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martes, abril 29, 2014

El desierto donde el diablo juega a las canicas


Las Canicas del Diablo
Australia, medio isla, medio continente, es una de las regiones más especiales del mundo. El hecho de ser tan grande y tan aislado han desarrollado en ella toda una fauna endémica y una serie de paisajes que difícilmente se pueden encontrar en otros parajes en el mundo. Una de estas zonas curiosas y poco conocidas en pleno centro de Australia, en el medio de la nada más absoluta, a 100 kms del pueblo más cercano, podremos encontrar el paisaje de Las Canicas del Diablo.

Las Devil's Marbles (Canicas del Diablo en inglés) o Karlu Karlu en idioma aborigen ocupan una extensión de unos 18 km2 en el interior del llamado Territorios del Norte, a unos 100 km al sur del pueblo de Tennant Creek. Esta zona -que recuerda vagamente a La Pedriza de Madrid- se caracteriza porque, repartidas por toda ella, se encuentran una miríada de bloques redondos de granito con una sorprendente forma esférica, con tamaños que oscilan entre los 50 cm y los 6 metros de diámetro, con la característica añadida de que muchas de ellas se encuentran en un equilibrio más que precario.

Estas "canicas" desde antiguo han sido veneradas como sagradas por las tribus aborígenes del centro de Australia, ya que, según la leyenda, el diablo Arrange se estaba haciendo una trenza ritual de los hombres aborígenes, cuando se le cayó un mechón de cabello al suelo, dando origen a estas curiosas formas pétreas. Sin embargo el origen de la formación es un poco menos romántica.

Formado hace unos 1700 millones de años, el escudo australiano está formado por una intrusión de magma desde el manto que no llegó a salir a la superficie, convirtiéndose cuando enfrió en una masa granítica. Los movimientos telúricos del desplazamiento de la Placa Australiana así como la descompresión por la erosión de los sedimentos depositados encima, produjeron el agrietamiento y fragmentación del granito subyacente. Éste, al entrar en contacto con los agentes ambientales se fue erosionando siguiendo las fracturas preexistentes y dando origen, al cabo de los milenios, al curioso paisaje de Devil's Marbles.

La zona de las Canicas del Diablo, fue declarada Reserva en 1961, y con los años ha ido cambiando de denominación hasta la actual Devil's Marble Conservation Reserve (Reserva de conservación de Devil's Marble), adoptada en 2011. En la actualidad la gestión de la reserva la efectúan al alimón la Traditional Aborigin Owners (Propietarios Aborígenes Tradicionales) y el Servicio de Parques y Fauna Salvaje de los Territorios del Norte.

En definitiva, un paraje insólito en el cual, la tranquilidad está asegurada. Eso sí, llévese usted su agua y su combustible, porque si no, el diablo seguro que se lo llevará a hacer una partida de canicas con él.


Algunas "canicas" son realmente grandes

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lunes, abril 28, 2014

La conspiración de Andalucía para independizarse de España

Andalucía cuando Felipe IV
Pocas regiones pueden considerarse más españolas que Andalucía. Su folclore, su arte, su iconografía, ha pasado a ser, por arte del marketing dedicado a captar turistas extranjeros atraídos por la alegría y afabilidad andaluza -en contraste con la sosería extrema de todo el resto de pueblos de España-, sinónimo del más profundo espíritu español. No obstante, esta identificación Andalucía=España es algo relativamente moderno, porque en el siglo XVII, una conspiración de diversos nobles andaluces pudo llevar a la independencia de Andalucía de la corona española y a la consecución de un rey andaluz.

El rey Felipe IV
Estamos en 1640 y al rey Felipe IV le crecen los enanos en todos sus territorios. Heredero del gran Imperio español, las continuas guerras en que se metieron sus predecesores -costumbre que él continuaría- habían llevado a dilapidar la inmensa fortuna que llegaba de las Américas, obligando a poner unos tributos altísimos sobre todo a Castilla, ya que era la parte del reino que administraba directamente al no tener las limitaciones de las cortes de los otros reinos que componían su corona, a la sazón, Aragón, Cataluña, Valencia, Portugal, Sicilia, Flandes, etc...que se regían por sus propios fueros. No se beneficiaban del comercio con América, pero limitaban al extremo su aportación a las veleidades de la corona, lo cual ponía de muy mala leche a Felipe IV y, lo que es peor, a su segundo, al Conde-Duque de Olivares.

