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lunes, marzo 31, 2014

Una medicina llamada porquería

Suciedad necesaria
Cuando vemos a un crío lleno de mierda hasta las cejas, la reacción más normal que podemos ver de sus padres es la de estirarse de los pelos ante el espectáculo. El niño, seguro que llegará a casa con una sonrisa de oreja a oreja, pero a los padres -sobre todo a la madre- seguro que les dará un auténtico patatús. Quién más, quién menos que está leyendo estas letras se habrá llevado una reprimenda en su tierna infancia justamente por esta acción, la cual, para los ojos de algunas madres, es un auténtico atentado terrorista para con ellas. Sin embargo, esta acción, que pudiera ser una fuente de infecciones sin límite para el retoño, según los científicos no sólo no sería mala sino que, y aunque parezca lo contrario, sería hasta necesaria. Se trata de la Hipótesis de la Higiene.

Alergias cada vez más extendidas
Durante los últimos años, seguro que no se le habrá escapado a la atención, la cantidad ingente de casos de alergia que afectan tanto a niños como a adultos. Cosas que anteriormente no hacían ningún efecto, ahora resulta que somos tan alérgicos a ellas que incluso nos puede dar un choque anafiláctico y enviarnos al otro barrio. ¿Qué está pasando aquí? La contaminación ambiental, los continuos productos químicos que absorbemos por uno u otro canal, en definitiva, la falta de condiciones salubres, parece ser la respuesta más habitual ante ella, pero los investigadores están apuntado para otro lado como el propiciador de esta auténtica pandemia, y se han focalizado, justamente, en nuestros hábitos de higiene, especialmente con los niños.

Limpieza demasiado efectiva
En la actualidad, la gente nos duchamos cada día, nos lavamos las manos continuamente, lavamos la ropa varias veces por semana, fregamos el suelo con asiduidad, etc... todo ello imbuidos en una cierta obsesión de higiene de cara a evitar supuestamente las enfermedades. La higiene personal, por tanto, la hemos llevado al extremo y si bien, una cierta higiene es necesaria, resulta que, en pos de nuestros miedos socialmente aceptados, estamos limpiando demasiado, hasta el punto de llegar a afectar a nuestro propio sistema inmunológico.

Respuestas exageradas
Los investigadores se basan en el hecho de que el cuerpo, para poder generar defensas contra aquel agente invasor, necesita haber estado en contacto con él. Si, por efecto de una higiene excesiva, resulta que no nos llega ningún agente invasor, nuestro cuerpo se encuentra totalmente armado pero sin ninguna guerra que librar. Ello conlleva, por tanto, que acabe por actuar de forma exagerada ante la más mínima partícula extraña, intentando matar moscas a cañonazos, con el añadido de que estas "moscas", encima, son conocidas e inofensivas. 

Sistema inmunitario en desarrollo
Los niños, mediante sus juegos y sus cochinadas típicas estarían entrando en contacto con los diferentes patógenos, lo cual les permitirá desarrollar su sistema inmunitario y ser capaces de repeler con éxito todo tipo de pequeñas infecciones, potencialmente destructoras. Este sistema sería la base de actuación de las vacunas. No obstante, lo más gracioso es que el cuerpo, no solo necesita tener contacto con dichas partículas, sino que incluso tiene necesidad de coger mercenarios. Mercenarios biológicos que, con una higiene extrema, no se pueden desarrollar... con todo lo que ello puede comportar.

En este caso, el cuerpo, en contacto con ciertas bacterias y parásitos, produce una serie de respuestas inmunológicas que de otra forma no obtendría. El caso de la flora intestinal (tan loada por yogures y otros productos lácteos) sería un típico caso de este tipo de simbiosis bacteriana, pero no es el único, existiendo el caso de algunas lombrices intestinales sin cuyo concurso, hay gente que puede morir de asma.

