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lunes, diciembre 29, 2014

El Vasa, la belleza chapucera de un galeón venido del pasado

Naufragio del Vasa
Cuando tenemos que remarcar una gran chapuza marítima, lo más normal es que nos venga a la memoria el naufragio del insumergible Titanic o el papelón de la Armada Invencible a la que vino la primera tormenta. Sin embargo poco nos podríamos imaginar que los suecos -esos que ahora son el paradigma del progreso humano- pudieran haber conseguido la proeza de hundir, al poco rato de hacer el viaje inaugural, el mayor barco de la flota sueca.

Una maravilla chapucera
Corría el día 10 de agosto de 1628, cuando el Vasa, con sus 69 metros de eslora, sus 11.7 metros de manga, sus 52 metros desde la punta del palo mayor hasta la quilla y sus 64 cañones -que hacían de él el más potente galeón de la Armada sueca-, se disponía a realizar su primer viaje. Este galeón, con sus 1.275 m2 de velamen y 1.200 toneladas de desplazamiento, llevaba a bordo una tripulación de 145 personas y 300 soldados. Un auténtico monstruo de guerra para la época hecho con la madera de más de 1.000 robles escogidos especialmente para su construcción.

Viaje inaugural del Vasa
Al poco de salir del muelle, una ráfaga de viento no muy fuerte escoró el galeón, y aunque los tripulantes consiguieron corregir el rumbo, no pudieron impedir que una segunda ráfaga escorara de nuevo el barco permitiendo que el agua comenzara a entrar por las troneras de los cañones, haciéndolo hundir en pocos minutos. Desgraciadamente, murieron entre 30 y 50 personas a pesar de la cercanía a tierra.

Gustavo II Adolfo
No hace falta decir que el Rey Gustavo II Adolfo estalló de júbilo cuando le notificaron el hundimiento, y en recompensa llenó de grilletes a los responsables del naufragio en espera del juicio que, curiosamente, duró tan solo un día. Y es que se demostró que fueron las modificaciones que había hecho el propio monarca para que fuera el más temido barco de guerra, las que llevaron a su hundimiento. Evidentemente, en vista de la cagada, se hizo la vista gorda y con un "aquí no ha pasado nada" se sobreseyó el caso. Pero... ¿qué pasó entonces?

Se conserva el 95% del barco
En aquellos tiempos, los constructores de barcos no tenían las técnicas para saber matemáticamente si un barco sería estable o no tal y como lo haríamos hoy día, por lo que se guiaban por plantillas de barcos que habían funcionado anteriormente e intentaban adaptarlas a las necesidades del momento. El rey, en su obsesión de hacer el no-va-más en galeones, decidió que el Vasa tenía que tener una segunda batería de cañones por encima de la que le tocaba, de tal forma que, a pesar de las rectificaciones de contrapeso que se hicieron, el barco tenía el centro de gravedad muy alto y volcó a las primeras de cambio, con las consecuencias ya conocidas.

Esquema de la recuperación
No obstante, el Vasa es actualmente conocido porque en 1961 se consiguió extraer del fondo del Mar Báltico prácticamente intacto. Ello fue debido a que los moluscos que atacan la madera sumergida - los conocidos como bromas (Teredo navalis)- no viven en las aguas del Báltico debido a su baja salinidad, convirtiendo al Vasa, en el único galeón del siglo XVII que ha llegado hasta la actualidad y del cual se conserva el  95% de su material original.

Una maravilla conservada
Su belleza impresionante -se conservan incluso 700 esculturas en madera- puede ser observada en un museo que se ha construido en la isla de Djurgården (cerca de Estocolmo) ex-profeso para acoger el Vasa, habida cuenta los serios problemas de conservación que presenta después de 333 años bajo el mar y la excepcionalidad del descubrimiento. 

En conclusión, que el poder ignorante de un monarca hizo del Vasa una bellísima chapuza que, gracias a la suerte, inició en el momento de su fracaso inaugural un viaje a través del tiempo que lo ha llevado hasta nuestros días para goce y disfrute de nuestros ojos.


Una máquina de guerra convertida en máquina del tiempo.

Art. Rev. 25/11/10 23:58 51v

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Según la información disponible en el museo parece que la causa del hundimiento fue la conjunción de 3 factores: las ráfagas de viento que mencionas, que llevaba mucho menos lastre del que hubiera debido (ahí me enteré de que los barcos a vela deben llevar lastre en el fondo para que el centro de gravedad esté bajo y se evite la excesiva escora) y que iba en plan exhibición, con las troneras abiertas y los cañones en posición de tiro. Al escorar en exceso por la falta de lastre entró agua a raudales por las troneras abiertas y se produjo el naufragio.

De lo del rey no dicen nada, je, je...

Esther Bajo dijo...

Sea como fuere, he tenido el privilegio de verlo y es, realmente bellísimo. Impresiona que fuera un barco de guerra y que, no obstante, se pusiera tanto empeño en que fuera hermoso.