Guerra dels Segadors
Más arruinados que Don Pepito, al Conde-Duque se le ocurrió la genial idea de forzar la máquina y, por las buenas o por las malas, reducir todos los territorios a las leyes de Castilla, de tal forma que pudiera "sablear" a todos por igual y seguir con su política de "me-peleo-con-todo-el-mundo" que estaba llevando a la ruina a todo el imperio. Y haciendo amigos por todo el reino estaba Olivares cuando el pueblo se puso de uñas, provocando que Flandes continuara su revuelta, que Catalunya se revolucionase con su Guerra dels Segadors y que Portugal luchara por su independencia.

Joao IV de Portugal
Andalucía no era una excepción, y el pueblo, si hubiera pillado al Conde-Duque por banda, también le hubiera hecho un bigote nuevo, pero no había llegado a los extremos de catalanes o portugueses. Sin embargo, no pensaron lo mismo el duque de Medina-Sidonia y el marqués de Ayamonte, los cuales decidieron que hasta ahí podían llegar con los agravios de Olivares y Felipe IV. Portugal se había autoproclamado independiente, nombrando rey al duque de Braganza con el nombre de Juan IV y Felipe IV ordenó al IX duque de Medina-Sidonia que armara un ejército de 10.000 andaluces y se fuera a la frontera con Portugal para darle la del pulpo, pero el duque no estaba muy por la labor, y más si tenía en cuenta que su hermana, casada con el duque de Braganza, había pasado a ser reina de la noche al día

El Medina-Sidonia se hizo el remolón todo lo que pudo y más, y todo eran pegas para poder organizar el ejército, avisando puntualmente al nuevo regente portugués -a la postre su cuñado- de las intenciones de la corona española. En agradecimiento, Juan IV le ofreció todo su apoyo para vencer a las tropas del rey de España, habida cuenta que en tantos frentes estaba metido, y tenía tan poco dinero para gastar que más que un ejército parecería una panda de escuderos. El duque de Medina-Sidonia estableció contactos con otros nobles andaluces en busca de apoyos, encontrando la del marqués de Ayamonte el cual le habría propuesto primero el levantamiento. Asimismo, contactó con holandeses y franceses los cuales, llegado el momento, proveerían sendas flotas que apoyarían las intenciones de los nobles andaluces. Pero algo se iba a torcer.

El Conde-Duque de Olivares
Ante tanto pasotismo para armar el contraataque, Olivares tenía la mosca tras la oreja y su servicio de inteligencia -formado básicamente por funcionarios y curas- interceptó un mensaje entre el de Ayamonte y el de Medina-Sidonia en que hablaban de los preparativos durante el verano de 1641. El conde-duque llamó al de Medina-Sidonia a Madrid al enterarse, y el otro, viéndose descubierto, muy educado él, excusó su presencia por cuestiones de salud. La idea era hacer tiempo para que las tropas francesas y holandesas llegasen en su ayuda, pero no llegaron jamás, obligando al duque de Medina-Sidonia a personarse en Madrid y, confiando en su relación de parentela (lejana) con Olivares, confesó sus intenciones.

Humillación del duque ante Felipe IV
El duque de Medina-Sidonia y el marqués de Ayamonte fueron encarcelados y, se acusaron mutuamente de ser los instigadores. Medina-Sidonia fue obligado a pagar una fuerte multa y a no comandar ningún ejército en Andalucía y se encarceló de por vida al de Ayamonte, ya que -según su confesión- no pretendían autoproclamarse reyes, sino organizar una república. Eso, por lo visto calmó a Felipe IV y le evitó el cuello al marqués de Ayamonte. Sin embargo, en 1648 se destapó un intento similar desde Aragón y Felipe IV, 7 años después de los hechos andaluces, decidió cortarle el "gavis" al de Ayamonte para dar ejemplo.

La jugada le salió mal a los nobles andaluces, los cuales se movieron a espaldas de un movimiento popular que les hubiera dado apoyo debido al hartazgo de tener que soportar las cargas impositivas abusivas a las que se veían obligados (recordar que Andalucía era parte del reino de Castilla) y a espaldas de las altas élites de la nobleza andaluza que no estaban por la labor de oponerse al rey. Ello hizo que se centraran en unos apoyos extranjeros que no llegaron y que acabaron por significar la imposibilidad de tirar adelante con su idea de, siguiendo el mismo camino que Portugal, conseguir que Andalucía fuera un país independiente.

¿Se imagina que lo hubieran conseguido?


