Publicidad

domingo, diciembre 08, 2013

Agua pasada no riega las calles

¿Usted se acuerda cuando fue la última vez que le regaron la calle? ¿Si? Pues he de decirle que si usted vive en L'Hospitalet y se acuerda de cuando se encontró por última vez su calle regada por las brigadas de limpieza del ayuntamiento, es un auténtico privilegiado.

Desde que empezó la crisis, la periodicidad del riego y limpieza de las calles se ha ido alargando progresivamente hasta casi llegar a desaparecer, como si la necesidad de sanear las calles fuesen cada vez menos importantes. Aún me acuerdo de aquellos años en que, personalmente tenía que pelearme continuamente con los operarios del riego de calles porque me metían el chorro a presión por debajo de la puerta de mi tienda hasta dos veces por semana. Ahora, por desgracia, todo aquello es...¿cómo decirlo? ¿agua pasada?

Efectivamente, yo ya no tengo tienda, ni trabajo, y el agua, las calles de la ciudad la ven siempre y cuando llueva o cuando la lotería ha caído en el barrio y un camión se ha dignado a hacer un baldeo “del que ve la suegra”. Primeramente era dos veces por semana -cosa la cual considero una exageración-, posteriormente pasó a uno a la semana, luego a cada quince días y así progresivamente hasta llegar a la situación actual en que pasa una vez al mes, siempre y cuando no llueva, porque si llueve...¡para qué nos vamos a molestar!

Se puede aducir que los presupuestos son más cortos cada vez, pero cabe recordar que las necesidades de saneamiento de L'Hospitalet continúan siendo las mismas, por no decir que han aumentado gracias a la urbanización obsesiva de cada vez más partes de la ciudad. Por contra, en vez de dedicar recursos a las necesidades higiénicas reales del municipio, se racanean cicateramente del riego de calles, dedicándose estos recursos a elementos propagandísticos como el omnipresente L'H-ON, a pesar de ser totalmente ignorado, incomprensible e inútil para el grueso de los hospitalenses.

Tal vez fuera bueno recordar a nuestro ayuntamiento que, menos medallas y más agua, porque, aunque parezca mentira, agua pasada no riega las calles.



Riego de calles: una imagen del pasado en L'Hospitalet