¿qué fue lo que percibió el radar que volaba sobre Sabadell y que convenció a la torre de que lo tenía controlado? ¿Otro avión desconocido? Y aún hay más: si lo que creyó el comandante que era Sabadell era en realidad Berga... ¿qué era Berga entonces?. Preguntas todas ellas sin respuesta que han despertado el interés de los amigos de lo oculto y que acrecentó en su momento la fama de mágico que de por sí ya tiene el macizo del Montseny.

Sea como sea, la tragedia envolvió la montaña truncando las vidas inocentes de una pobre gente que, como ponía en un diario personal encontrado entre la chatarra, empezaban sus vacaciones al día siguiente.

Monumento conmemorativo en el lugar del accidente
Monumento conmemorativo en el lugar del accidente

Webgrafía

2 comentarios:

jose vicente Niclos dijo...

Un accidente clásico para senderistas es el del gimnasta Joaquín Blume, en Collado Bajo, cuenca
http://www.youtube.com/watch?v=0BEQo8zQZt8

Amanda Maria Buisan dijo...

Caramba, parece una historia de espías en plena guerra fría, o bien de Ovnis que también estaban muy de moda en aquella época