El IX duque de Medina-Sidonia, casi rey de Andalucía

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viernes, abril 25, 2014

El punto más lluvioso de España en medio de la España más seca: Grazalema

El Torreón
La Península Ibérica no es que destaque en exceso por su pluviometría, pero si hemos de escoger cuales son las zonas más lluviosas, sin equivocarnos demasiado el común de los mortales nombraría el Pirineo, la Cornisa Cantábrica, Galicia o el norte de Portugal. Estas zonas norteñas, por sus valles verdes, cielos grises y tierras húmedas, sin duda nos darán la sensación de ser las zonas más lluviosas de toda la península, por simple contraste con los áridos paisajes que podemos encontrar más al sur. Sin embargo, y aunque parezca imposible, la zona más lluviosa la hemos de buscar casi a 1000 km al sur de los sitios antes citados, ya que se producen inesperadamente al sur de la seca Andalucía, a un paso de Marruecos, en la Sierra de Grazalema.

El pueblo de Grazalema
La Sierra de Grazalema es un macizo cárstico que poca gente de fuera de la zona sabría colocar sobre el mapa, aunque si les digo que Jesulín de Ubrique nació en las cercanías, posiblemente ya les daré un referente más popular. Efectivamente, esta sierra montañosa se ubica en la provincia de Cádiz, cerca del límite con la provincia de Málaga, y destaca por sus cumbres que alcanzan los 1654 metros en la cima del Torreón. Pero... ¿cómo es posible que una zona tan al sur pueda ser tan lluviosa? Aunque le suene raro, todo tiene su razón de ser.

Ubicación de la Sierra de Grazalema
La sierra de Grazalema, a pesar de encontrarse en una zona tan al sur y tan alejada de lo que podríamos entender la "España húmeda" (con permiso de Portugal y Andorra, se entiende), se halla en una zona estratégica para poder ser el lugar con más precipitación de la península. Para empezar, se encuentra a tan solo 80 km en linea recta del Golfo de Cádiz y, para continuar, son las primeras montañas que se hallan en este recorrido. Todo ello hace que los frentes borrascosos y llenos de humedad que llegan directamente desde el Atlántico se encuentren de bruces con una muralla montañosa de más de 1600 metros que les obliga a elevarse y a enfriarse, provocando unas lluvias intensísimas que son las culpables de los 2200 litros por metro cuadrado de media anual que se registran...a pesar de que el cambio climático está haciendo de las suyas.

La Garganta Verde
No obstante, y a pesar de esta elevada humedad, la Sierra de Grazalema no destaca por una verdor extrema que nos hiciese recordar los hayedos de los Picos de Europa y ello está producido porque su climatología dista mucho de ser regular. Las lluvias se producen sobre todo durante el invierno, con puntas que pueden sobrepasar los 350 litros en un solo día y que mantenidos diversos días pueden dar acumulaciones de impresión. Como contrapunto, al estar cerca (50 km) del Mediterráneo, el clima en verano es muy seco, pudiéndose llegar a medias mensuales de 5 o 6 litros de lluvia, lo cual hace que, junto a un paisaje calcáreo que no retiene el agua, tanto la vegetación como los ríos sufran un estiaje muy fuerte que lo hace proclive a los incendios forestales. Aún, a pesar de ello, Grazalema sostiene una gran biodiversidad y uno de los bosques de pinsapos más importantes de la península lo cual le ha hecho merecedor de ser declarado en 1977 Reserva de la Biosfera por la UNESCO y Parque Natural por la Junta de Andalucía en 1988.

Pinsapar de Grazalema
Los 2200 litros de media anual, si bien pueden parecer mucho, sobre todo si los comparamos con las pluviometrías de Barcelona (590), Sevilla (534) o Madrid (470), han disminuido bastante en los últimos años, ya que se ha producido un retroceso de las cantidades de lluvia recogida. Lejos quedan los 4385 litros de 1963, en comparación de los 1775 del año 2012, lo cual ha hecho que se monitoricen con especial atención los cambios que se produzcan en la zona debido a la alteración global del clima.

Sea como sea, las 53.411 ha que componen el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, son un pequeño y rarísimo paraíso de roca, agua y vida que bien vale la pena visitar y conservar para las generaciones venideras.



El buitre leonado, uno de los habitantes de Grazalema


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jueves, abril 24, 2014

¿Sabe porqué se nos pega la cortina de baño?

Uno de los pequeños placeres que nos da la vida es el hecho de poder tomarse una ducha calentita cuando estamos cansados. Ese agua caliente cayéndonos por encima, ese jabón acariciando suavemente nuestra piel... ¡y esa cortina de ducha que no hay forma de quitárnosla de encima ni a pescozones! Efectivamente, el contrapunto a la agradable sensación de la ducha es la cortina de ducha la cual, por mucho que hagamos, acabamos siempre por tener enganchada encima nuestro y estropea tan relajante momento, llevando a la gente a hacer caros desembolsos para sustituirla por una inmóvil y sólida mampara de baño. Pero...¿a qué es debida esta imparable atracción de la cortina hacia nuestro apolíneo (ejem) cuerpo? La termodinámica, ya le adelanto, tiene mucho que ver en este asunto.