Lombrices intestinales
El Ancylostoma duodenale, un pequeño parásito blanco de 1 cm de largo, que se transmite por consumo de verduras sin lavar o por caminar con los pies descalzos por sitios infectados y vive sobre todo en el intestino delgado, tiene una doble afección para el cuerpo humano. Por un lado, en caso de una infestación fuerte, la persona puede padecer anemia -al vivir de la sangre de la mucosa intestinal-, flojera crónica y un molesto picazón en el culete. No obstante -se desconoce exactamente el porqué- estos pequeños animales, ayudan al cuerpo a que no se desarrollen episodios de alergia alimentaria, asma e incluso diabetes, hasta el punto que algunos colectivos de afectados de asma severa, hacen un auténtico tráfico de estos parásitos, debido a los beneficios que les reporta en el tratamiento de su enfermedad.

Ni tanto, ni tan calvo
En definitiva, que tanto miedo social hemos generado en torno a las enfermedades y a las infecciones, que de tanto querer evitarlas, nos estamos provocando nuevas. El ser humano "civilizado" se ha convertido en una auténtica burbuja aséptica totalmente aislada de su entorno natural, lo cual le impide cualquier interacción biológica con el resto del mundo, y para el cual estaba preparado. Cierto es que esta interacción puede producir enfermedades, pero por no querer lo malo, tampoco estamos obteniendo lo bueno, volviendo exactamente al punto de partida, donde nuestro propio miedo nos produce justo lo que pretendemos evitar.

La próxima vez que vea a sus hijos hechos un Adán, y por mucho que alguna vez eche de menos a Herodes, recuerde que, posiblemente, los críos instintivamente sepan mejor lo que están haciendo que usted mismo. Al menos, seguro que llevarán una sonrisa en los labios.

Usted, no.

Sonría. Son niños.

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viernes, marzo 28, 2014

La trágica semana en que las momias bailaron con los obreros

Momias profanadas
Una de las imágenes que más han trascendido de la Semana Trágica de Barcelona de 1909, es aquella foto en la que se ve la ciudad llena de columnas de humo procedentes de las iglesias y conventos que se quemaron, en un momento de radicalismo anticlerical, durante aquel episodio revolucionario. Este episodio implicó una dura represión del ejército y las fuerzas del orden sobre la población barcelonesa, comportando fusilamientos sumarísimos de cabecillas y personajes destacados de aquella revuelta. Sin embargo, no todos lo eran, y uno de los sentenciados a muerte, un joven disminuido psíquico, lo fue por algo tan poco habitual como... marcarse unos pasos de baile con la momia de una monja. Increíble, pero cierto.

La Ciudad Quemada
En 1909, el ambiente que se respiraba en la Ciudad Condal era de todo menos pacífico y alegre. Las durísimas condiciones de trabajo de las industrias de la ciudad, las más duras condiciones de vida de las familias obreras humildes, la losa moral de una represiva Iglesia ultraconservadora y una política que utilizaba el pucherazo como forma de gobierno, hacían de la capital catalana una auténtica olla a presión sin válvulas de escape.

Tropas custodiando las obras
En este contexto "calentito", el descubrimiento de minas de plomo argentífero a un paso de Melilla un par de años antes hizo pensar al gobierno en hacer un ferrocarril para transportar el valioso metal. Los habitantes de la zona, hartos de la colonización española, dijeron que de eso nada y atacaron las obras de la vía férrea, arrasando y dejando en evidencia a unos chapuceros militares españoles. El gobierno de Maura, presionado por los intereses del Conde de Romanones -propietario de las minas- decidió aplacar a los marroquíes a base de llevar ejército a mansalva, movilizando a unos 12.000 reservistas de Madrid, Campo de Gibraltar y Catalunya pero (¡oh, casualidad!) solo fueron obligados a embarcar los catalanes. Fue la espoleta que detonó la bomba.

Trincheras en las calles de Barcelona
Para más inri, si se querían salvar de ir a la guerra, los soldados -en buena parte, únicas fuentes económicas de sus familias- tenían que pagar 6000 reales (1500 pesetas), un sueldo impensable para un obrero que ganaba entre 3 y 5 pesetas al día, de tal forma que solo irían a la guerra los pobres. Ello provocó una oleada de movilizaciones populares en contra, la cual se acabó por radicalizar cuando llegaron noticias de que habían muerto más de 300 soldados en las escaramuzas, la mayoría embarcados en Barcelona la semana anterior.

