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martes, marzo 25, 2014

Jellyfish Lake o cómo bañarse entre medusas y no morir en el intento

Medusas en Jellyfish Lake
Cuando nadamos tranquilamente en el mar, pocas cosas nos asustan más que encontrarnos de cara con una medusa a corta distancia de nosotros. El hecho de tener un encuentro inesperado con uno de estos animales que ni oye ni siente, y que nos puede dejar como el alfiletero de un sastre si tocamos sus tentáculos, es una situación, como mínimo inquietante. Si esto pasa con una sola medusa... ¿se puede imaginar lo que puede ser nadar entre miles de estos bichos? Pues, en una isla en medio del Pacífico existe un lugar donde se puede bañar sin miedo en un sitio en que hay más medusas que agua. Se trata del Jellyfish Lake: el Lago de las Medusas.

Lago Medusa en la isla Eil Malk
En el Mar de Filipinas, entre Australia y Japón, existe el país insular de Palaos. Este país está formado por una miríada de islas e islotes de coral de todo tipo y tamaño cubiertas en buena parte por selva tropical. En uno de los archipiélagos que conforman el país, más concretamente en el de las islas Rocosas, se encuentra una isla que no destacaría demasiado de las demás si no fuese por tener un lago el cual está absolutamente infestado de medusas. La gracia es que, contrariamente a lo que pudiéramos pensar, estas medusas no son peligrosas para el ser humano y no producen urticaria.

Inofensivas para el ser humano
El lago de las Medusas, se trata de una acumulación de agua de unos 460 m de largo por 160 de ancho y 30 metros de profundidad que proporciona una superficie de 57 hectáreas de lago. El origen de ese cuerpo de agua lo hemos de buscar en las variaciones de nivel del mar en los últimos 12000 años que dejaron una pequeña zona de bahía interior sin conexión con el mar abierto. Esta separación propició que un trozo de mar quedara aislado del océano circundante, dejando dentro de si todo un universo de fauna marina que, de esta forma tuvo que ingeniárselas para seguir adelante o morir. Uno de los seres marinos que sobrevivió al aislamiento fue una especie de medusa particular llamada Medusa Dorada (Mastigias cf. papua etpisoni).

Urticantes comparaciones
La Medusa Dorada se adaptó a la laguna salobre que se había formado gracias a una serie de microorganismos que encontraron en esta "charca" un terreno propicio para su desarrollo, convirtiendo a estos microorganismos en su forma básica de alimento. Esta inesperada fuente de alimento prácticamente inagotable, junto a la falta total de depredadores marinos, hicieron que las medusas suprimieran progresivamente sus células urticantes de sus tentáculos por otras igual de funcionales, pero menos agresivas, con las cuales atrapar el zooplancton del que se alimentaban. Todo este cóctel biológico diferenciado hizo que mientras que sus parientes marinas cercanas -tanto biológicas como de localización- dejan seco a cualquiera con solo tocarlas, en esta laguna puedas bañarte entre ellas a cuerpo gentil sin temer el quedarnos con la piel como un saco de nueces.

Esta particularidad hace que el lago de las Medusas sea una zona turística de primer orden para Palaos al atraer a miles de turistas al año para disfrutar de la sensación de un baño especial entre medio de las medusas inofensivas. Aunque, como toda cara tiene su cruz, no todo es tan bonito como parece.

Sólo el buceo está permitido
Efectivamente, en este lago, el submarinismo está permitido -y promocionado- pero con unas ciertas limitaciones, derivadas del hecho de que no está permitido el submarinismo con botella de oxígeno, por lo que queda reducido a poder bucear a pulmón libre con tubo. Ello atiende a dos razones básicas, la primera, a que las burbujas de aire que desprenden los aparatos de respiración submarina son susceptibles de ser atrapados por los cuerpos de las medusas, produciendo su muerte en poco tiempo; y la segunda, por una razón bastante más letal, sobre todo para los submarinistas.

Medusa Dorada
Este lago, si bien tiene un cierto contacto con el mar a través de fisuras en las rocas que lo envuelven, no tiene una renovación continua de su agua. Ello ha producido que las capas inferiores de la laguna (a partir de 15 m de profundidad) estén formadas por un agua con muy poco oxígeno y cargada de sulfuro de hidrógeno. Este sulfuro de hidrógeno, es muy tóxico para el ser humano ya que puede ser absorbido por la piel, pudiendo provocar envenenamientos severos después de un tiempo en contacto con él. Es justamente para evitar que los submarinistas puedan intoxicarse con esta capa de agua venenosa que se prohíbe el uso de escafandras autónomas.

Sea como sea, el Lago de las Medusas es un auténtico espectáculo de la naturaleza único en el mundo, hasta tal punto, que mereció ser catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012. Un lago sin parangón donde las leyes de la evolución habrían encandilado al mismísimo Darwin.

Una temeridad solo permitida en el Lago de las Medusas

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