Dejar correr un poco el agua hasta que salga caliente, meternos en la ducha y correr la cortina del baño para que no salpique es parte del ritual que hemos de seguir para ducharnos. Es justamente en el momento que cerramos la ducha con la cortina cuando damos al interruptor que va a hacer que esta cortina se va a ver atraída inexorablemente hacia nosotros. Veamos qué es lo que pasa.

Cuando abrimos el grifo de la ducha, si no es que es un asceta y le gusta ducharse con agua fría, el agua sale a presión por la "alcachofa" a una temperatura que -según los gustos- puede oscilar entre los 30 y los 40 grados y desde una cierta altura. Este agua caliente a presión, y en cierta parte vaporizada por esta misma presión, desplaza a la vez que calienta el aire encerrado dentro del habitáculo que hemos improvisado para ducharnos, situación que nos produce la agradable sensación que notamos. Sin embargo, como bien sabrá, el aire caliente pesa menos que el frío por lo que la tendencia es que este aire calentado suba hacia el techo escapando por la parte de arriba de la ducha, la cual normalmente no está cerrada. Y aquí está el quid de la cuestión.

El cuarto de baño donde se ubica la ducha, si bien puede estar a temperatura ambiente o bien calentada por la calefacción, lo más normal es que se encuentre a una temperatura notablemente inferior a la del agua que sale por la ducha y, por ende, del aire que nos envuelve dentro de ella. Ello provoca que se genere una corriente de circulación del aire entre el aire caliente que asciende de dentro de la ducha y el aire más frío y pesado que hay a ras de suelo, el cual tiende a rellenar el vacío que deja el aire caliente al ascender. O dicho de otra forma... que hemos convertido la ducha en una auténtica chimenea. Para comprobarlo, puede encender un mechero (¡¡ojo que puede ser peligroso!!) y acercarlo a la cortina cuando alguien se está duchando, verá como la llama va hacia adentro de la ducha en la base y hacia afuera en la parte de arriba.

Es entonces cuando éste aire frío a ras de suelo, en su afán de rellenar el espacio dejado por el aire caliente en ascenso dentro de la ducha, empuja la cortina hacia nosotros queramos o no. No obstante, esto no es todo, ya que éste acercamiento "irresistible" se ve acelerado por la electricidad estática que el agua adquiere, debido al frotamiento al salir a presión por los agujeritos de la alcachofa, y que al caernos por encima atrae la cortina en el momento en que se acerca "peligrosamente" a nuestro cuerpo... estorbándonos en nuestro momento de higiénico relax.

Todo este más o menos incómodo fenómeno acaba en el momento en que corremos, aunque sea mínimamente, la cortina para salir, ya que estaremos eliminando el "efecto chimenea" que creaba la improvisada circulación del aire dentro de la ducha e igualando las temperaturas del aire dentro del cuarto de baño.

En definitiva, algo tan simple como tomar un baño desata todo un cóctel físico que acaba por aguarnos un poco la fiesta de un momento de solaz y relax personal. Sea como sea, por mucho que le sea un mínimo incordio y no tenga ganas de gastarse lo que cuesta poner una mampara, no sea como Santa Silvania (ver Silvania, la santa que no se lavó jamás) y hágalo de vez en cuando. Usted lo agradecerá..., y los demás, más.



Un engorroso problema que cada uno apaña como puede

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miércoles, abril 23, 2014

El prodigioso caso de la medusa inmortal

Turritopsis nutricula
Ser inmortales, ha sido el sueño desde siempre del ser humano, el cual, como todo el resto de seres vivos del planeta se ve obligado a morir más tarde o más temprano como parte de la degeneración de la maquinaria genética que nos forma. Para poder salvar este escollo, la vida se ha inventado la reproducción (ya sea sexual o asexual) como forma de poder prolongar en el tiempo la existencia de la vida, que de otra forma tendría una fecha de caducidad más bien cercana ya que todos los seres vivos hemos de morir... o eso se pensaba hasta ahora. Para su sorpresa, le informo que hay un pequeño bicho, una medusa, que ha conseguido desarrollar una estrategia para esquivar la visita de la Parca al margen de cualquier tipo de reproducción. Le invito a conocer su secreto.