Quema de conventos
La huelga general convocada para el 26 de julio de 1909 acabó por derivar en una violencia extrema durante toda la semana siguiente, con trincheras en medio de las calles, francotiradores en las ventanas, el ejército a cañonazos por las calles de Barcelona, formando un caos generalizado que inundó prácticamente toda Catalunya. Los que se llevaron la peor parte fueron las iglesias, conventos, curas y monjas que fueron el chivo expiatorio de toda la indignación, habida cuenta su connivencia con el poder y su nula implicación con las injusticias que sufría el pueblo llano, al cual simplemente recetaban resignación cristiana a granel.

Espectáculo macabro
La locura de la violencia desenfrenada llevó a la quema de iglesias, conventos y todo lo que olía a religión. Los curas y monjas, si bien fueron en gran parte respetados -algunos cayeron por su oposición a los asaltantes- fueron fruto de mofa, befa y escarnio público, despertando en no pocos casos la pena de la gente, habiéndose dado el caso de prostitutas ayudando a huir a monjas exclaustradas. En medio de esta vorágine de odio y violencia anticlerical, algunas tumbas de religiosas fueron profanadas, descubriendo cuerpos atados de pies y manos que fueron interpretados erróneamente (recordar que el 50% de la población barcelonesa era analfabeta) como que habían sido enterradas vivas y contra su voluntad. Fue tirar gasolina sobre una fogata.

Momias de monjas
Se empezaron a abrir tumbas a diestro y siniestro, mostrando en público las momias de las y los religiosos enterrados que supuestamente mostraban las barbaridades cometidas por la Iglesia, desconocedores como eran de los ritos funerarios de la institución para con los suyos. Las momias, en sorprendente estado de conservación para los profanadores, se mostraban -cual muestrario de escobas- por las calles de Barcelona, lo cual se sumaba a la humillación general anticlerical.

Ramon Clemente
Así las cosas, un joven disminuido psíquico de unos 20 años llamado Ramón Clemente García, mozo de una carbonería de la calle de Roig, no tuvo una mejor idea que ponerse a bailar irreverentemente con la momia recién desenterrada del convento de las Jerónimas de la calle Sant Antoni. El hecho, fruto del paroxismo antirreligioso que envolvía la ciudad durante aquellas fechas, no resultó ajeno a los ojos de algún vecino poco amigo de la lucha obrera, el cual, una vez controlada la situación por el ejército, no dudó en denunciar al insolente mozo. Detenido y sometido a consejo de guerra por un tribunal militar, y pese a su discapacidad, fue condenado a muerte y fusilado el día 4 de octubre de 1909 en el castillo de Montjuïc.

Todo acabó por volver a la normalidad manu militari, pero la represión brutal de unas fuerzas del orden que daban cobertura a un gobierno corrupto y caciquil, junto a la represión moral ejercitada por una Iglesia que encontró cobijo tras la fuerza militar, no cicatrizaron la herida, sino que, tiempo a venir, serían desgraciadamente el caldo de cultivo de hechos similares acaecidos durante la Guerra Civil.

De aquellos fuegos, estas cenizas. Vale la pena reflexionar al respecto.

La conflictividad social explotó en forma de anticlericalismo

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miércoles, marzo 26, 2014

La prodigiosa vuelta de la extinción del café marrón

Café Marrón, florido
El ser humano con su loca carrera por el dinero fácil, está llevando a la extinción un sinnúmero de especies, ya sean animales o vegetales. Algunas han desaparecido sin remisión, pero hay otras que por auténticos azares de la vida, han vuelto, literalmente de la extinción. Este es el caso de un arbusto de las Islas Mauricio, que reapareció después de no tener constancia documental de ella desde el siglo XIX. Sin embargo, en este caso, lo extraordinario no es el hecho en si, sino cómo lo hizo y comprobar como, a veces, la moneda se obstina en caer de canto. Es la historia de la "resurrección" del Café Marrón.

Tortugas gigantes
Los medios ambientes isleños, justamente debido a su aislamiento marino han dado no pocas veces una flora y una fauna absolutamente diferentes al resto del planeta. El archipiélago de las Mauricio, en el medio de la nada del Océano Índico, no son una excepción, y aún lo podían haber sido más si la llegada de los europeos no hubiera significado la entrada de una manada de toros en una tienda de loza fina. En estas circunstancias, la introducción de cabras, cerdos, gatos, perros, conejos, zorros... y todo tipo de fauna extranjera, acabó por hacer auténtica ricia en la ecología propia de las islas, y entre ellas, la isla Rodrigues no se escapó del esquilme.

