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viernes, noviembre 01, 2013

La trascendencia de un idioma despreciado

Codificadores navajos
Pocos pueblos han sido tan injustamente maltratados, hasta el punto de la casi aniquilación como los indios americanos. Tradicionalmente -desde el punto de vista del hombre blanco, evidentemente- han sido considerados verdaderas alimañas carniceras a los cuales simplemente se había de exterminar, ya que eran unos duros competidores para los ambiciosos colonizadores de origen europeo. Esta imagen de malos-malísimos hizo de las tribus nativas un elemento tan escaso como los animales de los que se habían alimentado tradicionalmente, y recluidos en sus reservas, pasaron a ser un integrante más del paisaje americano... hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando su concurso fue clave para ganar la guerra.

Navajos en 1902
Durante los primeros meses después del ataque a Pearl Harbor, las tropas americanas se encontraron con que los japoneses eran capaces de interceptar y descodificar todos los mensajes por muy rebuscados que fueran con una velocidad pasmosa. Ello obligaba a hacer servir costosas máquinas de encriptación que a veces llegaban a tardar hasta más de dos horas y media en descifrar mensajes bastante simples, haciendo la comunicación entre los grupos altamente ineficaces. No obstante, uno de aquellos días llegó el problema a oídos de un californiano el cual propuso una peculiar solución: utilizar el idioma de los indios navajos para codificar los mensajes.

Encargados de las comunicaciones
Phillip Jhonston, el civil que lo propuso, había crecido en la reserva navaja en la cual su padre ejercía como misionero protestante y había aprendido desde pequeño la lengua de los navajos, siendo uno de los pocos  forasteros (menos de 30) que dominaban ese idioma. Un idioma, el navajo, muy complicado y que era muy difícil de dominar si no lo habías aprendido desde la niñez. Para más dificultad, este idioma, proscrito en la intimidad del pueblo navajo que malvivía en las reservas, no tenía escritura, de tal forma que su transmisión era exclusivamente oral. Al ejército de los Estados Unidos se le abrió el cielo y se pusieron manos a la obra.

Aprendiendo el código navajo
Después de hacer una serie de pruebas, a principios de 1942 se tomó un primer grupo de 29 indios navajos los cuales desarrollaron una forma de codificar, a su vez, los mensajes que tenían que enviar. En esta "codificación", los términos militares se transformaban en palabras de uso común en navajo, haciendo doblemente complicado el descifrarlos. Por ejemplo, para tanque, utilizaban la palabra navaja para "tortuga" o para submarino la correspondiente traducción para "pez de hierro". En el caso de que tuvieran que transmitir palabras sin traducción, las deletreaban con la traducción al navajo de las palabras inglesas que empezaran con esa letra. Así, para la letra "A", utilizaban la traducción de la palabra "ant" (hormiga), por ejemplo. 

Primer grupo de codificadores
El primer grupo de navajos fue enviado a las divisiones de Marines que luchaban en el Pacífico donde fueron recibidos con escepticismo, pero en vistas de su eficacia fueron rápidamente aceptados y respetados. Máxime cuando, gracias a su cultura y a toda una vida creciendo en medio del hostil desierto, demostraban unas cualidades guerreras envidiables, herederas de la mejor bravura de los temidos guerreros navajos. Esta admiración les hizo recibir el nombre de "jefes" entre sus compañeros.

Veterano codificador
Hasta 420 navajos fueron reclutados como Navajo Code Talkers (Codificadores Navajos) por el ejército estadounidense, participando crucialmente en batallas tan sangrientas como las de Guadalcanal o la de Iwo Jima. En esta última batalla, en tan solo las primeras 48 horas, transmitieron más de 800 mensajes perfectamente salvando miles de vidas, convirtiendo el código navajo en el único lenguaje encriptado que no ha sido reventado en la historia militar moderna...¡e indescifrable incluso para los mismos navajos!

Monumento en la reserva navaja
Mas de 3.600 navajos formaron parte del ejército de los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, y uno de ellos fue capturado por los japoneses y llevado al penal de Nagasaki. Torturado para que descifrara los mensajes, como no había sido entrenado en el código, los mensajes que le pasaban no tenían ningún sentido ya que hablaban de cosas como tortugas, agua y mar. El pobre hombre, a pesar de saber navajo estaba tanto o más perdido que los propios japoneses. Por suerte, sobrevivió incluso a la bomba atómica para contarlo -le salvaron los gruesos muros de cemento de la prisión.

Soldados navajos en Afganistán
Resulta conmovedor ver como, el pueblo indio, denostado, deshonrado y vejado, al cual se ha tratado con desprecio mayúsculo en su propia tierra hasta hace pocos años (solo hay que ver cualquier película del Oeste clásica), puede resurgir de sus cenizas y sacar su secular valía cuando se le devuelve la dignidad. Muchos indios (navajos, sioux, hopi, chippewas...) fueron reclutados, pero de cada dos reclutados, fueron voluntariamente tres, debido que para los jóvenes indios ir a la guerra era una cuestión de prestigio en su propia comunidad. Un prestigio y una dignidad negada a toda una cultura y una forma de vida milenaria que, años a venir, fue decisiva para ganar una guerra.

Por cierto, ¿sabe como llamaban los indios a Hitler? El hombre que se huele el bigote.

Genialidad nativa.

Orgullo guerrero de una cultura despreciada

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