Ciclo de la vida reversible
Imagínese que usted es una persona normal (¡haga el esfuerzo, venga!). A partir de un espermatozoide y un óvulo se desarrolla un embrión y un feto hasta el momento en que nace, en que se convierte en una personilla un tanto cabezona. El crecimiento continúa, pasando por la niñez, la adolescencia, la madurez, e iniciando un proceso de degeneración que culmina con la vejez y la muerte. Pues bien, imagínese que cuando está a punto de morir, su cuerpo comienza a deshacer el camino andado y se vuelve progresivamente más joven. De la vejez, pasa a la madurez, de aquí a la adolescencia y de aquí a la niñez, donde se para el rejuvenecimiento y vuelve a envejecer como si nada hubiese pasado, creando un ciclo sin fin donde el mismo individuo se desarrolla e involuciona tantas veces como sea necesario. Este es, justamente, el secreto de la inmortalidad de la medusa Turritopsis nutricula.

4 o 5 mm de diámetros de inmortalidad
La Turritopsis nutricula es una pequeña medusa acampanada de escasamente 4 o 5 mm que puede llegar a tener unos 90 tentáculos en su etapa adulta. Es originaria del Caribe, si bien está distribuida por todos los mares cálidos del planeta -incluido el Mediterráneo- en buena parte propiciado por las cargas y descargas de lastre de los barcos mercantes en trasiego por todo el mundo. En principio, a parte de ser una medusa pequeña, no se diferenciaría de cualquier otra, ya que sigue el ciclo normal de desarrollo de las medusas, es decir, los huevos fertilizados se posan en el suelo, crecen y cuando llegan  a un punto, se separan de sus pies y vagan por el mar donde se reproducen (hay medusas y "medusos"), generando huevos que vuelven a cerrar el ciclo, muriendo posteriormente como todo hijo de vecino. Sin embargo, los científicos han detectado que nuestra medusa "inmortal", en según qué circunstancias adversas, a partir de un cambio en las células que forman su cúpula (conocida científicamente como "umbrela") es capaz de volver atrás y desde la fase "flotante", retroceder en el desarrollo y volverse a fijar en el suelo actuando como si fuera un huevo de medusa normal y corriente. 

Desarrollo de ida y vuelta
Esta circunstancia, tras experimentos efectuados por biólogos de la Universidad de Pensilvania, se ha visto que es repetible tantas veces como sea necesario, lo que significaría que este pequeño animal habría encontrado la fuente de la eterna juventud... al menos en teoría, porque en la práctica es un tanto distinta.

Inmortalidad limitada
La realidad es que, si bien tiene esta capacidad de autoregeneración, no está libre de los azares normales de la vida, o lo que es lo mismo, que los depredadores se los pueden comer, pueden padecer accidentes y están a merced de la intemperie y enfermedades como cualquier ser vivo. Es la combinación entre la reproducción sexual y esta regeneración celular, junto con la redistribución gracias a la mano del hombre la que ha conseguido que una turritopsis de las costas españolas, otra del Caribe y otra del mar del Japón puedan llegar a tener el mismo código genético.

Esta capacidad de inmortalidad ha hecho que muchos alarmistas hayan puesto el grito en el cielo por la posibilidad de estar frente a una auténtica invasión del planeta dada su capacidad de proliferación. Aunque, si usted es de los que piensa así, le recomiendo que no se preocupe demasiado: La actividad del ser humano es mucho peor y, éste, si que tiene capacidad de destruir el planeta... incluso al único ser inmortal que existe sobre su superficie.


Turritopsis nutricula, el único ser inmortal de la Tierra

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martes, abril 22, 2014

Silvania, la santa que no se lavó jamás

Silvania, una santa un tanto "guarri"
Pocas cosas hay más placenteras para los sentidos que el encontrarse en un atestado metro y disfrutar del perfume embriagador de alguien a quien el agua, sencillamente, le da alergia. Es en esos momentos cuando te preguntas cómo puede ser que en una sociedad como la actual, en que quien más quien menos se ducha cada día y en que el consumo de agua doméstico es un verdadero problema medioambiental, haya gente a la que el jabón le produzca la misma aversión que un crucifijo para Drácula. Sin embargo, este punto de vista de la higiene personal es algo muy moderno, sobre todo relacionado con la generalización del agua corriente durante el siglo XX, porque en otras épocas no fue así ni remotamente, dándose el caso de gente que no solo no se lavaba, sino que incluso se jactaba de no haberlo hecho nunca. Tal fue el caso de Santa Silvania, la cual -tan virtuosa como guarra- fardaba de que en toda su vida tan sólo se había lavado las puntas de dos dedos. Increíble, pero cierto.

Imperios Romanos
Silvania (más conocida como Santa Silvia de Aquitania) vivió en el siglo IV, a las postrimerías del Imperio Romano de Occidente. Era cuñada de Flavio Rufino, ministro de Teodosio el Grande (último emperador romano que reunió brevemente bajo su poder el Imperio Romano de Occidente y de Oriente), y si bien era muy inteligente, y según algunos textos una de las mujeres más doctas de la época, era una auténtica "hooligan" del cristianismo. Se dedicó a viajar por todo el próximo oriente, visitando monasterios y lugares santos, haciendo gala de una gran virtud, misticismo, y siendo un ejemplo para todos. No obstante, este misticismo exacerbado justamente le impedía ver el agua ni en pintura: el tomar el más mínimo baño era considerado pecado.