Ubicación de la Isla Rodrigues
En 1877, un botánico europeo que visitó la isla hizo un dibujo del Café Marrón (Ramosmania rodriguesii). El hombre, lo que no sabía era que iba a ser la última vez que se iba a documentar esta planta. La noticia del Café Marrón se fue perdiendo progresivamente hasta que esta planta fue dada por extinta definitivamente en los años 40 del siglo XX.Otra más a la saca de las extinciones y de ella nunca más se supo. Como siempre.

KEW Botanic Garden
En 1979, un profesor de biología que daba clase a niños de 12 años hizo el típico ejercicio de hacer recoger hojas y ramas a sus tiernas criaturas, con el fin de enseñarles la flora de la isla. La sorpresa se la llevó cuando uno de los críos, le llevó una rama de un arbusto que le llamó poderosamente la atención. Efectivamente, se trataba de una rama del extinto Café Marrón. Posteriormente se enviaron muestras al KEW Botanic Garden de Inglaterra, que confirmó el hallazgo.

Café Marrón
El profesor preguntó al niño de dónde la había sacado, y le dijo que de un arbusto de cerca de su casa. Cuando fueron a verlo vieron, que se encontraba cerca de las casas y al lado justo de una carretera... ¡El sitio mejor para vivir una planta en peligro de extinción! Empezaron a buscar más plantas, porque si había una, tenía que haber más, pero estaban equivocados...del Café Marrón tan solo había una planta. De golpe se encontraron con un valioso espécimen en peligro extremo de extinción en medio de una zona urbana.

Reproduciendo el Café Marrón
La noticia corrió como la pólvora y para proteger el arbusto se construyó una valla que no sirvió de mucho, ya que la gente, al saber que se trataba de algo raro, se lanzó a la rapiña de hojas, ramas y corteza. El bulo de que este árbol curaba la gonorrea y las resacas tampoco ayudó mucho a su conservación. Ello obligó a las autoridades a poner una segunda valla e incluso una tercera con alambre de espino, al mejor estilo valla de Melilla, con tal de proteger el pobre arbusto de las imbéciles garras de los seres humanos. Por suerte, se llevaron una serie de esquejes al KEW, donde consiguieron reproducirlos, pero con el inconveniente de que como eran todo clones de un único espécimen, las flores (similares al jazmín pero más grandes) no generaban semillas al no ser viable la autofecundación de las flores. La especie se condenaba a ser reproducida exclusivamente por los humanos.

Totalmente diferente que los adultos
A pesar de este inconveniente, los botánicos del KEW, no cejaron en el empeño de hacer reproducir sexualmente al Café Marrón, y finalmente, un día de 2003, tras 20 años de infructuosos intentos, consiguieron -aún no se explican porqué- que se generase una única baya que contenía semillas viables. Con todo el cuidado del mundo las sembraron y consiguieron que germinasen. Pero algo había fallado.

Hojas de color rojo
De aquellas semillas, empezaron a surgir plantas que no se parecían en nada a la planta madre. El Café Marrón destaca por sus hojas ovales de color verde oscuro del estilo de las magnolias y aquellas que salían eran rojas y alargadas como las de las adelfas . Con el tiempo, vieron que aquellas plantas, al llegar al metro de altura, cambiaba las hojas rojas y alargadas por las conocidas verdes y ovaladas. ¿Qué pasaba aquí?

Las hojas cambian a cierta altura
Tras estudiar la fauna autóctona de la isla Rodrigues, descubrieron que una de las especies animales que más había abundado en aquella isla eran las tortugas gigantes, las cuales habían sufrido el mismo camino que la selva que antaño cubría la isla, los loros, los estorninos, las cotorras, los gecos, etc, todos ellos endémicos y que habían acabado por desaparecer. Pero no todas las tortugas de la isla habían desaparecido y pudieron ver que estos animales se alimentan de las hojas verdes de las plantas que encuentran a la altura de su cuello y ataron cabos: el Café Marrón crecía en sus primeros estadios en color rojo para que las tortugas no se las comieran, y en cuanto sobrepasaban la altura de ataque de ellas, desarrollaban sus hojas verdes normales lejos de las fauces de las tortugas gigantes. Ingeniería biológica al borde de la extinción.