San Onofre
Efectivamente, los primeros cristianos, precisamente para marcar distancias con las tradiciones paganas del antiguo Imperio Romano, el cual estaba en franca decadencia, se opusieron diametralmente a todo lo que eran las costumbres romanas más arraigadas, tal como fue la costumbre del culto al cuerpo y, dentro de ella, los periódicos baños termales. De esta forma, los cristianos más recalcitrantes y ascetas, empezaron a presionar a la primigenia sociedad cristiana para que, en beneficio del alma, no se cuidara el físico absolutamente nada. Ello implicaba la prohibición del uso de maquillajes, ungüentos de belleza, perfumes, el cambio de ropa -excepto porque se rompieran- y ni tan solo lavarse, ya que el lavarse era un símbolo pagano, o lo que es lo mismo, una actividad del diablo

Santa María Egipciaca
Silvania, como auténtica "talibán" del cristianismo, seguía a pies juntillas estos preceptos y se cuenta que durante uno de sus viajes (hacia el 380 d.C.), hablando con un joven obispo -el cual osó remojarse las manos y los pies debido a la calor- le recriminó que ella, en sus 60 años de vida, e incluso a pesar de haber estado enferma y haberle recomendado los médicos que se bañara, jamás había tocado el agua más allá de las puntas de los dedos. Y esta última "licencia" era porque, en el momento de dar la hostia consagrada, los dedos habían de estar limpios para poder tocar el "cuerpo de Cristo" que si no, ni eso. Obvia decir que, si hubiera vivido en nuestros días, la hostia la hubieran recibido nuestras narices, porque estar a menos de una legua de ella hubiera sido una auténtica proeza.

San Jerónimo
Esta aversión a la higiene propiciado por un gran número de místicos y ascetas (San Jerónimo, San Onofre, Santa María Egipciaca...) creó auténtica escuela y, a pesar de que se enfrentaron incluso a obispos que pensaban que no hacía falta ir tan lejos, llegaron a influir poderosamente en el cristianismo. Ello provocó el abandono generalizado de las más mínimas costumbres de higiene personal, abonando a la larga el camino para las continuas y desastrosas epidemias de peste de la Edad Media. Epidemias las cuales habían sido controladas mal que bien durante el Imperio Romano gracias, en buena parte, a la costumbre social de la higiene personal en termas y baños públicos, posteriormente demonizada por un incipiente y poderosísimo cristianismo.

Termas de Caracalla, templo a la higiene
Muchas de las actuales tecnologías y costumbres que consideramos básicas, están basadas en aquellas que ya conocían y utilizaban los griegos y los romanos. Se demostraría una vez más que, más allá de creencias personales y supersticiosas, el advenimiento del cristianismo fue un auténtico torpedo a la linea de flotación del progreso de la sociedad occidental, la cual tardaría más de 1200 años en recuperarse... a pesar de que siempre haya quien, 1600 años después, aún siga observando estrictamente el "ejemplo" de Silvania.

Definitivamente, el integrismo siempre es malo.

¡Vade retro, Satanás!

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jueves, abril 17, 2014

¿Qué fue de Boabdil después de rendir Granada?

Rendición de Granada
Conocida de todos es la leyenda aquella de que, cuando Boabdil, abandonó Granada, su madre le dijo "llora como mujer lo que no supiste defender como hombre"... y se fue. Partiendo de la base de que es una mera leyenda inventada casi 40 años después, a parte de esta amarga despedida -inventada o no- la verdad es que el personaje, simplemente desaparece del imaginario popular y muy poca gente sabe qué fue lo que le pasó después al pobre Boabdil. Evidentemente, el hombre no se esfumó como una burbuja, sino que aún se estuvo un tiempo por su antiguo reino. Si tiene un poco de curiosidad "marujil", siga leyéndome, que sucintamente le explicaré su periplo.

Boabdil el Chico
Abû ʿAbd Al·lâh Mohammed ben Abî al-Hasan ʿAlî, Boabdil el Chico para los amigos castellanoparlantes, fue el último Emir (rey) de Granada. Después de haberse batido el cobre con los ejércitos de los Reyes Católicos y con el saco de gatos rabiosos que era su corte, al final, viendo que era imposible hacer frente a las huestes castellanas y a tanto traidor y corrupto "amigo" suyo, el día 2 de enero de 1492 decidió plegar velas y darle las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos... y que se apañaran ellos. La decisión, le dolió, pero como legalmente no era una conquista, sino que era una venta, los 30.000 castellanos de oro (unos 138 kilos de oro, vaya) que le dieron en compensación, sin duda ayudarían a pasar un poco la pena.