Las tortugas ni las huelen
En la actualidad, el Café Marrón está declarada como Especie en Estado Crítico de Extinción y está estrictamente protegida en la Isla Rodrigues, aunque visto lo visto, tan solo la chiripa y la concienciación de unos pocos de la necesidad de preservar un patrimonio natural prácticamente perdido, ha evitado que una especie dada ya por extinguida fuera nuevamente aniquilada por la estúpida creencia de que una planta -de la cual no se sabía nada en décadas- curaba la gonorrea y calmaba las resacas.

Definitivamente, nunca tantos tan tontos deberán tanto a tan pocos cuerdos.


Planta joven de Café Marrón


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martes, marzo 25, 2014

Jellyfish Lake o cómo bañarse entre medusas y no morir en el intento

Medusas en Jellyfish Lake
Cuando nadamos tranquilamente en el mar, pocas cosas nos asustan más que encontrarnos de cara con una medusa a corta distancia de nosotros. El hecho de tener un encuentro inesperado con uno de estos animales que ni oye ni siente, y que nos puede dejar como el alfiletero de un sastre si tocamos sus tentáculos, es una situación, como mínimo inquietante. Si esto pasa con una sola medusa... ¿se puede imaginar lo que puede ser nadar entre miles de estos bichos? Pues, en una isla en medio del Pacífico existe un lugar donde se puede bañar sin miedo en un sitio en que hay más medusas que agua. Se trata del Jellyfish Lake: el Lago de las Medusas.

Lago Medusa en la isla Eil Malk
En el Mar de Filipinas, entre Australia y Japón, existe el país insular de Palaos. Este país está formado por una miríada de islas e islotes de coral de todo tipo y tamaño cubiertas en buena parte por selva tropical. En uno de los archipiélagos que conforman el país, más concretamente en el de las islas Rocosas, se encuentra una isla que no destacaría demasiado de las demás si no fuese por tener un lago el cual está absolutamente infestado de medusas. La gracia es que, contrariamente a lo que pudiéramos pensar, estas medusas no son peligrosas para el ser humano y no producen urticaria.

Inofensivas para el ser humano
El lago de las Medusas, se trata de una acumulación de agua de unos 460 m de largo por 160 de ancho y 30 metros de profundidad que proporciona una superficie de 57 hectáreas de lago. El origen de ese cuerpo de agua lo hemos de buscar en las variaciones de nivel del mar en los últimos 12000 años que dejaron una pequeña zona de bahía interior sin conexión con el mar abierto. Esta separación propició que un trozo de mar quedara aislado del océano circundante, dejando dentro de si todo un universo de fauna marina que, de esta forma tuvo que ingeniárselas para seguir adelante o morir. Uno de los seres marinos que sobrevivió al aislamiento fue una especie de medusa particular llamada Medusa Dorada (Mastigias cf. papua etpisoni).

Urticantes comparaciones
La Medusa Dorada se adaptó a la laguna salobre que se había formado gracias a una serie de microorganismos que encontraron en esta "charca" un terreno propicio para su desarrollo, convirtiendo a estos microorganismos en su forma básica de alimento. Esta inesperada fuente de alimento prácticamente inagotable, junto a la falta total de depredadores marinos, hicieron que las medusas suprimieran progresivamente sus células urticantes de sus tentáculos por otras igual de funcionales, pero menos agresivas, con las cuales atrapar el zooplancton del que se alimentaban. Todo este cóctel biológico diferenciado hizo que mientras que sus parientes marinas cercanas -tanto biológicas como de localización- dejan seco a cualquiera con solo tocarlas, en esta laguna puedas bañarte entre ellas a cuerpo gentil sin temer el quedarnos con la piel como un saco de nueces.

Esta particularidad hace que el lago de las Medusas sea una zona turística de primer orden para Palaos al atraer a miles de turistas al año para disfrutar de la sensación de un baño especial entre medio de las medusas inofensivas. Aunque, como toda cara tiene su cruz, no todo es tan bonito como parece.

Sólo el buceo está permitido
Efectivamente, en este lago, el submarinismo está permitido -y promocionado- pero con unas ciertas limitaciones, derivadas del hecho de que no está permitido el submarinismo con botella de oxígeno, por lo que queda reducido a poder bucear a pulmón libre con tubo. Ello atiende a dos razones básicas, la primera, a que las burbujas de aire que desprenden los aparatos de respiración submarina son susceptibles de ser atrapados por los cuerpos de las medusas, produciendo su muerte en poco tiempo; y la segunda, por una razón bastante más letal, sobre todo para los submarinistas.

Medusa Dorada
Este lago, si bien tiene un cierto contacto con el mar a través de fisuras en las rocas que lo envuelven, no tiene una renovación continua de su agua. Ello ha producido que las capas inferiores de la laguna (a partir de 15 m de profundidad) estén formadas por un agua con muy poco oxígeno y cargada de sulfuro de hidrógeno. Este sulfuro de hidrógeno, es muy tóxico para el ser humano ya que puede ser absorbido por la piel, pudiendo provocar envenenamientos severos después de un tiempo en contacto con él. Es justamente para evitar que los submarinistas puedan intoxicarse con esta capa de agua venenosa que se prohíbe el uso de escafandras autónomas.

Sea como sea, el Lago de las Medusas es un auténtico espectáculo de la naturaleza único en el mundo, hasta tal punto, que mereció ser catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012. Un lago sin parangón donde las leyes de la evolución habrían encandilado al mismísimo Darwin.

Una temeridad solo permitida en el Lago de las Medusas

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lunes, marzo 24, 2014

El rey de España llamado Paquita

Francisco de Asís
Los reyes y reinas, hasta hace muy poco, no sabían lo que era casarse por amor. Las bodas reales eran meros mercadeos de territorios y súbditos al mejor postor, por lo que los enlaces matrimoniales entre los reyes estaban absolutamente pactados en mor del juego de poderes y los intereses del momento. Estos casorios contra natura sometían a los recién casados a situaciones surrealistas (ver Las "fogosas" noches de boda de los reyes europeos) y hacían parejas de lo más estrambóticas. Tal es el caso que se dio a mediados del s. XIX, en que durante 22 años España tuvo un rey llamado Paquita. Y no, no me he equivocado de géneros.

Fernando VII
En la convulsa España de principios del s. XIX, la monarquía española era cualquier cosa menos estable y apacible. El rey Fernando VII, a parte de idas y venidas de Francia a cargo de Napoleón, se las vio y deseó para tener un descendiente directo con el cual evitar el acceso al trono de su hermano Carlos María Isidro (el de los carlistas). Cuando al final lo consiguió, tuvo la "suerte" de que era mujer, con lo cual no podía heredar el trono, y, encima, al pobre Fernando VII le quedaban dos telediarios. A pesar de ello, cambió la ley e hizo que las mujeres pudieran heredar el trono -para orgullo y satisfacción del eterno aspirante Carlos, claro está. Esta niña tiempo a venir, se convertiría en la reina Isabel II, la cual reinaría en España desde 1833 al 1868.

Cuadro de Isabel II
Los follones por la sucesión se sumaron al problema de que cuando el rey murió, Isabel II tan solo tenia 3 años, por lo que no podía reinar a pesar de ser reina y no fue hasta los 13 años cuando se le dio la mayoría de edad, en un país que era un auténtico caos por las luchas por la regencia. La verdad sea dicha que Isabel II, reinar reinaba poco, ya que todo lo llevaba el bidé lleno de pirañas que era su corte, por lo que ella, no muy ducha como era en intelectualidades, decidió desarrollar otras habilidades un tanto... casquivanas. Dicho de otra forma, que de política de país, nada, pero de política de cama, una auténtica enciclopedia.

Francisco de Asís de Borbón
En esta real precocidad, la corte decidió que a la reina se la tenía que casar cuanto antes y no se le ocurrió otra cosa más que casarla a los16 años con un primo hermano suyo, Francisco de Asís de Borbón (hijo de Luisa Carlota de Borbón, la del Canal de la Infanta), que era 8 años mayor. Hasta aquí no tendría más importancia, pero el problema es que el hombre... era homosexual.