La Alhambra de Granada
Una vez entregadas las llaves, Boabdil, apodado "El Chico" no por el tamaño sino por su juventud, en vez de irse, se encerró en su alcázar y esperó a que las nuevas autoridades cristianas le dieran permiso para salir. El permiso le llegó a finales de febrero del 1492 y le dejaron llevarse lo que quisiera a su feudo de las Alpujarras, a la Alcazaba de Laujar (hoy, Laujar de Andarax, a unos 120 km de Granada), con la condición de que el séquito saliera de noche, para evitar tumultos. Boabdil así lo hizo y en llegando a un cerro -hoy día llamado poéticamente Cerro de las Lágrimas- se desvió del caminó y echó un último vistazo de su Gharnata (Granada) natal. Las crónicas no dicen nada del rapapolvo de su madre, hasta 1526 en que el Obispo de Guadix, le cuenta esta historia a Isabel de Portugal, que estaba de visita. Y es que siempre queda bien un poco de poesía para agradar a las visitas.

Laujar de Andarax (Almería)
Los Reyes Católicos le permitieron quedarse en sus posesiones de las Alpujarras todo el tiempo que quisiera, gracias al Papa Inocencio VIII, que les hizo asegurar que lo tratarían correctamente. El Papa conocía el sultán turco Bayaceto II y para seguir manteniendo las amistades -y lo que le pagaba por retener al "queridísimo" hermano del sultán- le hizo asegurar a Fernando el Católico este buen trato. Sin embargo, el hecho de mantener en su territorio al líder, por muy bien que se portara, era como dejar una cerilla encendida al lado del bidón de gasolina que podía significar una posible revuelta de los moriscos. Con buenas formas, pero chinchando lo que no estaba escrito y comprando bajo mano sus posesiones a su fiel (ejem) alcaide Aben Comixa -¿y alguien se extraña de lo de los ERE's de hoy día?-, los Reyes Católicos consiguen convencer a Boabdil de la necesidad de que parta para Berbería, es decir, Marruecos.

El puerto de Adra en 1911
En octubre de 1493, y tras la muerte de su mujer Moraima al haberse quedado sin buenos médicos -todos judíos- porque los Reyes Católicos habían expulsado a los judíos para ahorrarse devolverles los créditos (llámalos tontos), se encaminó hacia el puerto de Adra, a unos 40 km de Laujar. Una vez allí, una flota compuesta por tres barcos grandes (una nao, una carraca y una carabela) al mando de Íñigo de Arrieta , transportó un séquito de 1120 personas a la otra orilla del Mediterráneo. Otra leyenda cuenta que, una vez embarcado, Boabdil lanzó su espada al mar y prometió volverla a buscar algún día, cual promesa electoral imposible de cumplir.

El puerto cenagado de Cazaza
Todo el cargamento de gentes y cachivaches desembarcó en el puerto de Cazaza, población a poniente del cabo Tres Forcas, a unos 15 km de Melilla y a 165 kms de la costa andaluza, del cual poca cosa se encuentra hoy en día, ya que el pueblo fue destruido por los españoles en 1532 y el puerto fue cenagado por un río cercano. Desde aquí Boabdil se dirigió a Fez (330 km hacia el interior) y allí fijó su residencia, apartado de la vida política aunque haciendo de consejero del sultán de Fez, y muriendo a la edad de 70 años en 1533

Posible tumba de Boabdil
Se supone que Boabdil fue enterrado en una musalla (ermita, templete) que se encuentra a las afueras de Fez, pero aunque se sabe que hay dos cuerpos en ella, aún está por ver si las investigaciones dan su fruto. Aunque más que a la ciencia, según parece, la clave la tienen los burócratas marroquíes que nadie sabe quién tiene que dar los permisos para excavar.

Sea como sea, Muhammad XII de Granada (Boabdil el Chiquito), ha quedado inmortalizado para la posteridad como el último rey de Al-Andalus y el punto final a la Reconquista. Poco importa que fuera alto, rubio y ojos claros, que no hubiera sido vencido nunca, que no hubiese llorado al abandonar Granada, ni que su madre nunca lo reprimiera de la forma más poética posible. Eso es lo de menos. Lo realmente importante es que, posiblemente, nunca lleguemos a saber que lo que más le doliera seria que unos extranjeros cristianos le obligasen a tener que dejar su tierra, una tierra, la andaluza, en la que su gente vivía desde hacía más de 700 años.