Cuando Isabel II se enteró de quién le había tocado "en gracia", le faltó tiempo para gritar... "¡Noooo! ¡Con "Paquita", noooooo!". La homosexualidad entonces no estaba tolerada, pero poner puertas al campo resulta imposible y Francisco de Asís -Paquita Natillas para el pueblo- más que un campo eran las Grandes Llanuras para la opinión pública española.

El pobre hombre, pasaba por ahí
Evidentemente y habida cuenta el peculiar enlace entre una mujer que rozaba (si no traspasaba ampliamente) la ninfomanía y un gay, el matrimonio no pegaba ni con cola, y la "pobre" Isabel se quejaba amargamente de tenerse que acostar en la noche de bodas con alguien que dormía con más encajes que ella.

Foto de circunstancias
Sea como sea, se mantuvieron unidos durante todo el reinado y, como cosa habitual, cada uno se buscó la vida -sexual- más allá de los momentos protocolarios. Isabel II se trajinaba a todo lo que se le ponía por delante, mientras que "Paquita" encontró la estabilidad emocional con Antonio Ramón Meneses, posiblemente como contraposición extrema a la licenciosa vida de su mujer. Los embarazos y los abortos eran continuos, y de los padres más variopintos del mercado político y militar español.

Naturalidad total
A pesar de ello, y oficialmente, el matrimonio tuvo 12 hijos, de los cuales tan solo sobrevivieron cinco. Francisco de Asís, ya puestos a pasar por el aro, confirmó la "autoría" de tan concurrida prole a pesar de que actualmente existe una seria duda razonable sobre la paternidad real de todos sus descendientes. Hasta tal punto era evidente que los mentideros cuentan que la propia Isabel II le dijo a su hijo, el posterior Alfonso XII, que por sus venas, la única sangre real que corría era la de su madre. El colmo ya llegaba de la mano del rey regente, el cual llegaba a avisar a su mujer de que uno de sus amantes le ponía los cuernos. En fin... de oreja, rabo y vuelta al ruedo.

Isabel II, la frescachona
El caos interno del país hizo que Isabel II fuera derrocada en 1868, instaurándose la Primera República Española y haciendo que la familia real se trasladase al exilio en Francia. A partir de ese momento, las obligaciones monárquicas entre la pareja dejaron de existir, por lo que dejaron de convivir bajo el mismo techo. Francisco de Asís, "Paquita", el rey (consorte) de España, se dedicó a su querido Meneses y la ex-reina, a tener la entrepierna ocupada y a malmeter en la política española desde el exilio. Fue el fin de una pareja fruto de las circunstancias, los intereses creados y la represión moral en que, sin dudarlo un instante, el elemento a priori más díscolo -Paquita- acabó por ser el más sensato y honesto.

Actualmente Francisco de Asís, muerto en 1904, yace en el Panteón de los Reyes del Monasterio del Escorial, como fruto de una ironía de la vida (o de la mala leche de alguien), rodeado de todas las reinas consorte allí enterradas. 



Satírica imagen de la corte de Isabel II 
("Los borbones en pelota" de Gustavo Adolfo Becquer y hermano) 
 

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viernes, marzo 21, 2014

Lago Albano: ingeniería romana para drenar un volcán

El lago Albano
Cuando hablamos de volcanes cercanos a las ciudades, rápidamente se nos viene a la memoria el ejemplo de Nápoles, con el Vesubio en sus cercanías. Sin embargo, en Italia no es el único ejemplo, y la propia capital, Roma, se encuentra con un aparato volcánico a menos de 20 kilómetros de su centro, aunque eso sí, a diferencia del Vesubio, este no está activo y el fondo de su cráter está ocupado por el lago volcánico más profundo de Italia; un lago que dio un susto tremendo a las poblaciones circundantes 400 años antes de Cristo y que dio pie a la construcción de una infraestructura sorprendente incluso para los ingenieros de hoy en día. Se trata del emisario del Lago Albano.