Al fin y al cabo... ¿dónde vivía su familia allí por el año 1300?

Era rubio y de ojos claros, pero como era moro...

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miércoles, abril 16, 2014

El extraño caso de las hormigas zombis

Hormiga zombi
El tema de los zombis, los conocidos muertos vivientes, es un tema que apasiona a jóvenes y no tan jóvenes en la actualidad. La fantasía de que cadáveres medio corrompidos se dediquen a cazar humanos vivos para convertirlos en zombis a su vez es una de las ficciones que más éxito ha tenido últimamente tanto en películas como en literatura. Y aunque están basados en los estados catatónicos inducidos por productos alucinógenos en las ceremonias de vudú, la verdad es que no pasa de ser más que una lucrativa ilusión de los amigos de las pseudociencias. Sin embargo, no todo es tan fantástico como pudiera parecer, y en la naturaleza existen casos en que ciertos organismos, casi muertos, pueden vagar arriba y abajo privados de conciencia. No, no me refiero a una caterva de jóvenes saliendo de un after-hours, sino del extraño caso de las hormigas zombis.

Hongo creciendo de la cabeza
Una hormiga cualquiera, en un hormiguero cualquiera en cualquier parte de la selva tropical, ya sea de Tailandia, Indonesia o de Brasil. Como todas las hormigas, se dedican a coger materia orgánica para trasladarla al hormiguero donde se alimentarán de ella. De repente, una de las obreras comienza a moverse de forma extraña. No sigue su linea igual que lo hacen sus compañeras e incluso hace caso omiso a las señales odoríferas que les señalan el camino. Se aleja del hormiguero y tan pronto va para arriba como para abajo. Convulsiona y salta al vacío de forma totalmente descontrolada cayendo al suelo ya que es incapaz de volver a su nido. Pasado un tiempo, la hormiga, totalmente fuera de si se dirige hacia las alturas, a buscar las hojas de los árboles, donde muerde el nervio central con tal fuerza que no se puede soltar, muriendo en esa posición. ¿Qué ha pasado aquí? ¿A que es debido esta reacción tan extraña? Lo que sucede a continuación, nos da la solución.

Ophiocordyceps fructificado
A partir del momento en que la hormiga queda atrapada con sus mandíbulas, comienza a desarrollarse a partir de su cabeza un filamento que corresponde a un hongo el cual se desarrolla hasta fructificar. Se trata de un hongo de la familia de los Ophiocordyceps y ha utilizado a la hormiga, controlando su cuerpo y su mente para que lo ayude a reproducirse. El sistema, ya documentado por el naturalista británico Alfred Wallace en 1850, resulta cruel e inquietante, pero tremendamente efectivo.

El hongo manda
Efectivamente, todo empieza por una hormiga que pasa cerca de otra que haya muerto en semejantes circunstancias. El hongo, al fructificar, esparce sus esporas sobre las hormigas que pasen cerca de él, las cuales crecen preferentemente en la cabeza del pobre bicho. La hormiga, evidentemente, no tiene ni idea de lo que va a suceder y actúa con normalidad, pero el crecimiento del hongo en su cabeza inyecta toda una serie de productos químicos que provocan todos los síntomas antes descritos. El hongo, parasitando desde dentro, controla toda la musculatura de la hormiga, y cuando ya ha crecido suficiente, provoca que la hormiga se fije a un sustrato blando cualquiera (normalmente una hoja) y desde aquí procede a fructificar para seguir adelante con el ciclo.

La bola es el fruto del hongo
El hongo Ophiocordyceps, de esta forma, ha conseguido hallar una forma con la que diseminar sus esporas de una forma eficaz aunque formidablemente cruel, ya que llega a poder acabar con colonias enteras de hormigas siguiendo este patrón de infección. Lo gracioso del caso es que las hormigas lo saben, y tan pronto como detectan a sus congéneres infectados a punto de desarrollar la parte fructífera del hongo, las obreras la tiran lejos de la colonia para evitar acabar como ella, poniendo en peligro a toda la comunidad.

Hormiga en proceso de infección
La capacidad de la naturaleza para desarrollar estrategias de reproducción parece infinita, aprovechando recursos y sistemas que difícilmente podrían llegar ni a imaginar las mentes más aviesas y calenturientas. Un hongo utiliza una hormiga para reproducirse como y cuando él quiere. La próxima vez que vea gente tambaleándose, con mirada perdida y errante como un zombi, con las manos enganchadas a un vaso un sábado por la noche, ya lo sabe, no es que lleve una melopea como un piano, no. Es que ha sido víctima de un Ophiocordyceps.

...y también pretende reproducirse.

El hongo maneja la hormiga según le parece

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