Entrada del túnel
El lago Albano, con sus 175 metros de profundidad, ocupa un conjunto de dos cráteres volcánicos unidos e inactivos, formando una cuenca ovalada de unos 3'5 km de largo por 2'3 km de ancho, situada a 293 m sobre el nivel del mar, si bien las paredes del cráter alcanzan los 949 m en el monte Cavo. Esto, en principio, no lo diferencia en demasía de otros lagos parecidos, pero entre el 23 de julio y el 24 de agosto del año 398 antes de Cristo, un evento inesperado dejó claro que el lago Albano no era nada normal.

Representación de Piranesi (s. XVIII)
Cuentan las crónicas antiguas (Tito Livio, Plutarco, Seneca, Cicerón, Plinio el Viejo y otros) que un día, sin previo aviso, las aguas del lago Albano empezaron a subir sin explicación aparente. No había llovido recientemente y todos los cursos de agua estaban con niveles inferiores a lo normal en aquella época, por lo que el hecho resultaba extraordinario. El agua, si bien subía de forma tranquila, lo hacía rápidamente, pudiéndose ver como lo hacía a simple vista, hasta que llegando al borde del cráter, en la zona más baja del mismo y en la vertiente que daba hacia Roma, rompió el borde que lo confinaba y se precipitó en forma de avenida arrasando todo lo que encontró a su paso. El agua llegó hasta el Tíber, dejando todo un rastro de muerte y destrucción

Entrada embosquinada
En aquella época, los romanos estaban asediando la cercana ciudad etrusca de Veyes, por lo que consideraron el evento un augurio y enviaron a una serie de mensajeros a consultar el Oráculo de Delfos a ver que es lo que les decía. El oráculo, haciendo más alarde de cordura que de precognición, les dijo que hicieran un canal de drenaje en una de las vertientes y desviasen el curso del agua hacia el mar... y que así vencerían a los etruscos (alguna cosa tenia que decir para mantener la clientela ¿no?).

Amarillo: túnel. Azul: zona más baja del cráter
Los romanos, ni cortos ni perezosos, excavaron a 70 metros por debajo del nivel del vaso del lago, un túnel de 1200 metros de largo, 1.20 metros de ancho y dos de alto que con una pendiente de 0.12% atravesaba el cráter del volcán y lo llevaba hasta la orilla del lago, drenando el exceso de agua del lago cuando a éste le daba por variar su nivel por las buenas y llevándola hasta el mar por el camino más corto y menos problemático. Todo un prodigio de la ingeniería que aún hoy funciona y que ha permitido que el lago haya mantenido su nivel sin pasar de los 293 m desde entonces.

1200 m de longitud
El origen de estas subidas repentinas del nivel del agua del lago se han de buscar en el hecho de que si bien los volcanes subyacentes están inactivos, no están extinguidos, por lo que aún existe una cierta actividad volcánica bajo de ellos. Ello hace que hoy día, aún se detecten diversos puntos dentro del lago desde donde se emiten grandes cantidades de dióxido de carbono. Este vulcanismo remanente provoca que, sobretodo ligados a terremotos, se produzcan emisiones de este CO2 y aguas calientes hidrotermales a presión que empujan el nivel del agua hasta el borde -en este caso hasta el drenaje romano- haciendo desbordar el cráter.

Ingeniería romana
No obstante, y para ser exactos, el drenaje romano funcionó hasta 1980, ya que desde entonces se ha producido una bajada del nivel del lago según parece relacionada, no con episodios volcánicos, sino con un exceso de explotación de los recursos hídricos de la zona. Una sobreexplotación de los recursos hidráulicos que, pudiera tener unas consecuencias catastróficas para las poblaciones vecinas, no por falta de agua -como pudiera fácilmente imaginarse- sino que al disminuir la lámina de agua que hace de tapón del cráter, no habría suficiente agua para absorber un aumento inesperado de las emisiones de CO2, pudiendo producir una letal nube de gas carbónico que acabase por asfixiar todo lo que encontrase a su paso... Roma incluida.

En conclusión, los romanos supieron dar una solución imaginativa y práctica a un problema grave que les acechaba y que ha funcionado durante más de 2000 años. Curiosamente, en los últimos cuarenta, cuando más ha aumentado el conocimiento de nuestro planeta, resulta que nosotros mismos nos estamos poniendo en peligro por nuestra inconsciencia.

Posiblemente no hayamos avanzado tanto en los últimos dos mil años.


Salida del Emisario del lago Albano

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